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25 de julio de 2009
Gabriel Morales WilsonGabriel Morales Wilson.

Este Mundo es Un Circo

Por quién votaré

Gabriel Morales Wilson

Quienes me conocen, saben que hace mucho tiempo dejé de comulgar con ruedas de carretas. Creo que, la última vez que voté por algo, fue en el seno familiar antes de la pascua y el año nuevo: "¿Lechoncito al horno o pavo desabrido?" Ganó mi posición: lechoncito.

Hace mucho tiempo que no había triunfado. La Huasa, siempre saca mayoría, con sus tres crías y sus respectivas (o) conyugues. Nadie ignora que soy una víctima conyugal (basta ver las huellas en mi rostro de sus besos cargados al "rouge" de "Lancome") o bien, un hombre obligado a decir siempre "si" cuando en el fondo pienso todo lo contrario, especialmente cuando los años pesan y es difícil cumplir su rol de macho cabrío endemoniado con las que aún están convencidas que sigo siendo el campeón del menequeteo.

¡Esperanzas!

Estos últimos días, regreso de un merecido descanso en Oporto, Portugal, imponiendo al fin mi voluntad por algo realmente importante en mi vida. De tal modo La Huasa me dio permiso a comer las famosas "Guatitas al Porto" e, incluso, beberme medio litro de vino tinto del Duero y de leer en Internet lo que sucede en Chile.

Algunos "especialistas y politólogos" anuncian el fin de la social-democracia europea y por ende en Chile y sus alrededores. Quizás por ello el senador Ominami y su hijo adoptivo decidieron lanzarse a la pelea a sabiendas que, en realidad, el Cabro Enríquez ("Díscolo" como lo apoda "La Nación") no tiene grandes posibilidades de ser elegido esta vez, pero al menos deja el pie para la próxima campaña electoral presidencial. O mantener la familia en la vida política nacional. Por su lado el Partido Socialista con esta inoportuna candidatura pone término a la famosa "Concertación" y el Ex presidente Frei, junto a sus partidarios DC, sin vergüenza alguna, estarán en condiciones de volver a la Derecha y llegar a futuros acuerdos electorales, una vez Frei sea -bien probablemente-, derrotado próximamente.

Es lo normal.

Chile es un país -como tantos otros-, que funciona a través de "castas". Las hay políticas, castrenses, sindicalistas, agrícolas, etc. Si ustedes ven más lejos que de vuestra nariz, notarán que el diputado, senador, alcalde, capitán, general, coronel (incluso cura tal o cual), industrial, son hijos de otro que ya ocupó la misma responsabilidad. Si no eres salido directamente de la línea dirigente, al menos que no seas sobrino o emparentado por matrimonios con el patriarca. En caso contrario - ¡Putas que tienes que ramear!- para abrirte un lugar al sol.

Y como somos un pequeño país, todo el mundo nos conocemos y sabemos de dónde viene tal o cual fulano. No hay misterio alguno. Como tampoco acerca de sus intenciones una vez elegidos, en el puesto que alcance.

Uno de ellos sabe que triplicará su fortuna una vez elegido. Pero como no es avaro, dejará que en su séquito también agarren un poquito, sin abusar. Otro, cuya fortunas personales ya fue creada previamente en otra época, trata de hacerse una vez más placer y recrear su antigua corte de súbditos fieles pero siempre con gran apetito, mientras los otros, esos que no tienen posibilidad alguna de ganar, sueñan ganar lo suficiente para protegerse en el período de las vacas flacas o bien, poner el pie en el estribo en la esperanza que el caballo no se encabrite y así llegar a la próxima carrera.

Es lo que no me gusta de las "castas".

Estas perduran un "statu-quo" en la sociedad. No tienen realmente interés en transformar la sociedad (¡Ya se hubiese sabido!) o si preconizan la "Revolución" es para que, en el fondo, nada cambie, como diría mi compadre: "¡Cambiar caca por mierda!" Mientras el Hombre no transforme sus taras (sería como pedirle peras al olmo) o logre crear una auténtica democracia donde no delegamos nuestro poder a otro, es mejor irse cuidadito por las piedras y no caer en ilusiones que pagaremos tarde o temprano.

Con el hombre político tenemos que ir despacito. Vengan de donde vengan. Con ideologías o sin ellas. Hay que cuidarse de los "beatos" o de los que sus dogmas son invariables, de los que te dan hoy la mano y luego toman la tuya para limpiarse el culo, los que te prometen que mañana te sacará de la miseria, cuando no saben cómo ni cuándo conseguirlo. Basta prometer, una buena prensa, poseer unos cuántos canales de televisión para que caigas en la trampita y no sacas nada con llorar: te hicieron huevón y es tu culpa. Punto.

Entonces: ¿No hay que creer en nadie?

Tampoco debemos exagerar.

Tenemos derecho al pataleo cada cierto tiempo. A condiciones los que "ustedes saben" se mantengan tranquilos en sus casas o cumpliendo el nuevo rol al cual los obliga el mundo actual, es decir, evitar la catástrofe planetaria sea ecológica o ideológica, cuando los que en el nombre del Creador se permiten asesinar, mutilar mujeres, utilizar a sus hijos como "mártires" mientras se esconden al fondo de sus guaridas o le otros, que con la excusa de combatir los "Locos de Dios" o de la defensa Cultural Occidental instauran el Nuevo Orden Mundial. Es decir: nuestros amos.

(Hay veces que me gustaría gritar como si fuese un anarco: "¡Sin Dios ni Amo!")

Siempre lo he dicho: "Quienes se consideran los protectores de la Patria", lo primero que deberían hacer es que su suelo nacional, que nos sustenta, sea protegido y no destruido miserablemente por los mismos de siempre, los intereses económicos tanto nacionales o internacionales. Quienes lo permiten, quienes se quedan callados, son cómplices y no se pueden declarar los "protectores de la Patria." Es un "slogan" -como todos los eslóganes- vacíos de todo contenido.

Este derecho al pataleo periódicamente, nos deja respirar un poco. No mucho.

Soy de los que pienso que no es necesario se "doctor en ciencias" para darnos cuenta que seguiremos cagados -no pido disculpa alguna por mis chilenismos- mientras no ponemos nuestras propias condiciones a fin de escoger tal o cual que nos desgobierne. El más bueno de los más malos candidatos. No hay que soñar que todos son buenos o de excelentes intenciones.

Es el Pueblo quien debe escoger los candidatos. No los partidos ni los clanes o castas. Unas primarias cara al pueblo, sean de derecha, centro o izquierda. Que muestren en la cancha lo que son capaces y luego, ir a las elecciones. ¿Yo soy de derecha? "Esto es lo que les propongo para que sigan pensando que la Derecha es la mejor..." ¿De Centro? "Yo les demostraré que iré de un lado al otro, como el péndulo de Durán, y que seguiremos mamando cueste lo que cueste..." ¿De Izquierda? "Les aseguro que haré un gobierno progresista pero les juro, les prometo mil y una vez, que no les volverán a sacarles la cresta..."

Al menos, que el circo dure un buen tiempo entre elegir candidatos y luego las elecciones presidenciales. "Que gane el más mejol", como decía Leonel Sánchez, el filósofo del fútbol.

Mejor que en las tonterías de la televisión internacional. (Lo que más siento es no ver diariamente la TV chilena para morirme de la risa con la campaña electoral...)

Nosotros, boca cerrada, sin salir en las calles a apoyar el candidato que sea, sin mostrar por quien votaremos, no vaya a ser cosa que perdamos la pega por pelotas y hocicones. Por la boca muere el pez.

Hay que "morir pollo", que ni siquiera tu mujer sepa por quien vas a votar. Si eres funcionario público, tienes interés de decir: "Yo soy funcionario del Estado o de la Comuna, mi Partido es servir al Estado y la Comuna. Los hombres políticos pasan, el Estado y la Comuna se quedan..." Es decir, les enseño a ser el más oportunista de los oportunistas. Mejor ser oportunista que huevón.

Si eres asalariado y tu patrón es más que de derecha, que te puede echar a la calle cuando quiere y no tienes un sindicato que te proteja realmente, dile al patrón que si y después haces como tú lo estimas conveniente. Lo primero es echarla un hueso a la sopa.

Si eres un revolucionario y quieres cambiar el país y el mundo, te espero en mi exilio, por inocente (no quiero flagelarme agregando "¡por Huevón!")

¡Ah! ¡Tengo tantos consejos para ser oportunista! Basta que pedirlos.

Pero la buena batalla

Sé que nada cambiará. El capitalismo no muere tan fácilmente. Tiene la capacidad para reproducirse y le basta encontrar una nueva manera de explotar a los salariados, basta que los jerarcas sean patronales o políticos encuentren las fórmulas para que sea aceptable por la mayoría. Por algo son los propietarios hasta de nuestras conciencias televisivas. Somos esclavos con permiso de existir.

Ayer se llamaban "González" hoy se llaman ""González Jr." Ambos diputados, senadores, ministros, etc., etc. Las castas se heredan.

Consciente que no lograremos cambiar radicalmente la situación actual, conscientes que tanto uno como el otro (incluyendo sus buenas intenciones) llegaron ahí porque eran más pillos que los otros con parecidas ambiciones individuales (tienen absolutamente el derecho), a sabiendas que igualmente nos utilizarán sin nada a cambio que valga realmente la pena, propongo lo siguiente:

"Lo que yo prometo no hacer"

Es decir, no les exigimos lo que van a realizar por el bien del país o por los chilenos, no. Les exigimos que públicamente entregar una lista -digamos treinta promesas-, lo que no van a hacer bajo ningún motivo.

El resto, promesas de candidatos (un millón menos de cesantes, hospitales, término de la crisis económica, educación y la lista es enorme) pueden hacer lo que ellos estimen conveniente. Si fueron impresas, al menos nos aliviarán en el lugar donde se cagan hasta los más valientes. Mismo si andaremos con el culo pintado con todos los colores.

Lanzo la idea.

Los candidatos, en un programa especial en la Televisión Nacional, escriben en pizarras sus promesas de lo que "YO NO HARE". Nada más.

Pero hay trampita en este juego televisivo electoral: "El Candidato Declara por su Honor, que en el caso de no cumplir una de las promesas aquí firmadas delante testigos de confianza -es decir el Pueblo Chileno-, acepto ser procesado por felón y sinvergüenza delante los tribunales de justicia."

Desgraciadamente, lo sé, no hay candidatos con cojones para tal desafío. De ahí que yo aconsejo que entre ser un pelotudo que lo siguen engañando, es mejor transformarse en el campeón del oportunismo y darse vuelta la chaqueta sin asco alguno, porque no son los que tienen la sartén por el mango que te tirarán el pan cuando tu vientre exija alimento.

El mejor Partido es el Partido del Pueblo, que no necesita ni cabecillas ni líderes, apenas un fulano que nos dé un pie en el culo cuando comenzamos a creer en huevadas.

Por mi parte, hace tiempo que yo siempre voto por la misma persona hace 37 años: mi Huasa, que nunca me ha traicionado, que siempre ha estado en las buenas y en las malas, la misma que dejó su país para seguirme a la aventura existencial, la que me mantiene en vida, la que fue fiel con mis ideales que no eran los suyos mientras yo flaqueaba, la que me enseñó en la práctica que comulgar con ruedas de carretas es una estupidez, la que lanzó su propio partido: la familia. Desde ahí podemos reiniciar el combate: "Sin la Belleza, no existe futuro". Y la Belleza, es la revolución que se gana día a día contra los que con la Fealdad se visten de candidatos para privarnos de nuestro derecho a vivir plenamente con los nuestros, con los que amamos en la esperanza de los inocentes que creemos todavía que un día de éstos, el Hombre será un Hombre Nuevo. Y que camine por las amplias alamedas del hombre libre, sin ideologías o creencias, libre de amar la Belleza, simplemente porque es bella. Y el resto, son promesas de candidatos.

Es decir, simplemente: ¡Huevadas!

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