Estimado Amigo
Me alegra ver que estás en la lucha nuevamente; te conocí desde chiquillo en esas luchas estudiantiles donde no coincidíamos, pero respetaba tu opinión, al margen de que naturalmente yo te creía ti como tú a mí estar profundamente equivocado, pues ambos en cada trinchera personal estábamos ciertos de tener la verdad.
El tiempo pasó y tal vez por primera vez de diferentes ángulos coincidimos en la lucha contra la dictadura Pinochet; tú con más rigor dentro de Chile, yo con más valor, quizás, por estar lejos...
Eso reiteró un sentimiento de simpatía lejana a alguien que creció en nuestro tiempo y que desde otra trinchera luchaba por la libertad, los derechos humanos y el respeto a la dignidad de la gente.
Hoy me sorprendió que tu diario/Internet salga defensa a Chávez y su ataque a la libertad de prensa. ¿Es que tú realmente crees ese argumento de la legalidad burguesa, que es más importante seguir un artículo de la ley que permitir el libre acceso a la información a quienes no piensen como tú?
Yo no sé de dónde le ha salido a ex marxistas pensar que Chávez es socialista, cuando es el mejor ejemplo de fascismo que tenemos hoy en el continente.
Sé que me vas a decir (y lo acepto) que Chávez (el golpista) es sólo la respuesta de una sociedad harta de la corrupción política que buscó otro camino; sólo espero que Iturriaga Neumann no se declare Bolivariano y tengan que seguirle muchos que usan ese argumento...
Quien coarta, suprime, encarcela y reprime a quien pide libertad de información merece nuestro repudio sin mirar de qué ángulo viene sino por el sólo hecho de reprimir ese valor, ya universal, de ser libres, informados y con la seguridad de que el Gobierno que debiera representarnos no nos esté sojuzgando...
Pinochet fue un asesino y no tengo problema; es más: lo dije en TV en USA el 1974-75, pero pienso que Fidel también es un asesino y que Chávez es un peligro para América Latina, donde tiene alguna vigencia por su billetera, que prodiga petrodólares en muchas partes, pero no por el valor de su mensaje...
Sigamos la pista al loco de Venezuela y veremos quiénes tendrán que excusarse por sus desatinos y verborrea que sería cómica si no fuera tan peligrosa; al menos al Chacal de Cuba le doy el beneficio de ser original, éste otro es tan sólo una mala copia.
Bien, al margen de nuestro nuevo desencuentro te deseo suerte en tu tarea y te felicito de ser parte de un país, que mal que mal, te permite pensar y opinar distinto, sin ignorar que la prensa pertenece a un cerrado círculo de poder, que ahoga la competencia, pero no como en Venezuela.
Afectuoso saludo de
José Manuel Brito E.
Venezuela
Nota del Director: Este medio no ha salido “en defensa de Chávez”; sólo expuso argumentos que no se difunden por los medios masivos de comunicación.
En el centro de una nueva propuesta progresista y de izquierda, debe estar el cambio del actual modelo de desarrollo neoliberal en todas sus expresiones.
Hasta ahora la Concertación, en la cual parecieran convivir dos almas, ha sido eficaz administrador de un modelo coherente con la derecha política y económica, el imperio, las transnacionales y el gran capital.
Tenemos la convicción que los actuales problemas del país y de la inmensa mayoría de los chilenos requieren un nuevo gran acuerdo democrático, político y social que aísle, enfrente y derrote al gran capital internacional y nacional y que proponga un proyecto democrático de desarrollo sustentable y efectiva justicia social. Es imprescindible para ello romper desde la acción política y social, el pacto tácito que ha dirigido el país en los últimos 17 años.
Un proyecto político nuevo e independiente, significa trabajar con la base social hacia los sectores y grupos de la Concertación que hoy muestran igual desencanto del accionar de la coalición de gobierno, como de la acción sectaria y resueltamente hegemónica que caracteriza a algunos sectores de la izquierda extraparlamentaria.
Convengamos que la Concertación no es un todo único ni homogéneo. Coexisten en su interior sectores medios, populares, progresistas y de izquierda histórica, a quienes es perfectamente posible sumarlos a una iniciativa diferente, sin estrechez ni sectarismo.
Para un nuevo partido debe considerarse también la disputa de los sectores populares cuya conciencia ha sido ganada por el engaño, la demagogia y el clientelismo derechista.
La construcción de una alternativa real que enfrente el actual estado de cosas necesita una amplia convergencia que vaya más allá de la izquierda e integre a sectores democráticos y progresistas. Requiere de un esfuerzo igualmente amplio para un programa alternativo y un proceso basado en el ejercicio de la democracia y la participación, de transparencia y respeto a la diversidad. Este gran acuerdo debe considerar la integración sud y latinoamericanas, para lo cual hoy existen condiciones propicias.
Plantearse por alianzas sólo de izquierda, aislados de las fuerzas progresistas, sin comprender las características del momento histórico, ni los profundos cambios culturales y sociales que ha sufrido la sociedad, es un error y ha sido y es uno de los problemas principales en la generación de alternativas.
En ese camino, es imprescindible avanzar en la construcción de una nueva fuerza política que asuma el cambio democrático como cuestión central, que exprese el sentir de la izquierda y lo progresista de sus componentes, como también sea capaz de integrar a los millones de chilenos que expresan un profundo desencanto de la política y los partidos políticos.
