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11 de enero de 2008
Víctor Farías, investigadorEl investigador Víctor Farías "descubri&ocute;" que las víctimas eran culpables de la masacre de 1907 en Iquique.

Santa María de Iquique y Victor Farías: desmitificando al desmitificador

Por Alvaro Ramis, teólogo, miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital
De: PiensaChile.com
Fuente: Crónica Digital

El investigador Víctor Farias, autor de una serie de polémicos estudios históricos, ha anunciado la publicación de un nuevo libro titulado "Santa María de Iquique: La realidad de un mito

Con este texto Farias continúa con el leitmotiv de sus obras anteriores, que siempre se han fijado un objetivo "desmitificador", ya sea de algún personaje público (Heidegger o Allende) o de algún sector político o social (el nazismo o la izquierda chilena).

Farías descubrió en 1987 lo rentable que resulta este tipo de obras. Con "Hedegger y el nazismo" se convirtió de la noche a la mañana en un autor de referencia mundial a la hora de analizar la vida del filósofo alemán.

Sin duda, su libro provocó un gran eco mediático y no faltaron quines hablaron de un «informe abrumador» o de un «libro-acontecimiento». Desde esa fecha se han publicado miles de ejemplares de esta investigación y Farías logró una rápida fama en Alemania, al calificar las relaciones del filósofo alemán con el nazismo como «una adhesión sin límites al fondo general del nacionalsocialismo».

Derrumbando argumentos

Lo que no es tan conocido es que luego del boom originado por este texto, los círculos académicos, de forma rigurosa pero obviamente mucho menos noticiosa, han criticado duramente los argumentos de Farías.

Uno de filósofos que le han refutado más sólidamente fue el académico de la Universidad de Berkeley Philippe Lacoue-Labarthe, quién sentenció secamente: "En el fondo este libro no es justo y lo considero incluso -y mido mis palabras- deshonesto" .

En su opinión, Farías no sólo trata de construir un best seller desde elementos ya ampliamente conocidos. Su crítica se basa en la forma en que "Hedegger y el nazismo" presenta los hechos, bajo el manto de un trabajo historiográfico escrupuloso, pero que descontextualizando elementos dispersos, busca instalar afirmaciones simplificadoras, carentes de rigurosidad. Lacoue-Labarthe plantea que Farías usa un "collage de documentos heterogéneos en cuanto a su significado y a su envergadura filosófica y política", para llegar a conclusiones que buscarían deslegitimar el conjunto de la obra Heideggeriana.

Obviamente, Farías logró opacar la fama de Heidegger entre el gran público, pero en el terreno estrictamente filosófico hoy no es posible prescindir de obras como Ser y Tiempo y el Kantbuch.

Desde 1987, Farías se ha dedicado a replicar este "modelo" de múltiples maneras, por lo cual ya podríamos hablar de una "metodología" propia de Farías, basada en escoger un tema o un personaje de alta significación intelectual o política, para proceder a escarbar en los vericuetos archivísticos más olvidados, para encontrar aquellas pruebas que le incriminen de alguna manera. No en vano el propio Farías ha declarado que "Mi señora dice que se casó con un filósofo, pero que vive con un detective".

El problema es que el "detective" Farías siempre necesita dar un golpe, para lograr un titular espectacular que le garantice la masividad de las ventas. De nada le serviría descubrir fuentes de gran valor historiográfico para sostener un argumento ya divulgado. Se trata de lograr la novedad absoluta, la polémica rápida, propia de quién atrapó al criminal que nadie pudo alcanzar.

En el libro sobre Santa María de Iquique Farías utiliza esta misma metodología "desmitificadora". El "detective" asegura que ha investigado por tres años la matanza de 1907 para descubrir lo que en cien años nadie había visto o querido ver. En su opinión el principal responsable de la masacre no fue el Gobierno ni el Ejército, sino... la izquierda. "Era una facción anarco-izquierdista que utilizaba a la masa, dejándola en una situación de conejillo de Indias", afirma en El Mercurio. Para el "detective" el que les dispararan era parte de una estrategia premeditada de victimización. Además, Farías exculpa al genocida directo, el general Roberto Silva Renard, asegurando que "hay que destacar que trató, por todos los medios, de ser un factor de negociación entre ambas partes".

Ingenuidad de dirigentes pampinos

Finalmente, por medio del único dato aparentemente novedoso que parece haber encontrado, Farías sindica como traidores a los dirigentes de los trabajadores, por haber solicitando la protección del consulado de Estados Unidos ante la inminencia de su persecución por la autoridad militar. Se olvida, deliberadamente, de la información que Luis Casado ha recuperado para refutarle: "los dirigentes obreros nunca ocultaron esta visita al Cónsul estadounidense, y que Luis Olea (sobreviviente de la masacre) la relata en una carta publicada por el diario "El pueblo Obrero" en 1908". Efectivamente, lo único que puede revelar esta poco novedosa información, es cierta ingenuidad de los dirigentes pampinos, al pensar que el consulado norteamericano iba a protegerles, entrando en conflicto con los intereses del gobierno chileno y del Imperio Británico.

Farías no ha descubierto nada nuevo. Pero tampoco se trata de una simple lectura histórica alternativa de los acontecimientos de 1907. Al afirmar que las víctimas fueron las causantes de su propia masacre, Farías se transforma en uno de los tantos asesinos de la memoria, a la misma altura que los historiadores revisionistas que culpabilizan a los propios judíos de la Shoah. El caso más conocido es Josef Ginsburg (J. G. Burg), un historiador judío, famoso por afirmar que la actitud antifascista del movimiento sionista de los años treinta fue la causa del holocausto judío. De la misma forma, para Farías

Por absurda que nos parezcan la tesis de Farías, es necesario reconocer que su nueva obra cumple al pie de la letra la metodología que tantos beneficios le ha reportando con anterioridad. El escándalo es rápido, y aunque se puedan rebatir fácilmente sus afirmaciones, el impacto de sus supuestas revelaciones opaca cualquier clarificación. Basta recordar su libro "Salvador Allende, Antisemitismo y Eutanasia", que aunque enteramente rebatido y desacreditado por cualquier especialista con algún asomo de objetividad, ha causado enorme daño a una figura que debería despertar, sino admiración política, al menos respeto ético universal.

Escándalos fáciles y lucrativos

Si empleáramos el método de Farías para analizar su propia obra sería bastante fácil despertar también escándalos fáciles y lucrativos. Basta retomar uno de sus argumentos recurrentes, por el que culpabiliza a la Unidad Popular por las violaciones a los derechos humanos... cometidas por la dictadura. A su juicio, la radicalización y la ruptura del estado de derecho "obligaron" a actuar a las FFAA. En su análisis "Cuando tú no tienes la mitad del pueblo más uno y cuando no has dividido al ejército a tu favor, intentar hacer una revolución no es un error, es un crimen".

Es interesante contrastar estas afirmaciones con el programa del Seminario internacional sobre Estado y Derecho en un período de transformación, organizado por el CEREN de la Universidad Católica en enero de 1973. En ese evento podemos encontrar a Víctor Farías exponiendo en el plenario final, "El Estado Popular, objetivo de la Unidad Popular" en la que llama a traspasar los límites de la legalidad burguesa. Utilizando consistentemente la metodología de Farías sería posible acusarlo a él mismo de criminal y asesino. Obviamente una acusación sería tan injusta como la que él realiza contra los obreros de 1907.

Las obsesiones de Víctor Farías no tienen más explicación que su absoluto oportunismo, que siempre le llevará a seguir buscando el titular "escandaloso" que permita la ganancia fácil y el protagonismo. Es una lástima que un buen archivista desperdicie su talento con tan bajos intereses. Porque aunque esta clase de brillo es rápido, también es efímero.

Nueva diatriba antizquierdista de Víctor Farías a punto de ser publicada

Por Hermes H. Benítez (Edmonton, Canadá)

De acuerdo con la lógica de Plan Zeta que emplea Victor Farías, elevada a la categoría de pseudo-explicación histórica, los culpables de la matanza de la Escuela Santa María no son los que todo el mundo conoce, es decir el gobierno de Montt y el Ejército comandado por el general Silva Renard, sino la "izquierda" que premeditadamente habría buscado la muerte de miles de obreros, junto con sus mujeres e hijos, presumimos, para tener un pretexto de lucha y de protesta.

Según nos informa recientemente El Mercurio, en una de sus páginas culturales, Víctor Farías, profesor de la Universidad Andrés Bello, el mismo que escribiera antes dos libros difamatorios en contra del presidente Salvador Allende, y que a partir de un súbito vuelco ideológico,(y de su asociación con Arturo Fontaine Talavera, y la ultraderechista revista Estudios Públicos), ha dedicado su vida productiva a desprestigiar a la izquierda, a su principal líder, y al movimiento obrero chileno, se encuentra a punto de publicar una nueva obra títulada: Santa María de Iquique. La realidad de un mito.

