De: Odecu.cl
Asociación de Consumidores y Usuarios de Chile
La distribución y comercialización de la “píldora del día después” está normada y legalizada en nuestro país desde hace varios años. Sin embargo, en el último tiempo, el encontrar este medicamento en las farmacias chilenas se ha transformado en toda una hazaña.
Chile es un país donde cada habitante puede elegir libremente qué pensar, qué hacer, qué decir, qué comprar o qué consumir. Sin embargo, cada cierto tiempo, nos encontramos con situaciones que atentan contra algunas de estas libertades.
En agosto del año 2001, el Instituto de Salud Pública permitió la venta en Chile del fármaco Postinor-2, comúnmente conocida como la “píldora del día después”. Esta medida causó gran revuelo público, principalmente por los supuestos efectos abortivos del medicamento, pregonados a los cuatro vientos por la iglesia y los sectores más conservadores de la política y la sociedad.
Sin embargo, no fue sino hasta el año 2004 que la píldora comenzó a distribuirse en los servicios públicos de salud en caso de violaciones, aún cuando cualquier particular con una receta médica y el dinero necesario podría obtenerla en cualquier farmacia. Medida acertada para muchos, pero ¿qué pasaba con las mujeres y su derecho a elegir si necesitaban o no este fármaco, ya sea por haber tenido una relación sexual sin protección o por si este mecanismo fallaba?
La discusión siguió por meses. Ciertos sectores seguían planteando que el Postinor-2 era abortivo y, por tanto, no podía ser distribuido en el país por representar una violación al derecho a la vida y a las leyes que prohíben esta práctica en Chile. No obstante, estos sectores no tomaban en cuenta que el medicamento había sido probado por la industria farmacéutica como una sustancia que no surtía efecto alguno en el óvulo ya fecundado y adherido a las paredes del útero. Además, el aborto es considerado en Chile como delito cuando se está conciente y en conocimiento de un embarazo en curso. Aún así, sus quejas llegaron a la justicia.
Así, en noviembre de 2005 la Corte Suprema confirmó que el fármaco podía ser utilizado y distribuido en Chile. Desde entonces, sólo bastaría una receta médica para comprarlo en cualquier farmacia, por un valor aproximado de $11.000. A pesar de esto, el tema volvió a la palestra nacional cuando en septiembre del año pasado, a través de una normativa del Ministerio de Salud, la píldora se puso a disposición en los consultorios para mayores de 14 años, sin el consentimiento de sus padres.
En este momento, la discusión llegó a su punto más álgido. Varios alcaldes a nivel nacional se negaban a repartir el fármaco en los consultorios de sus comunas y diferentes agrupaciones salieron en la defensa del derecho de cada familia por educar a sus hijos de acuerdo a sus principios valóricos y religiosos.
Nuevamente, el tema llegaba a tribunales. Esta vez el Tribunal Constitucional daba orden de no innovar; vale decir, se paralizaba la entrega de la píldora, puesto que la normativa instruida por el MINSAL se encontraba fuera de sus facultades. No obstante, a comienzos de este año, la Presidenta Michelle Bachelet firmaba el Decreto Supremo Nº48, aprobando el suministro de ésta para los jóvenes desde los 14 años de edad en consultorios y la venta en farmacias a nivel nacional.
Sin embargo, algo anda mal.
En ODECU hace un par de semanas, informamos acerca de la Asociación de Consumidores Organizados (ACONOR) y su cruzada para prohibir la venta de la ya famosísima “píldora del día después” y la petición hecha a las farmacias del país que, de no ser tomada en cuenta, representaría acciones colectivas en contra de estos distribuidores por parte de la asociación.
Nos decidimos a ir a las farmacias en busca del medicamento y nos llevamos una tremenda sorpresa. En las tres grandes cadenas farmacéuticas del país, la “pastilla del día después” no se encuentra a disposición del público.
Pedimos saber el porqué de esta medida, tanto a los farmacéuticos como a vendedores; sin embargo, nadie quiso darnos una respuesta concreta. Lo único que logramos fue que en una de estos establecimientos nos dijeran que el medicamento era ilegal en nuestro país. Frente a esto, y trayendo a la memoria la caricatura nacional por excelencia, exigimos una explicación.
También quisimos saber si el decreto presidencial para distribuir la píldora en consultorios a personas mayores de 14 años, sin el consentimiento de sus padres, estaba siendo cumplido. Aquí nos llevamos otra sorpresa. En los servicios de atención primaria consultados en cinco comunas de la capital (La Florida, Lo Barnechea, Puente Alto, Cerro Navia y Santiago), sólo uno atendió nuestra inquietud diciéndonos que existían ciertas condiciones para la entrega del medicamento en cuestión.
Sin embargo, al preguntar a algunos trabajadores por esta situación, nos encontramos con nuevas sorpresas. Una obstetra nos señaló que -de hecho- en muchos consultorios de Puente Alto y La Florida la píldora no era entregada por órdenes ediles. Asimismo, el stock de Postinor-2 con el que cuentan es de no más de dos cajas, número insuficiente para la demanda eventual del medicamento.
Nuevamente, exigimos una explicación.
