Miguel Tapia G., Periodista |
Miguel Tapia G., Periodista
Además de la interpretación religiosa islámica y la interpretación literal de la Biblia surgida después de la Segunda Guerra, la tercera acepción de la Real Academia Española para el concepto "fundamentalismo" es "Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida".
Esta última es la descripción que más se ajusta a muchas de las últimas y más bulladas acciones y actitudes de la derecha chilena más dura, principalmente de sectores ultristas de la UDI, especialmente los vinculados al Opus Dei.
Fueron 36 los diputados quienes asesorados por el abogado ultraconservador y pinochetista Jorge Reyes recurrieron ante el Tribunal Constitucional pidiendo se declare la inconstitucionalidad del Decreto Supremo que establece las Normas Nacionales sobre Regulación de la Fertilidad (Nº 48 de 2007, Ministerio de Salud).
En su recurso, los 36 diputados de la UDI y RN impugnan las disposiciones que dispone que los servicios de Salud atender confidencialmente a todas las mayores de 14 años entregándoles -si el profesional médico lo indica- insumos para la contracepción de emergencia a través de la píldora progestina pura, píldoras combinadas u otros métodos "de características abortivas como lo son el DIU y todo otro método cuya finalidad sea la alteración endometrial, los que son identificados en la normativa que se impugna".
En las 52 páginas del recurso, los 36 diputados conservadores pretenden que el Estado no se preocupe de los embarazos adolescentes, a pesar que cada año nacen 38 mil hijos de madres adolescentes y que se estima en 160 mil los abortos clandestino en el mismo período.
¿Qué motiva a los parlamentarios en pleno siglo XXI, a recurrir a cualquier medio para impedir que las adolescentes reciban un fármaco indicado por un médico para evitar el embarazo antes que comience la gestación?
Es sólo fundamentalismo extremo, disfrazado de cualquier forma, aplicando un criterio medieval al pretender que lo que hay que hacer con nuestros jóvenes es orientarlos y recomendarles que se abstengan de tener sexo.
¡Qué tremenda ignorancia de estos diputados que se quedaron en el pasado! Ni siquiera me voy a referir al abogado Reyes, porque él vive todavía en plena Inquisición.
Estos parlamentarios ignoran que vivimos en una sociedad altamente erotizante, donde cada rincón ofrece a nuestros niños y adolescentes cuya libido es estimulada desde toda la publicidad, los programas televisivos, los bailes, la moda y un interminable etcétera.
Estos parlamentarios ignoran que hoy los padres -ellos mismos- tienen muy poco tiempo para compartir con los hijos, orientarlos y guiarlos; la inmensa mayoría de los menores de 18 años despierta a la vida sexual sin mayor información porque fueron justamente los sectores más conservadores de la derecha chilena los que han impedido el desarrollo de programas de orientación y conversación en sexualidad, como las Jocas.
Estos parlamentarios no saben que el actual nivel de embarazos y maternidad adolescente, deja de manifiesto que los muchachos tienen sexo a temprana edad; ya no es prevención lo que necesitamos para ellos, sino remedio frente a una realidad existente... simultáneamente con el incremento de programas preventivos.
Estos parlamentarios no saben el drama que viven los niños y las familias ante un embarazo no deseado, ni la cantidad de mujeres que mueren por haberse practicado un aborto clandestino a cargo de alguna partera criminal que hace negocio con el drama de las niñas que llegaron al sexo sin prevención, de manera irresponsable, que es lo típico de los niños.
Claro, no lo saben porque sus hijas no necesitan que les den una pastilla en el consultorio; la compran en la farmacia más cerca... con tarjeta de crédito. Sus hijas pueden ir a una clínica privada en Las Condes o Vitacura y abortar inducida por un médico de prestigio, asistido por enfermeras, sin riesgo alguno. Seguramente ocupados como están de ejercer el poder y mantenerse en sus puestos, no tienen mucho tiempo para dedicarles a sus hijos. Y no digan que porque sus retoños pertenecen al exclusivo club de poderosos, no tienen vida sexual o que llegan vírgenes al matrimonio.
