Iturriaga Neumann, al momento de ser capturado. Foto: La Nación. |
Rodeado por detectives, el general en retiro llega al cuartel de Investigaciones. Foto: El Mercurio On Line. |
Por: Equipo ZonaImpacto.cl
Cerca de las 9 de la mañana del jueves 2 de agosto, un grupo de detectives irrumpió en un departamento del piso 19 del lujoso edificio ubicado en la exclusiva avenida San Martín 1020 de Viña del Mar.
Solo en la habitación, en pijamas, el general en retiro Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, absolutamente sorprendido, no atinó a alcanzar siquiera su revólver 9 milímetros y se entregó sin oponer resistencia, poniendo fin a su soberbia “resistencia” que lo hizo fugarse sin ser notificado de su condena ni encerrado el 11 de junio pasado.
Como sostiene ser inocente del secuestro calificado del estudiante y militante del MIR Luis Dagoberto San Martín Vergara, en 1974 por el que fue condenado a cinco años y un día de prisión, se escapó y se dio el lujo de enviar un video a los medios de comunicación, declarándose en rebeldía.
Pero la justicia hizo lo suyo y efectivos de la Policía de Investigaciones, mediante un paciente y minucioso trabajo de inteligencia, lograron dar con su paradero circunstancial, porque se estableció que el general rebelde había estado desplazándose por gran parte del territorio nacional durante su “clandestinidad”.
También quedó comprobado que sus amigos generales y gente que perteneció a los organismos represivos de la dictadura, formaron una red de apoyo para ayudarlo a escapar de la justicia, demostrando una vez más que el “pacto de lealtad” y gran parte de sus estructuras siguen intactos y operativos.
La existencia de una estructura clandestina para ayudar en sus escondite, fue confirmada esa misma mañana por el subdirector operativo de Investigaciones, René Castellón, quien indicó que “efectivamente siempre para situaciones de este tipo existen redes de apoyo, porque no es posible que una persona que una persona se pueda mover libremente por el país s no cuenta con personas que lo ayuden”.
Investigaciones precisó que unos 40 detectives participaron en las distintas pistas que fueron apareciendo sobre el paradero de Iturriaga Neumann.
El director de Investigaciones, Arturo Herrera, señaló que el general (r) Raúl Iturriaga se encontraba armado con una pistola calibre nueve milímetros al momento de ser detenido en Viña del Mar.
En relación al itinerario del general (r) durante sus 52 días en rebeldía, Herrera indicó esa misma mañana que “sabemos que ayer estuvo en Santiago” específicamente en la comuna de Las Condes, donde visitó a un conocido, y que por la noche se trasladó hasta Viña del Mar.
Al momento de su captura estaba caracterizado, con su pelo teñido color rubio cobrizo y con bigotes.
La policía civil cree que durante todo este tiempo prófugo, Iturriaga llevó consigo el arma con la que fue descubierto.
Sobre los antecedentes de la propietaria del departamento donde se encontró a Iturriaga, Investigaciones anunció que serán entregados al ministro que lleva la causa para que se investigue su posible vinculación con el caso.
El prefecto Castellón aclaró que “siempre estuvimos cerca” de los lugares donde estuvo el ex uniformado, lo que permitió que esa mañana pudiera determinarse su paradero y se concretara su captura.
“Hubo un ingreso limpio, lo que significa que la policía entró por la puerta mientras Iturriga se encontraba descansando”, puntualizó el prefecto Castellón.
Pasadas las 14 horas de ese jueves 2, Iturriaga fue ingresado al Penal Cordillera, una Cárcel VIP donde junto con gozar de privilegios como las excelentes instalaciones exclusivas para militares homicidas, disfrutará de la compañía de entrañables camaradas como Miguel Krasnoff y Marcelo Morén.
