El Periódico de Catalunya
La crisis económica internacional ha alterado la vida en todo el mundo. El diario "El Periódico" de Catalunya da cuenta de dos de los efectos que el aumento del desempleo y la falta de circulante ha tenido en la sociedad local: el aumento de los robos a los turistas y el crecimiento de la prostitución "de lujo".
A continuación, los dos artículos de El periódico.
Patricia Castán / David Placer, Barcelona
A falta de cifras objetivas, que no estarán disponibles hasta finalizada la temporada, un simple paseo por el centro de Barcelona y sus zonas más concurridas constatan la intensidad de la actividad de los pequeños delincuentes que desvalijan al paseante sin que apenas se dé cuenta. Bolsos y carteras son los objetivos en la casi totalidad de los casos. Las víctimas, como ocurre cada verano, son principalmente los turistas menos precavidos, aunque la crisis este año ha avivado la actividad de muchos pequeños rateros que tienen en las paradas de metro más céntricas, la Rambla, la plaza de Catalunya, el paseo de Gràcia, puntos del Born y las playas son sus principales zonas de actuación.
Los Mossos d'Esquadra no hacen balance hasta finalizada la temporada, ni quieren aventurar ninguna tendencia. Pero a simple vista queda patente que los delincuentes hacen el agosto -valga la redundancia- a costa principalmente de los visitantes. Fuentes de la policía autonómica indican que las zonas críticas son las que reciben aglomeraciones, y que no existe un perfil típico de víctima (en edad ni nacionalidad), sino que son susceptibles todos los que tienen aire despistado y no prestan atención a sus pertenencias.
En la Rambla es posible ver alguna sustracción de carteras en vivo y en directo por poco rato que uno permanezca en la zona. Y del trajín de los ladrones dan fe las colas ante la comisaría de Nou de la Rambla (la más concurrida), donde las colas son habituales y el pasado viernes a mediodía 40 turistas aguardaban hasta dos horas para poder poner la denuncia. Un trabajador indica que a diario tramitan de 100 a 150 casos. Y ello sin contar a los muchos visitantes que optan por no acudir a comisaría, sea por falta de tiempo, porque solo les han quitado dinero o porque no tienen un seguro que les vaya a indemnizar, explican en algunos hoteles.
El Gremi d'Hotels de Barcelona dio la alarma el pasado julio sobre el mal que esta pequeña delincuencia puede hacer a la imagen de la ciudad, y pidió que se actúe con contundencia ante picarescas reiteradas como el falso pinchazo de la rueda, que obliga a bajar del coche al visitante, al que desvalijan.
Fuentes de Turisme de Barcelona indican que en los puntos de entrada a la ciudad se dan consejos al respecto: En el aeropuerto hay un rótulo que advierte al recién llegado, mientras que en las estaciones de trenes y alguna área de servicio se hacen recomendaciones por vía oral. También en el metro son frecuentes los mensajes de precaución y en los buses turísticos hay carteles. Desde el año pasado, el consorcio cede personal especializado a comisarías céntricas para que atiendan en diversos idiomas.
Pese a ello, muchos visitantes apenas tienen tiempo de reaccionar cuando entran en el metro de Jaume I, por ejemplo, donde actúa una banda a diario. La escena se repite cerca del Museu Picasso, en las calles del Gòtic y del Raval. Llevar el bolso poco sujeto es un riesgo, pero a veces su pericia les permite un hurto limpio, sin que la víctima se percate. Buena parte de los delincuentes son de origen magrebí y multirreincidentes, pero también proliferan los grupos femeninos de la Europa del Este, y el ladronzuelo nacional.
Turisme de Barcelona destaca, pese a todo, que el visitante da una nota media a la ciudad de 7,13 en seguridad (2008). Y la última encuesta de victimización del pasado septiembre (con datos del 2007) queda desfasada, pero ya indicaban un aumento de hurtos sin violencia. El ayuntamiento insiste en que es una ciudad segura.