Claro que esos papás parlamentarios no lo saben, no quieren saberlo o fingen no saberlo.
Ese es el fundamentalismo extremo que desprecio y me repugna. Estos parlamentarios sienten que Dios en persona les va a agradecer que obedezcan a sus rancios obispos, que son los que se oponen con más fuerza a que las mujeres reciban métodos anticonceptivos para tener una vida sexual plena y feliz.
Claro, con el brutal machismo eclesiástico, lógicamente creen que las mujeres no deben tener sexualidad plena y dichosa. Sólo ellos, muchos de los cuales disimuladamente tienen sus parejas ocasionales o estables, sus compañías homosexuales o dan rienda suelta a la pederastia con los niños que sus padres les confían para ayudar a formarlos.
El poder de la Iglesia en nuestro Estado laico es innegable y ha quedado en evidencia. El integrismo religioso más el fundamentalismo político atraparon a toda nuestra sociedad.
Esos parlamentarios tendrán que responderle a la ciudadanía y, en particular, al electorado.
En mi zona, me gustaría saber cuántas de las mujeres que votaron por mi simpático amigo, el diputado Alfonso Vargas (RN) saben que él fue uno de los firmantes del recurso contra la píldora del día después, el DIU y los demás anticonceptivos. Cuántas -y cuántos- de sus electores estarán de acuerdo con que "Poncho" se oponga con tanta tenacidad a la regulación de la fertilidad y a la protección de las adolescentes con riesgo de embarazo.
Es triste saberlo, pero mi amigo el diputado Vargas, a quien conocí como de pensamiento amplio y liberal, se enredó con el fundamentalismo que no es sino una manifestación más del fanatismo que tanto daño le ha hecho a nuestra sociedad...
Aunque no se crea, este fanatismo político-religioso también está presente en la Acusación Constitucional contra la Ministra de Educación, Yasna Provoste.
Los diputados que votaron a favor de destituirla y condenarla no aceptaron fundamentar su voto al momento de pronunciarse. No lo necesitaban; querían consumar la pena capital en el plazo más breve y para qué necesitaban argumentar posiciones, si ya lo tenían todo resuelto.
La Cámara es una instancia eminentemente política y aquellos parlamentarios que se fueron de la Democracia Cristiana siguiendo al senador Zaldívar, quisieron propinar una lección al Gobierno y la Concertación; infligirles una derrota de proporciones, violenta y rabiosa, para que aprendan que a su Adolfo no se le toca.
¿Qué sentirán sus electores? Ellos eligieron a Zaldívar y a los DC que se salieron del Partido para ser "independientes", porque pertenecían a la Concertación. Los eligieron para apoyar el proceso que viene desarrollando -con sus aciertos y desaguisados- la coalición del arco iris desde que llegó al poder para restablecer la democracia.
¿Qué pensará ese electorado concertacionista al ver ahora a sus "representantes" votando en bloque con la derecha para derrotar a la Concertación?
Todos sabemos que la Contraloría no emite su informe final y que lo que ha investigado determinó malversaciones o fraudes por 160 millones de pesos. Eso fue oportunamente denunciado por el propio Ministerio ante el Ministerio Público, se está investigando y sus responsables son sostenedores particulares.
Se habla de 1.600 millones más. Los diputados actuaron como si se los hubiesen robado por culpa de la Ministra Provoste, aunque saben que se trata ni siquiera de un desorden, sino de un sistema inadecuado de pago de subvenciones que se arrastraba por años.
¡Ojo! Y no sólo en Educación, sino en muchos servicios públicos, que pagan a todos sus proveedores realizando una sola transferencia por el total al Banco y es la institución financiera la que emite cheques a cada uno por los montos especificados por la respectiva repartición.
Pero no: había que demostrar fuerza, asestar un golpe duro, porque así opera el fanatismo político, el islamismo parlamentario.