Es decir, ¿qué está pasando que las medidas tomadas para la distribución de este fármaco no estén siendo cumplidas como deben ser?, ¿por qué no se está distribuyendo un medicamento que cuenta con todos los permisos necesarios para ser comercializado en el país? Y más importante aún, ¿dónde está el derecho a decidir que cada mujer tiene respecto a su sexualidad y el derecho a obtener un producto legalmente aprobado por el organismo competente?
Son preguntas que dejamos hechas esperando respuestas concretas y satisfactorias, porque aquí no sólo está en juego un tema valórico –el del uso o no uso de este medicamento- sino un tema de consumo y la libertad que cada ser humano tiene de acceder a los productos de acuerdo a su propia elección.
Quisimos saber de qué estábamos hablando cuando mencionábamos la “píldora del día después”. Es por esto que el médico gineco-obstetra Néstor Lagos, académico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago de Chile, miembro de la Sociedad Chilena de Climaterio y del ISUOG (Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología), nos entregó importante información respecto a las píldoras de anticoncepción de emergencia y sus usos.
¿De qué se trata la pastilla del día después? ¿Cómo funciona?
- El término anticoncepción de emergencia comprende aquellos métodos utilizados por las mujeres dentro de unas horas, o escasos días después de haber tenido una relación sexual sin protección anticonceptiva, para prevenir un embarazo. La mayoría de estos métodos, conocidos por la comunidad médica desde hace años, se basan en el uso de anticonceptivos estándar. El más común, utilizado en numerosos países -desde hace unos 20 años- consiste en tomar una dosis elevada de píldoras anticonceptivas (anticonceptivos orales que contienen estrógeno [etinil estradiol] y progestina [levonorgestrel o norgestrel]) dentro de las 72 horas siguientes a la relación sexual no protegida, seguida por una segunda dosis 12 horas más tarde.
Las dosis altas sólo de estrógeno o progestina también pueden ser usadas para anticoncepción de emergencia, aunque la experiencia clínica con estos regímenes es menor. El DIU de cobre, insertado dentro de los 5 días después del acto sexual sin protección, también se utiliza en forma ocasional.
Ahora, el mecanismo de acción de este medicamento es el siguiente:
Inhibición, retraso o alteración de la ovulación - La administración “externa” de hormonas similares a aquellas producidas por el ovario “engaña” al cerebro, impidiendo que libere hormonas estimuladoras durante el ciclo de maduración del óvulo. Por ende, la ruptura del folículo se bloquea o se retrasa o se libera un óvulo no apto para ser fecundado. Este es el mismo principio en que se basa el uso de los hormonales en anticoncepción normal conocidos desde hace décadas.
Alteración del transporte y de la capacitación espermática - Los primeros espermatozoides eyaculados pueden llegar muy rápidamente al tercio distal de la trompa; sin embargo, esos ejemplares sólo tienen una función de “vanguardia” y aquellos realmente fertilizantes necesitan quedarse un tiempo crítico en las criptas de las glándulas cervicales (del cuello de la matriz) para madurar (ser capacitados para fertilizar). Como se menciona anteriormente, este proceso requiere entre 1 y 5 días y al alterarse para bloquear su habilidad para fecundar se evita que se encuentren el espermatozoide y el óvulo.
¿Este método de emergencia es abortivo?
- No, no existen evidencias, directas ni indirectas, de efectos post-fertilización sobre el endometrio que interfieran con la implantación. Por lo que no puede ser considerado como abortivo.
¿Cuál es su opinión frente a que la PAE no se esté comercializando libremente en las farmacias chilenas?
- Creo que ningún medicamento debería comercializarse libremente en farmacias y esto no tiene nada que ver con le tema de la entrevista, sino con un tema de seguridad en el uso farmacológico de los diferentes medicamentos, con una indicación adecuada y habiendo medido aunque sea en forma básica los riesgos y los beneficios del uso de uno u otro. En Estados Unidos ningún fármaco es de venta libre según lo ha dispuesto la FDA.
Los ACO de emergencia deberían estar disponibles a la venta con receta médica retenida.
¿Dónde queda la posibilidad de la libre elección por parte de las pacientes?
- Creo que la paciente puede elegir si usará o no el método, pero siempre con indicación médica, pues junto con evaluar los riesgos y beneficios de su uso, debe haber educación respecto del tema y ésta solo un profesional capacitado puede entregarla. En rigor, no hay planificación familiar sin educación.
¿En variados sitios de Internet grafican la forma de usar este método y alternativas de cómo hacer una PAE “artesanalmente”-más conocido como régimen de Yuzpe o las pastillas de progestágeno sólo-. Frente a esto, ¿Es igualmente efectivo utilizar anticonceptivos comunes para “construir” una PAE?
- La efectividad como anticonceptivo de emergencia es más o menos similar: las usuarias de estos métodos en general se embarazan sólo en un 2 % o menos. Lo que sí es diferente son sus efectos adversos, pues los que son combinados pueden producir más gastritis por la dosis de estrógeno asociada e intolerancia gástrica. Se debe considerar además el sangrado que se produce después de su uso y que puede ser variable.
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