Por Jordi Casabella / Barcelona
De: El Periódico de Catalunya
Cerca de la mitad de los alumnos catalanes de cuarto curso de Primaria (10 años) son incapaces de elaborar un texto, en catalán o en castellano, claro y ordenado. Un porcentaje similar no emplea un léxico adecuado, engarza mal las frases y comete excesivas faltas de ortografía, lo que permite concluir que no dominan las habilidades básicas de la expresión escrita exigibles al alumnado a esa edad.
Ese es un déficit que no hace distingos entre centros públicos y concertados, aunque sí se observan notables diferencias entre las escuelas enclavadas en zonas donde predomina la población de nivel socioeconómico alto o medio y las áreas donde la capacidad adquisitiva y cultural de sus habitantes es baja.
En los centros situados en las áreas más empobrecidas de las grandes ciudades, sólo uno de cada cuatro niños de 10 años sabe escribir correctamente en catalán.
La proporción mejora ligeramente en el caso del castellano, donde más de un tercio del alumnado se maneja de forma adecuada.
Los datos forman parte de los primeros resultados de las pruebas de competencias básicas en el ámbito lingüístico a las que fueron sometidos 3.276 alumnos de cuarto curso de Primaria de 153 centros catalanes en el curso 2006-2007, año en el que unos 63.000 niños estaban matriculados en ese nivel.
A la vista de los resultados, el Consell Superior d'Avaluació, un organismo dirigido por el catedrático Joaquim Prats y que depende de la Conselleria d'Educació, pretende que todos los centros dispongan de una referencia para comparar sus calificaciones con las de la muestra, de acuerdo con las variables del tamaño del municipio y el nivel socioeconómico del alumnado, para atacar los flancos más débiles.
A diferencia de la expresión escrita, las pruebas de comprensión oral y lectora arrojan unos resultados más aceptables, especialmente en los ejercicios de catalán.
Cuatro de cada cinco alumnos (80%) dominan los mínimos requeridos. En castellano son algo menos, pero los técnicos aseguran que ello obedece al diseño de la prueba, que no es equiparable en amplitud, cuando mide esos aspectos, a la de catalán.
Pero a la hora de elaborar textos de forma ordenada, que cuenten con una aceptable riqueza de léxico y una ortografía correcta, donde los ejercicios en una y otra lengua sí son intercambiables, el fracaso se mueve entre el 44% y el 47% de los examinados en el caso de la lengua catalana y entre el 39% y el 44% de la castellana.
Fuentes del Consell Superior d'Avaluació explican que las conclusiones del estudio no han constituido una sorpresa, porque los estudios realizados hasta ahora vienen indicando, de una u otra forma, que la capacidad de escribir del alumnado de esa edad deja mucho que desear.
Tampoco es algo privativo del sistema educativo catalán, aseguran. "El profesorado constata esa realidad a diario; lo que ocurre es que con las pruebas externas al centro se hace más evidente, tal vez porque en la corrección de los ejercicios hay un elemento de subjetividad que cuando el docente conoce al alumno acaba por beneficiarle", argumentan las citadas fuentes.
El trabajo, que en los próximos meses saldrá publicado en toda su extensión, avanza que en las poblaciones de menos de 1.000 habitantes, donde el balance tanto a nivel de comprensión lectora como de escritura es, en materia de catalán, más satisfactorio.
"Una posible explicación vendría dada por el hecho de que la lengua de comunicación familiar y social en estas zonas es la misma que la lengua de la enseñanza, con lo que queda reforzado el aprendizaje", apuntan los responsable de la evaluación.
De igual modo, cuando se pasa a analizar lo sucedido con el castellano, se observa que en las ciudades de más de 100.000 habitantes "se obtienen puntuaciones más altas que en poblaciones más pequeñas", algo que se relaciona con la existencia de mayor población castellanohablante.
Educació volverá este curso a evaluar las competencias lingüísticas del alumnado de cuarto de Primaria, pero este año, y de forma excepcional, sólo en los centros que quieran someterse a ellas de forma voluntaria.
El presidente del organismo evaluador, Joaquim Prats, se halla ahora inmerso en el diseño de un nuevo tipo de pruebas, a las que tendrá que enfrentarse el alumnado en el 2009, que se quiere que aporten un plus adicional de fiabilidad.
El modelo actual data de hace una década y se da por "superado", según los expertos.
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