Al cierre de esta actualización, estaba a punto de iniciarse la votación de la Acusación en el Senado. Increíble: el resultado dependería de los menos fundamentalistas de la derecha, como los senadores Carlos Bianchi (independiente) y Pablo Longueira (UDI), porque el ex democristiano Zaldívar -ungido por la derecha como presidente de la Cámara Alta- estaba absolutamente alineado con los fanáticos castigadores, olvidándose de su antiguo apellido cristiano. También olvidó su pasado el senador Fernando Flores, que fue ministro del Presidente Allende y ahora, convertido en multimillonario, regresó al país para aprovechar que su ex amigo Sergio Bitar le ofreció dejarle el cupo senatorial que tenía en el norte. Aprovechó que el PPD expulsó al ahora derechista Jorge Shaulsohn para renunciar a ese partido y convertirse en un enfurecido opositor a la Presidenta socialista y alinearse con los amos de la derecha.
Pero más temprano que tarde, todo volverá a su centro. En algún momento, la píldora del día después se entregará en los consultorios públicos a las adolescentes y mujeres en riesgo de un embarazo no deseado. Y si destituyen a la Ministra de Educación, vendrá otro Ministro. Ella seguirá trabajando en algún lugar adecuado a sus capacidades, soportará sus cinco años de muerte cívico política a la que será condenada y luego emergerá como verdadera víctima del fundamentalismo político nacional.
Dos días antes de despachar estas líneas, se conoció la encuesta Ipsos, que demostraba un alza en la aprobación ciudadana a la gestión de la Presidenta Bachelet (50,7%), aunque su Gobierno obtenía mayor rechazo.
¿Cómo tituló la prensa? Unos, "Sube aprobación de los chilenos a la Presidenta" o "Mitad de los chilenos aprueba gestión de Bachelet". Otros: "62,5 por ciento desaprueba gestión del Gobierno" o "Encuesta Ipsos: 62,5% desaprueba la manera en que se está manejando el Gobierno".
Lo cierto es que no es difícil prever que el Gobierno -repito: con sus aciertos y desaguisados- está realizando una tarea social que será reconocida por los chilenos. Ya pocos alzan su voz para fustigar a la Mandataria por la catástrofe del Transantiago: la televisión y la radio dejaron de asignarle largas horas de reportajes "in situ" y el tema salió de la portada de diarios y revistas.
En cambio, han tenido que dedicar aunque sea un par de líneas a avances tan sólidos como la Reforma Previsional.
El magnate Sebastián Piñera mantiene un apoyo mayoritario en las encuestas, pero se estancó; se detuvo su otrora sostenido avance. Pero aparece Ricardo Lagos como un presidenciable en alza, seguido por Insulza y Soledad Alvear.
Algo nos está diciendo la gente. Y ese algo es que las mayorías rechazan los fundamentalismos y que la atroz campaña de desprestigio contra la Presidenta y su Gobierno, si bien en un momento lesionó gravemente la confianza popular, no representó en ningún momento utilidad para la derecha.
Lo cierto es que la Alianza y los poderes fácticos que representa, tendrán que prepararse para una nueva derrota en las municipales y después en las parlamentarias y presidenciales, porque lo han hecho mal incluso cuando el Gobierno estuvo en evidentes dificultades. No logran atraer a la gente. Al revés: la alejan con sus incansables acciones de fanatismo valórico y social.
Los parlamentarios tránsfugas, elegidos por la Concertación pero que ahora votan por y con la derecha, recibirán el desprecio del electorado, ¡qué duda cabe!
La estrategia de la derecha + los tránsfugas, la esbozó Shaulsohn el 14 de abril: ellos -el nuevo e inefable partido ChilePrimero- llevarán candidato presidencial propio. La idea es que funcione como el legendario Cura de Catapilco, impidiendo un nuevo triunfo de la Concertación.
Pero no funcionará, porque su propuesta es poco claro. La mayoría de los chilenos se define de centro o centro izquierda. Y ChilePrimero es de izquierda y derecha (más de loo último). Sencillamente nadie va a entender lo anunciado por Shaulsohn, que donde no lleven candidatos propios en las municipales, apoyarán postulantes de derecha o del Juntos Podemos, pero no de la Concertación.
O sea, un charquicán que la gente no entiende. Y si no entiende, no podrá apoyar.
Creo que por su falta de claridad, los ChilePrimero también tendrán que conformarse con morder el polvo de la derrota.
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