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Autoentrevista prescindible.
Por Chelo
Como pocas veces te encuentro tocando la guitarra, solo, entonando una canción que desconozco: "Ha partido sin causa ninguna de aquí/ a su patria abandonó..."
¿Ensayas? ¿Tienes alguna actuación?
- Nada de eso. ¿No viste el calendario? ¿Sabes qué día es hoy?
Claro, jueves 26 de junio... invierno.
- ¡Hoy se cumplen cien años desde el nacimiento de Salvador Allende! ¿Cómo no lo sabes?
¡De veras! Sí, lo había escuchado. ¿Y qué?
- ¡Cómo no voy a guitarrear y cantar y recordar esas viejas canciones que interpreté o compuse y canté tantas veces!
¿Qué tienen que ver tus canciones con el Centenario de Allende?
- Mucho. Durante los tres años de su Gobierno, hice muchas canciones y al menos dos obritas... escribí prosa, poesía, teatro... actué y hasta pinté al óleo e hice títeres.
No entiendo la relación...
- Es que tenías que haber vivido ese tiempo, el ambiente, la energía flotante. Y te me apareciste mucho después, con el sufrimiento posterior; entonces, no conociste la época.
Por favor, explícame entonces.
- Es que eran otro pueblo, otra vida. Vivíamos en un Estado solidario, con gente sencilla, amable, que se preocupaba por la cosa pública, se informaba.
Ahora no...
- Claro. El movimiento social era intenso. En las campañas políticas, la gente iba a las concentraciones, hacía multitudes. El anhelo de acercarnos al socialismo era histórico. Elogiábamos la gesta del pueblo cubano y su liberación en 1959. En 1964 la Democracia Cristiana movilizó a todo el país con la palabra "revolución", proclamando una "Revolución en libertad"...
Pero después se fue a la derecha...
- No; ese año se unió a la derecha para impedir el triunfo de Allende. Pero energizó el ambiente y seis años más tarde hicimos una campaña linda, llena de vida, con muchas canciones; surgieron tremendos creadores como Sergio Ortega y Víctor Jara que pusieron su capacidad creadora a disposición de la campaña del Compañero Allende.
...Surgieron grupos como Quilapayún, Inti Illimani, Aparcoa...
- Claro, y se afianzaron muchos cantores como Víctor Jara, los Hermanos Parra, Patricio Manns, Rolando Alarcón y folcloristas como Violeta Parra, también creadora, y Héctor Pavez.
Ellos hicieron el movimiento de la Nueva Canción Chilena...
- No es que lo hayan hecho: surgió, como un impulso desde el pueblo, por necesidad orgánica de la gente; se gestó junto con el movimiento político, con una conciencia profunda, comprometida y sincera de izquierda.
Entretenido debe haber sido...
- ¡Más que entretenido! Épico. Y no era sólo música; también en las demás manifestaciones del arte: la plástica, la danza, el teatro, el cine... ¡Todo!
...Y tú te contagiaste...
- ¡Por supuesto! Todos quienes teníamos alguna sensibilidad artística nos vimos involucrados en esa energía creadora incontenible. Había que soltar la energía que crecía incontenible en nuestro interior.
¿Hiciste muchas canciones?
- ¡Cientos! Esta misma que interrumpiste habla de la gente que se fue de Chile atemorizada por el triunfo de Allende por la aplastante campaña del terror, propaganda que hablaba de tanques soviéticos frente a La Moneda, apropiándose del Palacio de Gobierno o de una guerra civil en que los de izquierda mataríamos a todos los que no estuvieran con nosotros. De más está recordarte que fueron el fascismo uniformado y la derecha política y económica quienes finalmente se tomaron con tanques La Moneda y asesinaron a los que no estaban con ellos.
¿Participaste en la campaña electoral de Allende?
- ¡Por supuesto! Yo había trabajado activamente en la campaña de 1964, cuando perdimos ante Frei y a mí me echaron del Liceo pocos días después de la elección. En el día hacía campaña adentro, entre los alumnos -cosa que no servía mucho porque se votaba a los 21 años-, y por las noches salía a pintar propaganda.
¿Y en la campaña de 1970?
- Entonces ya era un cantor popular más reconocido en Quillota, así es que participé cantando y haciendo canciones. En 1969, junto a dos amigos, había creado el Grupo Tehuelche, que interpretaba canciones latinoamericanas y muchos temas del Quilapayún; partimos ganando un Festival organizado por el exclusivo Instituto Rafael Ariztía, de los Hermanos Maristas, cantando "Qué dirá el Santo Padre", de Violeta Parra. ¡Todo un escándalo para los religiosos dueños del colegio de ricos! Eso sí que la cantamos después de recibir el primer premio...
Claro, pues; los ofendieron en su casa...
- Pero eso nos hizo muy populares. Cantamos en todas las concentraciones del Compañero Allende en la zona, desde Quilpué a Llay Llay; lo hacíamos con amor y entusiasmo. Dábamos recitales e instalamos una peña folclórica permanente en Quillota, a metros de la casa materna, donde vivía entonces.
¿Cantaban canciones políticas?
¡Pero claro! Si nuestro pueblo estaba politizado; había conciencia social y existía la certeza que el pueblo tenía que estar unido para conseguir conquistas sociales.
¿Eso no era malo?
