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12 de junio de 2007
Portada de "Llidó, un sacerd

Hermana de sacerdote Antonio Llidó anima luchar por justicia que él persiguió

De: Actualidad Terra.es

Pepa Llidó, hermana del sacerdote valenciano desaparecido en Chile Antonio Llidó, apeló a la necesidad de continuar luchando por la justicia y la humanidad, objetivos que siempre “estuvieron en juego” en la vida de su hermano y en el Chile de la Unidad Popular.

Llidó hizo estas declaraciones durante el acto de presentación del libro “Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario”, que le ha permitido conocer nuevos datos sobre la trayectoria de su hermano en ese país sudamericano gracias a los testimonios recogidos por su autor, Mario Amorós, aunque de su vida “nada” le ha sorprendido.

Para Llidó, ese libro -que analiza la existencia de su hermano desde que éste desembarcó en Chile en julio de 1969 hasta que su rastro se perdió, en octubre de 1974-, no pretende ser una “hagiografía (historia de la vida de los santos) del personaje o de nostalgia por todo aquello que pudo haber sido y no fue”.

En este sentido, la hermana del sacerdote llamó a “continuar la lucha por los objetivos de liberación, exigiendo justicia y humanidad”, ya que “la desaparición física del dictador no presupone la desaparición de las contradicciones que rodean nuestra sociedad”, y tanto la española como la chilena constituyen una buena muestra, dijo.

Fue en ese país donde, en julio de 1969, desembarcó Antonio Llidó, quien dos años después ya era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), según recordó Mario Amorós durante la presentación de su libro.

Ese partido dio apoyo al Gobierno socialista de Salvador Allende, al que Llidó, partidario de radicalizar la lucha en un país lleno de diferencias sociales, también criticó.

En este libro, Amorós narra cómo el día en que los golpistas entraron en el Palacio de la Moneda Antonio Llidó se reunía en Quillota con sus compañeros para analizar las posibilidades de oponer resistencia a los militares que cercaban la fábrica textil Rayón Said.

Amorós también analiza cómo la prensa chilena “aplaudió” el golpe de Estado y la posterior represión de la dictadura de Pinochet, y muestra en su libro diversas fotografías del diario “El Observador” de Quillota, en las que Antonio Llidó protagoniza diversas portadas.

Además, este estudio cuestiona el papel de la jerarquía eclesiástica valenciana que, según Amorós, ha tenido un papel “muy discutible”, tanto entonces como ahora, ya que el Arzobispado de Valencia se ha negado a autorizar al autor la consulta de la documentación sobre el sacerdote “hasta que pasen cien años de los hechos”.

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