De: Amnistia.cl
La elección de Chile como nuevo integrante del Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos tuvo dos lecturas dentro del mundo político local frente al rol que tendrá que desempeñar el país a nivel internacional.
Según el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el socialista Jaime Gazmuri, Chile debería centrarse en la promoción y defensa de estos valores en lugar de "actuar como juez" en el caso de aquellos países que transgredan dichas garantías.
Sostuvo que actuar como tribunal en estas materias no tiene ninguna eficacia y además "muchas veces se cae en actos unilaterales, donde se condena en algunas partes y no se condena en otras", dijo al mencionar el enclave estadounidense de Guantánamo, en Cuba, donde se "violan todos los acuerdos de derechos humanos".
Al contrario, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, Karla Rubilar (RN), opinó que esta es una gran oportunidad para que nuestro país "clarifique cuál será su postura ante otros países que violan los derechos humanos", en alusión directa a Cuba.
En tanto, ayer el canciller Alejandro Foxley, junto con destacar la alta votación que tuvo el país, dijo que para que Chile tenga "peso" en el Consejo se deberían aprobar temas pendientes.
"A mí me da a veces un poco de vergüenza que no hayamos podido hoy día hacer aprobar en el Congreso la Convención sobre Desaparición Forzada de Personas, nuestra incorporación plena al TPI y otros tratados", dijo.
"Lo que interesa es la protección y la promoción de los DD.HH. y no (actuar como) un tribunal".
La elección de Chile, junto a Argentina y Brasil, como los integrantes sudamericanos del Consejo por un período de tres años, pone al país dentro del grupo de 47 naciones encargadas de proteger y difundir los derechos humanos en el mundo, y le entrega "voz y voto" en un tema de relevancia mundial.
El Consejo fue creado hace dos años en reemplazo de la Comisión de DD.HH. que era criticada porque sus decisiones eran vistas como parciales y politizadas. El Consejo se reúne tres veces al año y presenta informes a la Asamblea General.
Leonardo Aravena, profesor de Derecho, Universidad Central.
De: Amnistia.cl
Este 21 de mayo, pocos momentos después que la Presidenta terminara su discurso de cuenta anual al Congreso Nacional destacando los logros del Gobierno que preside, se ha anunciado que Chile ha sido electo por la Asamblea General de las Naciones Unidas para integrar, junto a Brasil y Argentina en representación de la región, el "Consejo de Derechos Humanos" formado por 47 miembros del organismo internacional.
La noticia, que debería ser motivo de orgullo para los chilenos, está lejos de serlo, constituyendo un error más en la lucha por la defensa de los DD.HH. en Ginebra, donde al establecerse el referido "Consejo" en 2006, se pretendió mejorar las prácticas que durante más de 60 años llevaron a que la anterior "Comisión de Derechos Humanos" se constituyera en un órgano inoperante, al que llegaban países cuyos gobiernos mantenían negativas prácticas y muchos de los peores violadores en el concierto de las naciones.
Parece evidente que la situación no ha cambiado y, por lo visto, no llegan al "Consejo" los mejores ni los más destacados en la defensa constante del respeto del hombre por el hombre. Pakistán, Gabón, Ghana, Zambia, Japón, Brasil y el Reino Unido, entre otros, merecen serias objeciones y nuestro país, lamentablemente no exhibe títulos que lo hagan merecedor a ocupar el lugar para el que ha sido electo, sin que podamos sentir satisfacción por el resultado, al punto que la Presidenta en su alocución al Congreso, no obstante referirse a la reciente ratificación de un tratado, ignoró que existen otros cinco o seis no ratificados ni en vías de serlo, insistiendo sólo en la necesidad de ratificar el "Estatuto de Roma" de la Corte Penal Internacional de 1998, trámite detenido desde octubre de 2005. Muy poco en el discurso y en los hechos, casi nada, en materia de tan alto interés.
El Gobierno parece conformarse con llegar a la ONU, frustrando las esperanzas de muchos que esperamos reformas urgentes e indispensables a normas contrarias a la igualdad ante la ley, como es el caso de la justicia militar discriminatoria. No se aprovechó la mayoría parlamentaria de que se dispuso en la primera mitad del período presidencial para avanzar en la derogación o promulgación de leyes que no requerían de quórum calificado y no se ha demostrado verdadera intención de buscar acuerdos para poner al país en situación de poder afirmar que Chile respeta los DD. HH. Por el contrario, no se han cumplido las promesas de la visita presidencial al organismo internacional, entre ellas, no se ha ratificado la mayor parte de los tratados pendientes ni se ha avanzado en la solución del problema Mapuche, no existiendo conciencia de que exista verdadera preocupación por los DD.HH en el país, además de no manifestarse voluntad firme de denuncia y castigo a los violadores.