Por cierto, no hemos tenido la oportunidad de leer este nuevo libro de Farías, aún inédito, pero a juzgar por sus propias declaraciones para El Mercurio(1), y por lo que hasta ahora ha escrito y publicado en sus libros anteriores, hay suficientes razones para anticipar de lo que pudiera tratarse, y para ponerse a cubierto.

Pero, por sí solo, el título del libro por aparecer es significativo, en cuanto a que representa un nuevo intento de supuesta "desmitificación", por parte de Farías, de un hecho, o un personaje, históricos. Así, en las líneas introductorias de su primera diatriba contra Allende, titulada Salvador Allende. Antisemitismo y Eutanasia (2005) (1), aquél declaraba que su propósito era "desmitificar la personalidad política" del presidente. Para ello, como ha sido ampliamente demostrado, Farías echaba mano de toda suerte de trucos sucios, tales como: citar fuera de contexto pasajes de la tesis de Allende (de 1933), para optar al titulo de médico, mutilación de su texto, interpretación torcida de sus ideas y planteamientos, etc., etc. En su segunda diatriba, titulada: Salvador Allende. El fin de un mito (2006), donde Farías vuelve a repetir las mismas indemostradas y ya gastadas acusaciones de racismo y antisemitismo lanzadas contra Allende en el libro anterior, es incluso más manifiesta la supuesta intención "desmitificadora" de su autor.

Irracionalidad obsesiva

Por cierto, desmitificar, es decir, separar en los relatos o personajes históricos aquello que los presenta bajo una falsa, puramente positiva o complaciente luz, es una operación intelectual loable y digna de todo encomio. El problema es que en realidad lo que Farías hace en sus libros no es desmitificar, sino exactamente la operación inversa: mitificar. Porque, ¿de qué otro modo pueden caracterizarse sus obsesivos intentos de achacarle a Allende ideas y propósitos que nunca tuvo ni intentó realizar en su vida de médico y de político?

Cada nuevo libro de Farías pareciera hundirlo más profundamente en el pozo de la irracionalidad obsesiva, de la deshonestidad intelectual y de la histeria derechista, como podrá apreciarse fácilmente en la "tesis central" de su nuevo engendro intelectual, que Farías ha tenido la amabilidad de explicar para los lectores de El Mercurio:

"Era una fracción anarco-izquierdista que utilizaba a la masa dejándola en una situación de conejillo de Indias"..." "En esa época [1907], para el marxismo, la situación social era antagónica entre dos clases. O eras yunque o eras martillo. El que les dispararan [los militares] era parte de la estrategia [de la izquierda o el marxismo, se supone] Había que provocar los disparos. Provocar el enfrentamiento y el odio".(3)

De acuerdo con esta lógica de Plan Zeta, elevada a la categoría de pseudo-explicación histórica, los culpables de la matanza de la Escuela Santa María no son los que todo el mundo conoce, es decir el gobierno de Montt y el Ejército comandado por el general Silva Renard, sino la "izquierda" que premeditadamente habría buscado la muerte de miles de obreros, junto con sus mujeres e hijos, presumimos, para tener un pretexto de lucha y de protesta. Como es manifiesto, no se necesita ser un historiador para comprender que esta es, simplemente, una explicación absolutamente falsa, y hasta demencial, de tan terrible acontecimiento.

Y en el prólogo de su nuevo libro apunta Farías su dedo acusador sobre los "verdaderos culpables" de aquellas muertes, es decir, a izquierda chilena de ayer y de hoy:

"En lugar de reconocer su responsabilidad y analizarla autocríticamente, las directivas políticas [de la izquierda chilena] han optado siempre por buscar "milicos asesinos", rasgan vestiduras echándose cenizas en los cabellos (¿), sacándose los ojos, para presentarse como víctimas propiciatorias, inmolados por seres perversos en el altar de la historia"(4)

Esta es la gran contribución de Farías a la "desmitificación" de la historia de Chile. Comparadas con tales perlas, hasta los escritos del historiador pinochetista Gonzalo Vial se nos aparecen como imparciales y equilibrados.

NOTAS:

  1. El Mercurio, Domingo 16 de diciembre de 2007. Reportajes. Matías Bakit R.
  2. El título de la edición española de este libro es incluso más vitriólico e injurioso: Salvador Allende. Contra los judíos, los homosexuales y otros "degenerados".
  3. El Mercurio, reportaje citado.
  4. El Mercurio, reportaje citado.

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