Autoentrevista prescindible.
Por Chelo
Me preocupa sacarte de tu revisión tan intensa de un documento que me parece una lista. Pero lo hago:
¿Es una lista?
- Sí- respondes sin despegar la vista del documento que al parecer detalla nombres de personas, sin más datos.
¿Qué es?
- Son esos 98 pobres sujetos que el juez Montiglio sometió a proceso por la Operación Colombo.
¿Cómo que "pobres sujetos"?
- Pobres, porque se compraron el sangriento discurso de Pinochet, a quien consideraban su líder y le creyeron que para hacer grande a la Patria había que asesinar marxistas.
Pero tú no estarás en esa ¿o sí?
- ¡¡¡Por supuesto que no, pues!!! Rechazo con la más absoluta repugnancia toda la bestial represión que ejercieron contra los chilenos; no olvides que la sufrí en carne propia, y muy brutalmente. Otra cosa es que me dé pena esa gente que fue engañada.
¿Crees que Manuel Contreras fue engañado? ¿Y Espinoza, Krashnoff, Zapata...?
- Ellos se sintieron todopoderosos, producto también de ese engaño que les aseguraba que serían dioses para siempre; ellos se sintieron amos, dueños de la vida de los demás... Esos demás que éramos despreciables, no humanos, escoria. Y hab´ñia que torturarnos y asesinarnos.
Entonces ¿también fueron engañados?
- No los engañaron. Se engañaron a sí mismos. Se convencieron que tenían poderes supremos, divinos, y se la creyeron.
A ellos los acusan de participar en la Operación Colombo.
- Claro, el operativo más perverso y demencial que se les pudo haber ocurrido.
Pero ¿hubo o no hubo matanza entre militantes del Mir después del golpe?
- Me extraña... más todavía porque te siento parte de mí. ¡No puedes tener duda alguna! Todo fue una farsa, la más asquerosa y canallesca que alguien pudo urdir jamás.
¿Qué sucedió, exactamente?
- La historia se ha contado muchas veces. Asesinaron a ¡mucha! gente en Chile por el sólo hecho de ser opositores, de no resignarse a que el fascismo se haya apoderado del país.
Eso lo sabemos todos...
- Claro, lo que se ocultó por años es que para justificar esos crímenes perpetrados aquí, en nuestro territorio, montaron todo un tremendo operativo comunicacional para convencer al país que no los habían asesinado sino que se habían matado en rencillas internas, entre compañeros, por disputas que nunca pudieron justificar.
¿En Chile?
- Dijeron que eran puros miristas que habían escapado a países vecinos y que allá se habían matado.
¿Y los cadáveres?
- Dijero que los habían hecho desaparecer. Pero peor todavía: como en Argentina la dictadura también cometía asesinatos, se consiguieron cadáveres allá y cédulas de identidad de los caídos acá y cruzaron esos elementos para montar esta asquerosa operación.
Pero hubo información pública demostrando que eso fue así...
- Claro: aquí exhibieron dos diarios extranjeros. Un ejemplar de "Lea", de Argentina y uno de "O Globo" de Brasil. Ambos daban cuenta de la matanza que se habría producido entre fugitivos chilenos de la dictadura.
¿Y?
- ...Y sucede que ambos medios no existieron nunca; fueron inventados y sacaron una única edición, simultánea, en los dos países. Se publicaron un día... ¡un sólo día! Llevaron esa información y después, nunca más.
Entonces aquí no tuvo repercusiones...
- ¡¡¡¡¡¿Cómo que no?!!! Aquí toda la prensa pinochetista y los canales de televisión difundieron profusamente la versión de la dictadura, sin cuestionar ni investigar nada. Fue entonces cuando La Segunda publicó aquella grotesca e inhumana portada con un gran titular: EXTERMINADOS COMO RATONES. Y un epígrafe igualmente repugnante: "59 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina". ¿Te parece poco?
Entonces los medios chilenos también son cómplices de este montaje...
- Claro que son cómplices. Pero como tienen care'raja, los que en esa época decidieron poner crónicas y titulares -incluso fotos trucadas- siguen ejerciendo (los que no se han muerto) como si nada, muy campantes.
¿Por qué no aparece ninguno entre los cómplices sometidos a proceso ahora por el juez Montiglio?
- Porque los magistrados que investigaron con tantos problemas este operativo, solamente se concentraron en establecer los hechos, cómo sucedió el montaje. Pero aún no se ha logrado aclarar cómo los mataron, quién asesinó a cada uno ni qué hicieron con sus cadáveres.
Difícil debe ser esconder 59 cuerpos, creo...
- Es que no fueron 59. Eso fue lo que consignó el infundio de La Segunda. Las investigaciones lograron aclarar que fueron ¡119! las víctimas de la famosa Operación Colombo.
Entonces, se trata de algo monstruoso, con muchos involucrados...
- ¡Imagínate! Si los procesados fueron 98 ¡y todavía ni siquiera la justicia sabe cómo murieron, dónde, cómo ni quién asesinó a cada uno!
¿Qué pasa con los medios que se coludieron con la dictadura para engañar a la gente?
- Ellos nunca han querido asumir responsabilidad alguna y como no ha habido demandas en su contra, la justicia todavía no les echa el guante.
Entonces, ¿totalmente impunes?
- Sólo el Colegio de Periodistas ha instruido sumarios éticos contra algunos profesionales, pero como la dictadura quitó la jurisdicción de los colegios sobre la conducta ética de sus profesionales, no cabe más que una sanción moral que se hace pública; la expulsión del Colegio, que ahora no tiene otro efecto en el ejercicio profesional.
O sea ¿esto no se termina con los procesamientos dictados ahora?
- ¡Por supuesto que no, pues! Esto recién comienza. El juez Montiglio recordaba que los 98 procesamientos son producto de 30 años de investigación judicial... y todavía no se saben detalles de los crímenes; sólo se aclaró el montaje.
¿O sea que tampoco se sabe las identidades de las víctimas?
- Eso está establecido desde hace años. Pero no quiénes los asesinaron, ni cómo, o dónde escondieron los restos.
¿Se llegará alguna vez a aclarar todo eso?
- Imagino que con esta gente procesada y en prisión, podrían ir saliendo más detalles... siempre y cuando...
Siempre y cuando ¿qué?
- Que el juez no cometa más estupideces, porque cayó en la ridiculez de procesar también al ex conscripto que le entregó la mayor cantidad de antecedentes para dictar estos procesamientos. Si mantiene esto, nadie más va a querer entregar detalles.
O sea que ahora seguir adelante depende solamente que los propios criminales se ablanden y hablen...
- Eso puede suceder perfectamente, porque muchos subalternos se rebelan por sus jefes -a quienes consideran los verdaderos responsables- y terminan hablando.
...Y tú hablas de esta "pobre gente"...
En realidad, me dan mucha lástima, porque ellos que fueron tan prepotentes y nos persiguieron, nos torturaron, nos humillaron, pretendieron aniquilarnos y nos hicieron mierda nuestras vidas... ellos, los semidioses o dioses de entonces, ¡míralos cómo están! Tras las rejas, todos cagados, recibiendo el desprecio de sus cercanos, hermanos, hijos, padres y parejas. Ahí están, marcados para siempre como asesinos.
Es lo que merecen.
- Es lo que merecen, claro, pero lo terrible para ellos es que jamás lo imaginaron. Y se les dio vuelta la ruleta de la vida. Nosotros, aquellos que persiguieron con un odio tan violento para exterminarnos, arrancarnos de la vida nacional, dormimos tranquilos y caminamos por las calles con la frente en alto. Quisieron aniquilar a mi Partido Socialista y tenemos una Presidenta de nuestras filas gobernando...
Y ellos, en prisión...
- No sólo en prisión. Políticamente también les ha ido mal. No tienen rumbo. Su brazo político, la derecha, va de tumbo en tumbo, desplomándose a cada rato. RN y la UDI saben que no serán gobierno porque arrastran responsabilidad en todo lo sucedido...
Pero ellos no manejaron las armas...
- ¡Claro que sí! Si detrás de ese formidable despliegue de crímenes, sangre y perversión estaban los civiles instigando, intrigando, soploneando, poniendo sus vehículos a disposición de los armados -e incluso conduciéndolos- para que salgan a matar gente...
Entonces los pobrecitos no son solamente los ex uniformados...
- No. También hay miles de esos intrigantes que no duermen tranquilos aunque todavía no les haya caído la teja de la justicia.
¿Conoces alguno?
- Aquí en Quillota, varios. Son los civiles que estuvieron detrás de la masacre de los nueve dirigentes de izquierda asesinados en enero de 1974.
¿Ellos saben que tú sabes?
- ¡Por supuesto que saben! Y ahí están, calladitos, temerosos, temblando porque saben que no soy el único que los conoce. Ellos tampoco duermen tranquilos.
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