La elección de Chile al "Consejo", integrado por varios países que ejecutan a sus ciudadanos o los mantienen presos por el delito de no pensar de acuerdo al sistema imperante, no puede llamar a engaño en cuanto lo real es que, tanto en el plano nacional como en el internacional, los chilenos no estamos bien posicionados en la tarea de recuperar el prestigio que alguna vez tuvo el país, pareciendo ahora más interesados en ocupar asientos diplomáticos que no merecemos y que no significan avances ni progreso en el respeto de los Derechos Humanos.
Fuente: Terra.cl
El canciller chileno, Alejandro Foxley, destacó hoy la elección de Chile como miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que consideró como 'un reconocimiento al Gobierno y a todos los que luchan por la defensa de estos derechos'.
Chile será uno de los países 'que va a poder tener una voz muy fuerte en el mundo internacional, que se hará sentir cada vez que se abuse de los derechos del otro', subrayó, en entrevista difundida hoy por Radio Cooperativa.
Para el jefe de la diplomacia chilena, la inclusión de su país en el Consejo responde, además, a un 'reconocimiento a la presidenta Michelle Bachelet' y a una trayectoria del país en esta materia.
Sin embargo, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) no opinó igual y su presidenta, Lorena Pizarro, afirmó que el Estado de Chile 'tiene todavía muchas deudas pendientes en la materia '.
'Nos parece lamentable, nosotros quisiéramos que las autoridades de una vez por todas anularan el decreto ley de amnistía', indicó la dirigente en alusión a la norma impuesta en 1978 por el dictador Augusto Pinochet para exonerar en los tribunales a violadores de los derechos humanos, norma cuya derogación no ha prosperado en las instancias legislativas.
El director para las Américas de la organización estadounidense Human Right Watchs, José Miguel Vivanco, discrepó de Pizarro y consideró que el ingreso de Chile a la instancia de la ONU es 'una oportunidad', porque el país se somete a mayores fiscalizaciones por parte de la comunidad internacional.
'Es un error enfocar el problema desde esa perspectiva; creo que le hace bien a Chile formar parte de un organismo de esta naturaleza, porque al integrarlo Chile se somete voluntariamente a una fiscalización mucho más rigurosa en lo interno', puntualizó.
Según Vivanco, Chile tiene autoridad moral para ser un moderador en el tema de los derechos humanos a nivel internacional, por ejemplo frente a países como Cuba y China que también son parte de la instancia y que son cuestionados precisamente en esta área, indicó.
En tanto, la oficina en Santiago de Amnistía Internacional (AI), señaló a través de un comunicado, que el ingreso de Chile al Consejo de la ONU 'debe significar una contribución activa a la promoción y el respeto de los derechos fundamentales, y no debe quedarse en una retórica voluntarista'.
El Consejo de Derechos Humanos tiene 47 miembros y en esta oportunidad Chile y Argentina pasaron a ocupar el lugar de Perú y Guatemala, por un período de tres años que comenzará a partir de este 20 de junio.
Chile, junto a Argentina y Brasil integrarán el Consejo por un período de tres años que comenzará el próximo 20 de junio.
Los 192 países de la ONU realizaron el miércoles las votaciones para la renovación de 15 de los 47 asientos con que cuenta el órgano que supervisa la situación de los derechos humanos en el mundo.
Las tres naciones sudamericanas consiguieron los puestos que quedaban libres en el grupo latinoamericano, mientras que España que optaba por uno de los dos a renovar en el grupo de Europa occidental, quedó fuera pues resultaron elegidos Francia y el Reino Unido.
El CDH fue creado hace dos años por la Asamblea General de la ONU en sustitución de la Comisión de Derechos Humanos, que fue suprimida tras 60 años de trabajos debido a la crisis de legitimidad en la que había caído por decisiones que eran vistas como parciales, politizadas y desequilibradas.
Los 15 nuevos miembros del CDH fueron elegidos en primera votación y por mayoría absoluta, formada por 97 de los 192 Estados que forman la Asamblea General.
En el grupo latinoamericano, Chile obtuvo el apoyo de 176 países, Brasil de 175 y Argentina de 172, mientras que las otras dos naciones de la región que aspiraban a sentarse en el CDH, Venezuela y Ecuador, lograron tres y un votos, respectivamente.
En cuanto al grupo de Europa occidental, Francia, el Reino Unido y España eran los candidatos para ocupar los dos puestos que quedarán vacantes.
En la votación, Francia obtuvo el apoyo de 133 países, el Reino Unido de 120 y España de 119.
Los nuevos miembros del CDH, que se sentarán en ese órgano desde el próximo 20 de junio hasta la misma fecha de 2011, son Argentina, Bahrein, Brasil, Burkina Faso, Chile, Corea del Sur, Eslovaquia, Francia, Gabón, Ghana, Japón, Pakistán, Reino Unido, Ucrania y Zambia.
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