Necesitamos un instrumento de masas comprometido en reforzar el quehacer político desde lo social, articulando los actores sociales desde la actual sociedad fragmentada.
Simultáneamente debe recrear la política haciéndola una actividad colectiva, de muchas personas comunes que se asuman con la conciencia, mística y convicción de que es posible cambiar de raíz los actuales destinos del país.
Hasta ahora, la participación ciudadana se reduce a una votación periódica, en la cual renuncia a su porción de poder, delegándolo en quienes no se exponen al control ciudadano.
El concepto de democracia se ha reducido a participar en elecciones en las cuales la derecha está sobrerrepresentada por un sistema binominal que tuerce la voluntad de las personas y mantiene a la ciudadanía como rehén de quienes han abusado de esta trampa electoral. En esta repartición antidemocrática del poder, tanto la Concertación como la Derecha, han hecho lo que han querido al no existir mecanismos reales de control ciudadano.
Hasta ahora, mediante la aplicación de leyes que no consideran la participación ciudadana, se mantiene en una condición pasiva a la mayoría, siendo mínimo el porcentaje de militantes reales de los partidos políticos.
Postulamos que la representación política permita la re-apropiación por parte del pueblo y la ciudadanía, de la política y lo político, como sujetos plenamente capacitados y con derecho a decidir sobre su destino y construirlo.
Queremos una modalidad de representación que no suplante a sus representados sino que busque la participación integral del protagonismo colectivo, en otras palabras, queremos un partido político que luche por la democracia, pero que a su vez en su accionar concreto, sea plenamente coherente con la democracia que dice defender.
Las personas, mucho más que ejecutores de ideas, deben ser protagonistas plenos de su historia con capacidad para pensar, decidir y actuar según sus anhelos y decisiones.
Necesitamos un partido que manifieste claramente la coherencia que debe haber entre medios y fines en la construcción de un poder y democracia distintos. Chile requiere una organización democrática para la construcción de un país democrático.
En definitiva, en este proceso silencioso pero productivo que impulsan el Movimiento Surda, Nueva Izquierda y Fuerza Social, propiciamos la construcción de un movimiento socio político autónomo de carácter programático, con vocación de poder, capaz de proponer una alternativa válida y confiable que permita la construcción de un país con igualdad, justicia, fraternidad y real democracia.
Concebimos una organización democrática que sea portadora y gestadora de una nueva ética y que se proponga construir una sociedad con los mismos atributos.
Un partido, que más que oponerse a todo, proponga caminos de solución a todos los problemas que sufren los chilenos ya por demasiado tiempo.
Jorge Pavez
Fuerza Social y Democrática.
Partido Ciudadano en Construcción
Siempre pensé que el arte de escribir era el potencial que muchos seres sociales podían utilizar para cambiar el mundo… bueno, y creo que aún lo pienso; pero ¿basta sólo con escribir? Muchos nos pasamos años de universidad inspirados en la poesía y en la proclamas de muchos revolucionarios que se magnificaron ante nuestras mentes llenas de esperanza e incólumes ansias de cambiar el mundo.
Hoy, sin querer destruir esos sueños, pienso que no vale de mucho pasar horas frente a este computador escribiendo esperanzas y sueños que jamás serán concretados.
Sin duda, una desilusión cercana hace que estas palabras suenen casi desprestigiosas para esta sociedad, pero en ocasiones te das cuenta que te la juegas de lleno por un sueño y no logras concretarlo; todo ello gracias a las magnas mentes de seres que nunca han querido dejar el poder y han pasado su vida destruyendo el pensamiento ajeno, sólo con el afán de que los demás no se den cuenta de su ignorancia.
Muchos, jóvenes y adultos, nos sentimos decepcionados de un sistema político, social y cultural que deja mucho que desear, es entonces cuando nos cuestionamos sobre lo que podemos hacer para cambiarlo.
Existen líderes positivos que nos llaman a poner nuestras fuerzas y luchar contra los declives sociales, manifestando que “un granito de arena” puede cambiar el mundo… pero esto ¿definitivamente es así?
Hoy, sin querer manifestarme en representación de nadie, pero haciendo referencia a muchos, creo que ese granito de arena ya no basta; de una vez por todas necesitamos que nuestros líderes, dirigentes, representantes en general sean personas dignas de sus cargos. Personas que acrediten de una vez por todas que son capaces de hacerse responsables de una sociedad. Personas que den la cara cuando se equivoquen, que representen a sus ciudadanos, que velen por una educación de calidad, por una salud intachable, por un trato digno para todos.
Necesitamos de una buena vez, gobernantes que nos representen y que miren con amplitud el futuro de su país. Gobernantes que quieran más que un puesto en el Senado o en la Cámara de Diputados, gobernantes que representen más allá del empresario de turno en la ciudad, gobernantes que se manifiesten frente a los medios no sólo para hacer alusión a sus logros… o para concretar votos para la próxima campaña.
No sé si escribir sirva de algo en este momento, seguro que no… seguro mañana todo seguirá igual… seguro mi alcalde será, seguro mi jefe será el mismo, seguro Longueira seguirá como candidato y más seguro muchos seguirán apoyando a Zaldívar, a Lavín, a Pinochet… y a muchos otros que no tienen nombre para ustedes… en fin… ¿Qué hacer? Serían bueno alguien pudiese escribir eso…
Alexandra Rengifo
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