El 12 de junio, al día siguiente de no haberse presentado para ser notificado de su condena y encerrado en una cárcel VIP, Ituarriaga hizo pública una declaración, donde decía: “Abiertamente me rebelo ante esta arbitraria, sesgada, inconstitucional y antijurídica condena, ¡No la acepto!”.
“Se me ha condenado por el delito de secuestro, delito no acreditado en el proceso. Pedí concretamente al ministro Alejandro Solís, que sentenció en primera instancia, que investigara el secuestro, no lo hizo”, manifestaba. “El ministro me procesó por secuestro, él debió demostrar que el mirista Luis Dagoberto San Martín Vergara está vivo y secuestrado por mí. El tiene el peso de la prueba, no era yo el que debía demostrar mi inocencia. El debía demostrar el delito que me imputa, no lo hizo”.
En el mensaje, Iturriaga sostenía que “fui sometido a un indebido proceso, al igual que aproximadamente 500 integrantes de las FF.AA. y de Orden, de los cuales ya hay varios condenado por la misma razón, ante la mirada complaciente del gobierno e instituciones que no funcionan para defender los derechos que tenemos y que justamente reclamamos”.
El general capturado no sólo tendrá que cumplir cinco años de reclusión por el secuestro calificado del mirista. También deberá enfrentar otros procesos cuyas condenas podrían mantenerlo preso por el resto de su vida.
Bajo la firma del periodista Jorge Escalante, el diario La Nación había publicado el siguiente detalle sobre la actuación de Iturriaga Neumann:
La condena de cinco años del “Chico” Iturriaga Neumann (eran diez, pero la Corte Suprema la rebajó), de la que arranca para no cumplirla, tiene que ver con uno de los centros clandestinos de la DINA donde más se ejerció la depravación sexual como tortura, principalmente contra mujeres. De ahí que la casa ubicada en Irán 3937 en Macul fuera conocida como la “Venda sexy”, justamente por los tormentos sexuales aplicados a las prisioneras con la vista vendada. El jefe de la Brigada Purén, a cargo de ese lugar, debe ahora cumplir la sentencia por el secuestro y desaparición del mirista Dagoberto San Martín Vergara, ocurrido el 17 de diciembre de 1974.
Iturriaga siempre ha negado haber ordenado la detención de personas y comandar al grupo DINA que operó en esa casa, pero quienes fueron sus subordinados en esa y otras tareas –oficiales, suboficiales y agentes– lo desmienten en sus declaraciones judiciales. Marcelo Moren Brito, Gerardo Urrich, la Flaca Alejandra, Manuel Carevic, Francisca Cerda Galleguillos y Clodomira Reyes Díaz, lo delataron.
Para materializar sus crímenes, Iturriaga adoptó distintas identidades. A Buenos Aires entró como “Diego Castro Castañeda”, donde preparó el asesinato del general Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert. En ese momento era el jefe del Departamento Exterior de DINA.
Días antes del 30 de septiembre de 1974, fecha del atentado, miembros del comando paracaidista entregaron a Michael Townley la dirección del departamento de los Prats-Cuthbert, en Malabía 3359, barrio de Palermo, y le mostraron el auto que el general manejaba para que instalara la bomba.
Él supervisó cada detalle del crimen y alojó en casa de su hermano Jorge, otro agente. Poco antes había pagado en Buenos Aires seis mil dólares al agente chileno Raúl Igualt Pérez, para que lo contactara con terroristas de ultraderecha que matarían a Prats. “Pero los argentinos no fueron capaces”, declaró Townley. Y la misión recayó en el departamento que dirigía Iturriaga.
El prófugo general está procesado y formalmente acusado como autor en este doble homicidio, al igual que su hermano.
En 1975 volvió a Buenos Aires bajo la identidad de un comerciante (Eduardo Rodríguez Pérez), esta vez portando pasaporte diplomático. Debía preparar la Operación Colombo, montaje de la dictadura para hacer creer que 119 prisioneros desaparecidos en Chile se estaban matando entre sí.
