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12 de junio de 2007
Verónica RossatVerónica Rossat, alcaldesa UDI de Hijuelas.
Maité LarrondoMaité Larrondo, alcaldesa UDI de La Cruz.

Alcaldesas de la UDI declararon la guerra contra sus concejales

Miguel Tapia G.

Son las únicas mujeres que dirigen municipios en la provincia de Quillota; jóvenes y atractivas, pero a la vez autoritarias y voluntariosas. Ambas dirigen comunas agrícolas, con rincones bellísimos y una población –no superior a los 12 mil habitantes- alegre, entusiasta y laboriosa, aunque mayoritariamente pobre.

Las dos alcaldesas son militantes de la derechista Unión Demócrata Independiente, UDI, y demuestran un absoluto desprecio por la opinión de los concejales que las secundan, especialmente tratándose de los que pertenecen a la Concertación.

En las últimas semanas, las actitudes beligerantes de la alcaldesa de Hijuelas, Verónica Rossat y de la jefa comunal de La Cruz, Maité Larrondo, contra sus respectivos Concejos Municipales, ha llegado a límites extremos. Pero ellas parecen no advertirlo y, lejos de corregir el rumbo, acentúan su autoritarismo desconociendo la opinión de sus concejales en lo que parece ser una guerra declarada contra quienes se atreven a disentir de su voluntad, porque lo interpretan como un desafío contra su incontrarrestable autoridad.

Hijuelas: el caos

La alcaldesa de Hijuelas fue elegida concejala, pues la ciudadanía escogió como jefe edilicio al RN Carlos Puelma, quien falleció. A su deceso, fueron los concejales quienes debieron elegir al nuevo jefe comunal. Se suponía que la Alcaldía correspondía al RN Rodrigo Furió, porque era de la misma tienda que el fallecido. Pero apareció un “negociador” de la Democracia Cristiana, el egresado de Derecho José Aliaga –a la vez consejero regional-, quien convenció al concejal DC (concertacionista) de darle el voto a la derechista Verónica Rossat, concejala de la UDI. Ungida Alcaldesa, Rossat de inmediato contrató a Aliaga como asesor jurídico.

Los concejales advirtieron que no cumplía jornada laboral ni funciones efectivas. Incluso Furió demostró a la Contraloría que mientras aparecía presente en el municipio, también estaba en el Concejo Regional (Valparaíso) y en el Consultorio Jurídico (La Calera), donde realiza su práctica profesional.

Entonces la Alcaldesa lo sacó del cargo y lo volvió a contratar para administrar un convenio con la Unión Europea, con apetitoso sueldo y casi ninguna obligación… excepto confeccionar unos burdos “informes” de dos carillas absolutamente faltos de contenido, mal redactados e inservibles.

El reciente 18 de mayo, la Alcaldesa sacó del cargo a su Administrador Municipal, el también UDI Alejandro Villarroel, funcionario de planta que ella había contratado. Este ingeniero comercial aceptó más tarde la justificación de la Alcaldesa: salía para dedicarse a su campaña como candidato UDI a concejal en Quillota… aun cuando todavía no se designan candidatos. Pero no lo dejó cesante, porque este ingeniero comercial quedó contratado a honorarios (fuera de la planta) para desarrollar tres proyectos de salud, obviamente financiado por la Municipalidad.

En su reemplazo, Rossat contrató a un enfermero matrón que había sido concejal y candidato a alcalde en San Ramón (Santiago); obviamente de la UDI. O sea, un profesional de la salud asumió tareas administrativas, mientras el especialista en esas materias quedó en funciones de salud.

Después contrató otro activista político de la UDI, también santiaguino, como editor de un periódico comunal destinado a reforzar la plataforma publicitaria de la Alcaldesa. Con un sueldo de casi 700 mil pesos, editará una publicación de sólo ocho páginas… ¡por esa plata! También se pagará un diseñador gráfico (400 mil pesos por edición) y una imprenta que cobra más de un millón de pesos por mil ejemplares, en circunstancias que otras imprentas harían el mismo trabajo por no más de 300 mil.

Todas estas acciones se han resuelto sin el parecer del Concejo, cuyos miembros critican los fines electorales de las “movidas”, ya que la Alcaldesa ha arreglado todo para ser candidata el próximo año.

Entretanto, los concejales han recurrido a la Contraloría e incluso hay un proceso en el tribunal de La Calera por malversación de fondos.

También hubo reclamos porque también sin acuerdo del Concejo, la alcaldesa Rossat ocupó al menos un millón y medio de pesos para financiar la primera parte de un Diplomado que ofreció una empresa privada a bordo del lujoso crucero, navegando por los mares del sur.

La última acción de la jefa comunal contra su Concejo se fraguó el pasado 7 de junio, cuando los concejales pidieron una sesión extraordinaria para modificar el presupuesto y aumentar de 10 a 15 millones de pesos el fondo destinado a la beca para estudiantes pobres que accedieron a la Enseñanza Superior, considerando que los recursos destinados a propaganda alcaldicia superan los 40 millones. La alcaldesa Rossat no asistió a la sesión, de tal modo que no se pudo realizar. Y más tarde mandó a avisar a los concejales que ella, por decisión propia, había resuelto rechazar la iniciativa y no aumentar el fondo para becas estudiantiles.

Se cae edificio municipal

En la comuna de La Cruz la batalla no tiene tregua, ya que la alcaldesa Larrondo definitivamente no considera para nada a su Concejo y ha creado un clima de terror entre el personal municipal. Ya sometió a sumario a tres profesionales que se opusieron a sus pretensiones de realizar acciones irregulares. Es la autora del caso del director de una escuela rural que en treinta años se había convertido en verdadero líder del lugar, a quien sacó de su cargo y lo mantuvo en una oficina municipal sin función alguna, con el escritorio hacia la muralla. El hecho fue difundido por los principales medios nacionales de comunicación y también en periódicos de México, Argentina y España. Fue un tremendo ridículo.

Esta misma jefa edilicia ha rechazado sistemáticamente, durante años, todos los programas de Gobierno que favorecen a los más pobres, en los que debe participar el municipio. Su justificación es que no quiere que el oficialismo entre a su comuna para hacer propaganda a la Concertación con los proyectos estatales.

Recién en el último año ha aceptado –con condiciones- participar en algunos programas, gracias a la intervención del gobernador Nilton Vergara (PRSD), que ha establecido buenas relaciones con ella.

Ha rechazado todas las iniciativas de los concejales; se ausenta de las sesiones cuando deben tratarse temas que le incomodan e impone su férrea autoridad aunque sea a groserías.

La alcaldesa Rossat también es autora de la idea de realizar una gran inversión para ampliar y remodelar el edificio municipal. Pero en el último Concejo debió gestionar la aprobación para eliminar la vegetación ornamental del exterior del edificio y colocar cemento para evitar que la nueva estructura se siga hundiendo, porque quedó mal hecha, con materiales de bajísima calidad.

Por lo mismo, los concejales se niegan a sesionar en la sede municipal, y las reuniones se hacen en un gimnasio que es un recinto “frío e inhóspito, pero seguro; no se va a caer en cualquier momento como la ampliación del edificio”, según los concejales.

El último escándalo en este municipio se produjo durante la sesión municipal del viernes 8 de junio, cuando una pobladora, cansada de tramitaciones, molesta por la negativa para ayudarla en su estado de pobreza y humillada por la Alcaldesa que había hecho entregarle una bolsa con mercadería para acallar su reclamo, le lanzó contra el cuerpo los artículos que le habían entregado minutos antes, gritándole –en plena sesión- que “como alcaldesa, valís callampa”.

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