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12 de junio de 2007
Reality holandésLa actriz Leoni Gebbink (segunda por la izquierda), que interpretó el rol de la donante de riñón “Lisa”, con otros participantes del programa.

El “reality” de la TV holandesa con una donante era un montaje

De: El Periódico, Barcelona

El polémico reality show de la televisión holandesa en la que una enferma terminal iba donar un riñón resultó ser un montaje para denunciar la falta de donantes de órganos en Holanda. Cuando el espectáculo estaba a punto de terminar y la supuesta paciente iba a anunciar a quién de los tres candidatos cedía su riñón, el presentador se dirigió a los telespectadores y anunció, poco antes de las diez de la noche de ayer, que todo había sido mentira.

Lisa, la mujer de 37 años afectada por un tumor cerebral, no existía. En realidad era una actriz que poco antes de que se desvelara el secreto ya había descartado a una de las enfermas renales. Los tres candidatos a receptores del órgano sí eran auténticos y relataban ante las cámaras su necesidad de recibir un trasplante.

Decepción mediática

El montaje significó una decepción para el centenar de periodistas de todo el mundo que habían acudido para seguir el programa en directo y entrevistar a la donante y los posibles receptores. Una decena de televisiones, de Al-Jazera a medios de Japón y Ucrania, habían colocado un equipo móvil que transmitía la señal a su país.

El show fue un homenaje al fundador de la cadena, Bart de Graaff, fallecido hace cinco años por una insuficiencia renal y a quien le gustaban los programas transgresores.

Más de un millón de espectadores siguió el 'reality' holandés y 12.000 se ofrecieron como donantes

Concienciar sobre la cesión de órganos

El Gran Show del Donante, el reality show que en realidad era un montaje para concienciar sobre la cesión de órganos, ha sido el segundo programa más visto de anoche en Holanda, después del telediario, con 1,2 millones de espectadores, según datos de la Fundación Kijkonderzoek. Durante la emisión del programa se estima que unas 12.000 personas se han hecho donantes y que otras seis se ofrecieron a ser donantes de un riñón en vida, según la prensa holandesa.

El programa había ganado en publicidad por la polémica que despertó, incluso entre la clase política, al publicar la prensa antes de su emisión que se trataba de un concurso en el que una enferma de cáncer incurable tendría que elegir entre tres candidatos a quien donaría uno de sus riñones.

Tras haber calificado primero el programa de “poco ético” el ministro de Educación y Medios, Ronald Plasterk, ha afirmado al final de la emisión que se trataba de “una maniobra excepcional” y de una “forma inteligente” de llamar la atención sobre la escasez de donantes en Holanda.

De “mal gusto”

El primer Ministro, Jan Peter Balkenende, que ayer aseguró que no vería el programa, del que lamentó sus consecuencias negativas para la imagen exterior de Holanda, ha añadido hoy que estaba contento de que finalmente hubiese sido un simulacro.

Balkenende ha mantenido que consideraba que no ha sido el instrumento más adecuado para llamar la atención sobre el tema pero ha admitido que lo importante es que se haya avivado el debate sobre la donación de órganos.

El diputado democristiano Joop Atsma, que ha solicitado en el Parlamento que se prohibiera la emisión del programa, ha mantenido su opinión de que el espectáculo ha sido “de mal gusto”.

Con 100 abonados menos

La prensa holandesa, que se ha hecho eco hoy del impacto del programa en los medios de comunicación internacionales, ha informado de que tras la retransmisión del montaje, la cadena que lo emitió (BNN) ha perdido 100 abonados. No obstante, el presidente del canal, Laurence Drillich, ha declarado tras el programa que el canal trabajó un año entero en prepararlo.

Los tres enfermos renales que participaron en el espectáculo lo hicieron a sabiendas de que era un montaje y de que la supuesta mujer de 37 años enferma de cáncer que quería donar uno de sus riñones en vida era realmente una actriz en perfecto estado de salud. El fundador del canal, Bart de Graaff, que murió en el 2002, a la edad de 35 años, también era enfermo renal.

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