- ¡Cómo va a ser malo que exista conciencia ciudadana! Te insisto que la gente estaba bien informada, se preocupaba de lo que pasaba en la ciudad, la región y el país. Uno conversaba con personas muy humildes e incluso de escasa preparación escolar, y surgía una discusión enriquecedora, porque cada uno sabía bien lo que quería, sea de centro, derecha o izquierda.
Ahora está claro que politizar a la gente es malo...
- Eso lo inventó la dictadura, a la que no le convenía que la gente tuviera conciencia, que razonara o pensara; así se la pudo aplastar y despojar de todas las conquistas sociales conseguidas con décadas de lucha.
¿Les cambiaron el "switch" a los chilenos?
- Eso. Por 17 años, Pinochet repitió que los políticos eran vendepatrias y capaces de vender a su madre por beneficiarse ellos; que la política era cochina y que las personas tenían que dedicarse a trabajar o estudiar; nada más. Y los medios eran caja de resonancia del dictador, repetían la consigna hasta más no poder. Y fueron dejando huella en la población.
¿Y eso es malo?
- ¡Por cierto! Hoy tenemos una población que no se informa ni opina, que sólo espera favores de los políticos, que vota por el que le lleva un regalo o le paga una cuenta; hoy, muchos venden su voto.
Entonces, la política ¿no es cosa sólo de los políticos?
- No pues, es cosa de todos porque la política tiene que ver con cada cosa de nuestra vida: las condiciones de trabajo, las prestaciones de salud, la enseñanza, el arte, la cultura... ¡todo lo que necesitamos para vivir...!
O sea que la música y el canto ¿también pueden ser políticos?
- ¡Absolutamente! No sólo "pueden", sino que "deben".
¿Cómo así?
- El artista no sólo es un creador; también un cronista y un provocador. Los grandes movimientos sociales de la historia universal han sido impulsados o apoyados por los creadores. Ya no basta cantarle al amor y a las flores; tenemos que hacernos cargo del momento que vivimos y cómo aportamos desde el arte a generar la sociedad que soñamos.
Pero esos son los cantores de protesta...
- La protesta es señal de estar vivos. Si un creador no se expresa íntegramente a través de su creación, es incompleto, fofo, amorfo.
¿Por qué empezaste a hacer canciones? ¿No bastaba con ser intérprete?
- No tengo una razón clara. Lo que sí te puedo explicar que fue una necesidad. Me gustaba cantar y tenía mucho que decir. Pero cantaba mal, porque tengo una voz aguardentosa, como de vieja. Y si interpretaba a los demás cantantes -por ejemplo, Patricio Manns-, el público comparaba y concluía en que yo lo hacía mal. Y, además, quería traducir mis inquietudes en un lenguaje de todos. Y ¿qué mejor lenguaje que las canciones...?
Y ¿en qué quedaron esas canciones?
- Creo que en la memoria colectiva de mi audiencia. Nunca registré una creación, pero no faltan los cantores por ahí que todavía interpretan mis temas en las peñas o encuentros íntimos.
¿De qué le valía a un joven participar como artista en las campañas si, como dices, votaban a los 21 años?
- A mí me sirvió para motivar a los demás. Mi madre, por ejemplo, era muy conservadora y apegada a la Iglesia Católica y cantándole la convencí de votar por Allende. Y así, la gente que nos seguía como Grupo Tehuelche o a mí, como cantautor, se iba a nuestro lado; es decir, votó por el Compañero Allende.
¿Qué tipo de canciones hacías?
- Escribí y compuse la Misa Tehuelche, en 1971; un puñado de canciones con las distintas partes de la Misa, en estilo folclórico, pero con un marcado mensaje social. Y curiosamente, la apoyó y me permitió presentarla con mi conjunto al menos en cinco oportunidades, el más conservador y ultraderechista cura de esta zona en la época, el padre René Pienovi, que fue mi amigo porque también era amigo de mi mamá e incluso casó a mi hermana en ceremonia efectuada en nuestra casa.
¿Fue la única obra que hiciste?
- No, también escribí, compuse los temas, hice los arreglos instrumentales y vocales y dirigí una especie de cantata que relataba la historia de mi ciudad. Se llamó "Quillota, los siglos de esta tierra en nuestra memoria", que la presentamos en varias partes con los relatos de Toño Suzarte, gracias al apoyo del alcalde socialista de la época, Pablo Gac, hoy detenido desaparecido.
¿Te realizaste como artista?
- No, porque cuando estaba en la plenitud de mi capacidad creadora, vino el golpe militar... Y todo se derrumbó. Derribó todos los sueños, las utopías. A eso añade el sufrimiento físico de las torturas, las detenciones, la persecución. No he podido componer ni una canción más.
- Se murió tu Presidente Allende...
- Se murieron muchos de mis sueños y se esfumó la energía ambiental que tanto me motivaba.
¿Te sientes frustrado?
- No, porque cuando puedo, tomo mi guitarra y canto esas viejas canciones. ¡Son muchas! Y de repente, alguien me escucha.
No es mi caso...
Claro: tú me interrumpiste; si no hubieras interrumpido, habría cantado, solo, por horas mis viejas creaciones.
Pero tendrás más oportunidades.
- Cada día puedo, pero no siempre lo hago. Además, el canto me hace reflexionar.
¿Cuando cantas solo?
- Cada vez que canto; más todavía cuando lo hago en público, cosa que, afortunadamente sucede a menudo. Soy uno de los cantores que todavía reflexiona... cantando.
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