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21 de abril de 2008
Senador Carlos Ominami

Carlos Ominami y la interna del PS: una contienda muy honorable

Por Boris Bezama / La Nación Domingo

De vuelta en Chile tras un viaje por Medio Oriente, Japón y Francia donde se reunió con amigos como la ex candidata presidencial Ségol ne Royal y el publicista Jacques Seguela , el senador Carlos Ominami se declara dispuesto a competir. Y eso significa tanto comandar la disidencia del PS en las elecciones internas de abril próximo, enfrentando a la línea de Camilo Escalona, como disputar en primarias su repostulación al Senado en 2009, ante un rival que podría ser el actual ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade.

-¿Qué tan cierto es que usted será el candidato de la disidencia del PS?

-Ello no está resuelto aún. Lo que sí he dicho es que si puedo contribuir con mi esfuerzo a engrandecer el socialismo, naturalmente no me puedo negar, y desde ese punto de vista he demostrado disponibilidad. Pero creo que todavía hay un camino por recorrer.

-Pero Isabel Allende dice que está dispuesta a bajar su postulación si usted reúne más apoyo.

-Ésa es una respuesta que habla muy bien de Isabel Allende. Ahora, tengo total confianza de que estamos en una fase preliminar de este proceso, que no culmina cuando se haya elegido una nueva dirección del PS.

-¿Qué responde a Juan Pablo Letelier, que lo tildó de "poco consecuente"?

-Es bien incomprensible, porque él sabe que yo hice esfuerzos por enmendar rumbos y sabe que intenté rectificar la política económica y el proyecto de reforma previsional. Él también fue testigo del enorme esfuerzo que hice para explicarles a los senadores socialistas, y en un debate cara a cara con el ministro de Hacienda, lo que podía significar la depreciación acelerada. No obstante, él terminó votando a favor ella y yo no, por lo que la inconsecuencia estuvo en otro lado.

-Letelier dice que usted reniega del Gobierno de Ricardo Lagos. ¿Es así?

-Yo hice grandes esfuerzos para que Ricardo Lagos fuera Presidente de Chile. Me siento orgulloso de ello, y si tuviera que volver hacerlo, no lo dudaría. Pero eso no significa no tener conciencia de los límites de la Concertación como experiencia de gobierno. Y eso también considera las limitaciones que tuvo el Gobierno de Lagos en el contexto económico y político en que tuvo que desenvolverse. En todo caso, el balance de su administración es altamente positivo. Yo jamás he dicho algo al contrario, y cualquier otra afirmación lo que busca es producir polémicas que son artificiales.

-¿Cómo ha actuado el PS bajo la dirección de Escalona?

-El socialismo no se puede transformar, como ha tenido tendencia en el último tiempo, en una especie de servicio público. No puede ser simplemente una correa de transmisión desde el Gobierno hacia ciertos sectores de la sociedad. Advierto que hoy tenemos un PS que prácticamente no debate, tiene una escasa capacidad de propuestas, ha ido debilitando fuertemente sus relaciones con la sociedad y, desde ese punto de vista, es un partido que ayuda poco al éxito de este Gobierno, con una contribución que está muy por debajo de lo que se esperaba de él.

-¿Cuán leal tiene que ser el PS con La Moneda?

-La lealtad con el Gobierno está fuera de discusión, y hacen mal quienes buscan polarizar la discusión entre los que son leales con el Gobierno y los que no. Yo soy parte del inicio de la construcción de la Concertación y siento que tengo una responsabilidad fundamental en todas las cosas que han ocurrido, para bien o para mal.

-A su juicio, ¿la Concertación está agotada?

-Estamos hoy en un momento de la historia política donde claramente se ha agotado un ciclo: la Concertación está agotada, no está siendo capaz de resolver los nuevos idiomas a los que la sociedad chilena se enfrenta. Además, duele el corazón y el estómago ver en la prensa cómo los principales grupos económicos del país han duplicado sus utilidades los últimos tres años. Será, por cierto, bueno para las empresas, no tengo nada contra ellas, pero creo que ese nivel de utilidades y la preponderancia desmedida del mundo empresarial es parte de nuestras limitaciones. En ese sentido, el socialismo debe jugar con fuerza un papel rectificador respecto de ciertas visiones adoptadas en el Gobierno, que no son las más convenientes, y el PS no debe ser simplemente seguidista respecto de esas definiciones, sino que debe rectificar sobre sí mismo. Somos un partido que se ha estancado, tiene estructuras orgánicas extremadamente débiles, con poco debate, con poca proyección hacia el futuro.

-¿Cómo ha sido la dirección de Camilo Escalona?

-Ha sido una dirección excluyente de un sector importante del socialismo y, en un afán con toda seguridad bienintencionado de brindar apoyo al Gobierno, ha caído en la obsecuencia y no ha tenido capacidad de anticiparse a las decisiones que a todas luces han sido inconvenientes: el Transantiago, la depreciación acelerada, definiciones ultraconservadoras en materia de los usos de los excedentes del cobre, una política social que pudo haber sido de mayor profundidad. Por eso mismo, lo que se debe hacer es una doble rectificación de la política de Gobierno, e internamente. Lo último que pretendería es hacer una fotocopia de la dirección de Escalona.

-¿Esa evaluación también la proyecta a la labor del ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, quien es miembro de la Nueva Izquierda?

-Es uno de los buenos ministros que este Gobierno ha tenido. Me parece sólido en sus intervenciones, buscó desarrollar una reforma previsional con más contenidos progresistas que con los que finalmente salió. Es importante que Chile tenga un sistema amplio donde los más pobres no queden en el desamparo completo; me parece que es un avance significativo para obtener una atención básica, solidaria como la que va a comenzar a funcionar el segundo semestre. Pero creo que eso no alcanza para hablar de una verdadera reforma previsional, porque seguirá funcionando sobre la base de criterios que no califican desde punto de vista de los principios universales de la seguridad social.

-¿Estaría dispuesto a disputar con Osvaldo Andrade su cupo para postular al Senado?

-Es parte del proceso de definiciones internas que se puedan levantar distintas opciones. Y estoy disponible para enfrentar las competencias. Nunca he vivido la política como una carrera, sino como un compromiso.

-¿Y qué procedimiento podría servir para eso? ¿Primarias?

-En ese caso, yo creo que funcionaría una primaria. LND

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