Antonio Baquero, Barcelona / ElPeriodico.es
Era su último cartucho. Y al final, tras dos años de crisis despiadada, han tenido que recurrir a él. En los últimos meses, decenas de españolas han comenzado a ejercer como prostitutas de lujo, también denominadas escorts. La mayoría son mujeres que, tras perder el empleo y agotar el subsidio de paro, han optado por dedicarse al sexo de pago para afrontar los gastos diarios y el pago de la hipoteca de su vivienda. Aunque es imposible hablar de cifras, algunas de las escorts nacionales más veteranas califican de «brutal» el alcance del desembarco de españolas.
Un recorrido por las páginas en internet en que las prostitutas de lujo ofrecen sus servicios y la comparación con esas webs el año pasado muestra un cambio evidente: la presencia de españolas (muchas de ellas catalanas) se ha duplicado.
Así, donde hace unos meses imperaban nombres brasileños o eslavos ahora abundan las Mireias, Georginas, Laias y Giselas. En una de las webs consultadas se anuncian unas 30 jóvenes que se presentan como «bellísima catalana» o «sensual española». A diferencia de las africanas, suramericanas o asiáticas, muchas de las cuales son explotadas por redes de trata, las españolas funcionan de forma independiente, se quedan lo que ganan, no tienen proxeneta y eligen a los clientes.
"Antes, aparecía una escort nueva cada mes. Ahora, ves tres o cuatro anuncios de españolas nuevas cada semana", cuenta Paulavip, una escort de lujo que lleva varios años en esta actividad y que gestiona un blog con consejos para novatas y un foro on-line sobre prostitución, y que expresa su preocupación ante las decenas de mujeres que han decidido dedicarse a la prostitución y que le piden consejo.
"Yo no recomiendo a ninguna -explica- que se dedique a esto, que es muy duro. Y a las más jóvenes intento disuadirlas. Ahora bien, si veo que lo tiene absolutamente decidido, lo que hago es darle algunos consejos sobre higiene y seguridad. Cuando una empieza es muy fácil que haya hombres que intenten aprovecharse de ti o que te veas en una situación de peligro".
Su percepción es que el desembarco de chicas españolas "se inició este invierno". "Ahí se vio que la crisis ya duraba mucho y que muchas familias habían agotado sus reservas", dice Paulavip, que traza los perfiles de las chicas que la contactan: "Algunas son chicas muy jóvenes y otras ya mujeres. De 20 a 40 años. Solteras y casadas. La mayoría son mujeres que se ven en un precipicio: en paro, con un montón de deudas y que no saben qué otra cosa hacer".
"Me da mucha pena -dice Paulavip- ver mujeres que se meten en esto para salvar la casa familiar y que empiezan a prostituirse a espaldas de su marido. Sufren mucho".
Sin embargo, esas mujeres aterrizan en un sector, el de la prostitución de lujo, que también ha sido duramente golpeado por la crisis. Algo que notan las escorts españolas y extranjeras. "El sector está mal, muy mal. Ahora llaman muchos menos clientes que hace un año", cuenta Cristal, una prostituta especialista en fantasías sexuales.
La escasez de clientes ha obligado a revisar precios. Las mujeres que hace un año tenían tarifas de 400 euros la hora, las han tenido que bajar a 250. Algunas incluso, en sus anuncios, ofrecen una promoción de verano. "Hasta el 31 de agosto, rebaja en mis tarifas", se publicita una de esas españolas.
La crisis afecta también al tipo de demanda. Graziela, una escort brasileña, reconoce que, aunque a ella le sigue yendo bien, "sí hay muchos hombres que me preguntan si en lugar de una hora, que es mi servicio mínimo, pueden pagar solo media".
De hecho, Rocío, una española, explica que es habitual que muchos clientes llamen pidiendo rebajas. "Utilizan la crisis como excusa. Yo les digo que esto no es un bazar", comenta.
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