Al “Chico” le gustaba Buenos Aires. “Iba seguido”, declaró Townley. Allí se juntó con el agente Enrique Arancibia Clavel y le dio instrucciones. “Me dijo que había que hacer aparecer muerto en Argentina a un subversivo chileno llamado Silbermann”.
Iturriaga tiene orden de captura internacional por el atentado contra el democratacristiano Bernardo Leighton y su esposa, Anita Fresno, cometido en Roma el 5 de octubre de 1975. La condena vigente es de 18 años de cárcel. La Corte Suprema de Chile negó su extradición a Italia y se negó a iniciar una investigación por el atentado en Roma.
Iturriaga Neumann sorprendió al juez. Para descargar sus culpas le dijo que en la DINA se dedicaba a organizar el 18 de septiembre para su gente. “La organización de las Fiestas Patrias, magistrado”, explicó.
El ex comando y paracaidista del Ejército que estrangulaba gatos con sus manos como parte de la instrucción para la frialdad de la guerra, intentaba así eludir su participación en los crímenes. Para ello le agregó al juez: “Es verdad que fui el jefe de la Brigada Purén en DINA. Pero allí sólo estábamos dedicados a trabajar en salud, educación, economía, minería y agricultura. Nunca detuvimos a nadie. Y nunca fui jefe del Departamento Exterior de la DINA. Yo sólo producía inteligencia”.
En el despacho del magistrado no creyeron ni una palabra. Sabían que el hombre tenía más andanzas que el mismo Mamo Contreras.
Fueron sus propios subordinados quienes lo echaron al agua en sus declaraciones procesales. Oficiales y suboficiales de la DINA que cumplieron roles fundamentales en cada operativo.
La Brigada Purén fue netamente operativa y tiene a su haber el secuestro y desaparición de decenas de prisioneros, principalmente desde el cuartel clandestino de calle Irán 3937 en la comuna de Macul. Se conoció como “Venda Sexy” por las depravaciones sexuales cometidas por “Don Elías” y su gente contra mujeres y hombres allí detenidos. “Don Elías” fue la chapa que Iturriaga usó en Purén.
Marcelo Moren Brito, Gerardo Urrich, Marcia Merino (mirista colaboradora), Germán Barriga Muñoz, Manuel Carevic Cubillos, Manuel Mosqueira Jarpa, José Mora Diocares, Hugo Hernández Valle, Hernán Valenzuela Salas, Francisca Cerda Galleguillos, y Clodomira Reyes Díaz, están entre los ex agentes que desmienten al “Chico” Iturriaga como también lo conocían sus compañeros. Algunos de ellos con abundante detalle de las acciones delictivas de la brigada que dirigió “Don Elías”.
Al revisar sus declaraciones se aprecia que la pretendida inocencia del rebelde comando expresada en el comunicado que hizo circular el martes desde su escondite, queda por el suelo.
La condena de cinco años que hoy se niega a cumplir es precisamente por su autoría en el secuestro y desaparición de Dagoberto San Martín Vergara, una de las víctimas de la Brigada Purén.
Después de escuchar esos testimonios y evaluar otros antecedentes, el juez Alejandro Solís escribió al formalizar la acusación contra Iturriaga “En consecuencia, debe estimarse legalmente acreditada la participación de Raúl Eduardo Iturriaga Neumann como autor”.
El ministro Alejandro Solís, quien sustancia el caso por el cual fue condenado Eduardo Iturriaga Neumann, aclaró que la fuga por 52 días del ex agente de la DINA no constituye delito.
“No es materia de delito. La evasión de detenidos está contemplada en el Código Penal respecto al empleado publico que tiene a su cargo la custodia de un detenido preso y permite su evasión”, dijo el magistrado. Añadió entonces que el escape de Iturriaga no es ilícito por lo que no se puede abrir causa en su contra, medida que se aplica a todos los particulares que no evitan una pena.
Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso