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12 de mayo de 2008
Ubicación de Puntilla del VientoAquí tendría que quedar el embalse Puntilla del Viento... si los burócratas lo permiten.

Riqueza exportadora en riesgo por falta de embalses

Desidia de los gobiernos tiene en jaque a la agricultura de la V Región

Miguel Tapia G.

Nueve comunas de las provincias de Quillota y Petorca están bajo Zona de Emergencia por falta de agua de regadío, y el valle del Aconcagua está calificado en "emergencia hídrica" por falta de lluvias, dejando en evidencia la desidia de los gobiernos desde 1973 que no han ejecutado ninguna gran obra de regadío en la Región.

El 7 de mayo, el Ministerio de Agricultura sumó dos comunas de la provincia de Quillota -La Calera y Limache- a la zona de Emergencia y días antes, la Dirección General de Aguas (del Ministerio de Obras Públicas) había decretado la emergencia hídrica para toda la zona.

Ambas resoluciones permiten destinar recursos extraordinarios para financiar medidas paliativas frente a la emergencia, como ayudar a los crianceros de ganado menor con forraje para los animales y ejecutar obras menores para mejorar los flujos de agua... pero no hay agua.

Hagamos historia

La última gran obra de regadío para los valles de Quillota y Petorca -ríos Aconcagua, La Ligua y Petorca- se ejecutaron a fines del siglo XIX por parte de los propios agricultores, y consistió en la construcción de una red de canales y bocatomas de regadío.

Recién el gobierno de Salvador Allende emprendió, por 1972, la construcción del gran embalse Puntilla del Viento, cerca de Los Andes, con el objetivo de contar con una gran represa para acumular las aguas de la parte alta del río Aconcagua y contenerlas manteniéndolas disponibles para los períodos de sequía.

La idea tuvo un origen demasiado razonable y básico: diariamente, millones de litros de agua del río Aconcagua desembocan en el mar, sin ser aprovechados por la agricultura, porque no hay cómo retenerlos para los períodos de escasez.

Pero sobrevino la dictadura y el régimen de Pinochet dispuso la paralización de la gran obra, sin reanudarla en todo su largo período de mando de fuerza. El régimen tampoco realizó obras de importancia para el riego en el resto del país.

Al sobrevenir la democracia, se anunció un vasto plan de grandes obras de riego, que incluirían embalses, represas, tranques, pozos y canales en todas las regiones de Chile, compromiso que se ha ido cumpliendo paulatinamente en casi todas las regiones... pero no en estos valles, de la mayor productividad agrícola en todo el país.

Nuestra agricultura

El valle del Aconcagua es uno de los más productivos del país.

Las provincias de Los Andes y San Felipe, en la parte alta del río, son famosas por su enorme producción de uva para vino y mesa, con enormes volúmenes de exportación. Además produce cítricos, manzanas y una enorme variedad de productos que recorren los mercados mundiales y nacionales.

Las provincias de Quillota y Petorca no lo son menos; concentran más del 80 por ciento de toda la producción nacional de paltas, que en una proporción similar sale a los mercados externos. Además de otros frutales como duraznos, chirimoyas y ciruelas, poseen un fabuloso potencial en hortalizas y floricultura, situada esta última principalmente en Hijuelas.

Toda esta capacidad productiva constituye la principal actividad económica de la Región -seguida por la minería- y la más importante fuente generadora de puestos de trabajo, además de un importantísimo factor exportador a nivel nacional.

Sin embargo, los sucesivos gobiernos no han reparado hasta ahora que para mantener estos niveles de actividad económica y productiva, es indispensable asegurar las fuentes de regadío.

Puntilla del Viento

Fue el Presidente Aylwin quien, en 1992, ordenó los primeros estudios en democracia sobre la factibilidad de emprender nuevas grandes obras de regadío en la Región y, fundamentalmente, en los valles de los ríos Aconcagua, La Ligua y Petorca.

Han transcurrido 18 años y la pestilente burocracia ministerial mantiene en proyecto -sólo eso- la construcción de los embalses Puntilla del Viento y Chacrillas; este último, en las cercanías de Putaendo, para servir a la agricultura de toda la zona norte de la Región.

Ya se resolvió que el gran embalse de la Región será Puntilla del Viento, proyecto en cuyos estudios y diseño ya se han invertido 1.800 millones de pesos.

Actualmente se le denomina "Proyecto Aconcagua" y permitiría incorporar 37.700 hectáreas actualmente infértiles, a los cultivos agrícolas de la región con alta seguridad de riego; a la vez, mejorar la seguridad de agua -un 85 por ciento- en otras 71.700 hectáreas, actualmente cultivables.

Incluye la construcción de Embalse Puntilla del Viento, el desarrollo de la explotación de aguas subterráneas y el mejoramiento del sistema de canales para evitar pérdidas por conducción.

La estructura permitiría acumular 100 millones de metros cúbicos de agua y representaría una inversión de 130 millones de dólares en la construcción de caminos, vías de ferrocarril, expropiaciones, relocalización de familias actualmente radicadas en los alrededores; construcción de pozos, canales y otras inversiones complementarias.

Se estima que en total, la iniciativa permitiría, además, generar 260 millones de dólares de inversión privada.

Simultáneamente, se planteó la construcción del embalse Chacrillas, cuya construcción debió haber comenzado hace al menos dos años.

El senador Carlos Ominami, como sucesivo presidente de la Comisión Mixta de Presupuestos y miembro de la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta y además parlamentario de la Región, se ha asegurado año a año que los recursos estén disponibles para estas obras, pero hasta ahora los gobiernos democráticos no han tenido la voluntad política ni la energía suficiente para sacarlos adelante.

Ha habido oposición de vecinos y sectores ecologistas por la invasión de aguas sobre terrenos silvestres y el traslado que se deberá hacer de familias que actualmente viven en áreas que ocupará el gran embalse.

También sectores de los propios agricultores estuvieron en desacuerdo con el proyecto inicial que consideraba trasvasijar aguas del Proyecto Aconcagua a los sistemas hídricos de La Ligua y Petorca.

Pero esta última amenaza ya fue superada con el proyecto Chacrillas. Y los pobladores afectados han declinado sus reclamos ante las ofertas indemnizatorias.

La emergencia

Sin embargo, los trámites siguen. La propia Presidenta Bachelet anunció hace muy poco en Quillota que el Embalse al menos se va a empezar a construir durante su gobierno... pero posteriormente el ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, anunció que se van a "acelerar" los estudios de ingeniería...

¿Más ingeniería? ¿Hasta cuándo?

Lo más probable es que ni siquiera en el Bicentenario se alcance a colocar la primera piedra del dichoso proyecto.

Mientras los estudios de tantos años (y tantos costos) se siguen acumulando, la agricultura está herida de muerte ante la sequía más dura se que se tiene registro en los últimos cien años.

A pesar de las tenues lluvias registradas el último mes, ya el ganado no tiene alimento y los cultivos están dañados de muerte.

Se prevé gran escasez (y por tanto fuertes alzas) en productos como limones, porotos verdes y papas.

Los fruticultores están desesperados porque la falta de agua se suma a los enormes estragos de las heladas del año pasado.

Los productores de paltas estiman que ya tienen perdido al menos un tercio de sus expectativas de producción. Y las secuelas de las heladas tienen afectada la fruta que podrían salvar, que de esta forma no servirá para exportación.

Lo concreto es que si bien la dictadura es la responsable inicial del desastre por haber detenido arbitraria y mañosamente la construcción de Puntilla del Viento en los albores de su sangrienta administración, ahora son los gobiernos democráticos los que han demostrado una escandalosa desidia contra un bien tan valioso como la agricultura de una zona riquísima, de clima incomparable y abundante productividad... todo por culpa de la porfiada y aberrante burocracia.

Porque no nos atrevemos a asegurar que existan otros intereses, más personales, en la lapidaria postergación de estos grandes proyectos de regadío para la V Región.

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