![]() |
Miguel Tapia G., Periodista
Cuando en noviembre de 2006 “subimos” a la Red la edición 203 de ZonaImpacto.cl, no alcanzamos a incorporar una noticia de última hora: la Corte Suprema había confirmado el desafuero del ex dictador Augusto Pinochet por el secuestro y desaparecimiento de nuestro recordado sacerdote español Antonio Llidó, detenido desaparecido que en Chile ejerció su ministerio en Quillota; con quien en esa época -1969 a 1973- compartí una sincera y profunda amistad.
No sospeché entonces que transcurriría casi medio año antes que pudiera sentarme frente al computador para reactualizar este sitio.
Pero créanme que cada día, a cada instante, he mantenido la ilusión de volver a encontrarnos. Lo he dicho más de una vez: ZonaImpacto.cl representa para mí la real, definitiva y única posibilidad de mantener mi genuina expresión periodística, entregando información, ideas y visiones diversas para un público extraordinariamente heterogéneo situado en los más diversos rincones del globo. Y desde Quillota y Valparaíso, nos permite –a mi Hijo Mayor, Javier, el Editor y a mí- manifestarnos como actores vivos de una sociedad palpitante y cambiante.
No detallaré las razones de este prolongado alejamiento; todos las podrán imaginar. Las cosas se ponen cuesta arriba, a veces por demasiado tiempo, más allá del previsto. Y el ánimo decae, viene la necesidad de sobrevivencia inmediata que impide ocuparnos de la trascendencia. Y si bien las condiciones no han cambiado, sí hemos recuperado mucha de la fuerza que creímos extinguida. A tal grado que estamos adquiriendo el compromiso de normalizar al menos una actualización quincenal de este medio, con miras a restablecer nuestra antigua frecuencia semanal.
En noviembre nos informábamos del desafuero de Pinochet, anunciábamos la condena dictada contra Hussein, anticipábamos la inminente próxima sentencia a los autores de la Masacre de 1974 en Quillota…
La indescriptible vorágine de los hechos precipitó demasiadas aguas bajo los puentes. El escenario de hoy en Chile y el mundo ha cambiado en demasiados aspectos.
En nuestro país, la bonanza macroeconómica, los anuncios del reciente Mensaje Presidencial, la descomunal crisis del Transantiago y la rabiosa oposición de derecha dando palos de ciego a diestra y siniestra para hacer efectivo el “desalojo”, marcan hoy la conversación cotidiana.
En el mundo, el conflicto del Líbano, la pérdida del manejo estadounidense en Irak, la elección de un conservador como nuevo Presidente de Francia, el alejamiento del poder del Primer Ministro británico Blair y el desplome del apoyo de Bush entre la población de su país, son algunos de los hechos que acaparan la atención internacional… sin olvidar –por cierto- la creciente preocupación por el calentamiento global, en que incluso el ex Presidente chileno Lagos ha asumido un rol protagónico.
Pero quizás el acontecimiento que más conmocionó a los chilenos en este período de ausencia fue la muerte del ex dictador Pinochet. Tenía que morir, pero quienes sufrimos los rigores de su sangriento régimen de muerte, hambruna, desesperación y persecuciones, esperábamos que al menos hubiera alcanzado a responder con cárcel uno sólo de sus crímenes.
Pero se fue sin pagar la cuenta. Por eso, la idea que más sigue rondando mi mente a raíz de su deceso es la de “perro muerto”.
No es que sea un perro el que dejó de existir, sino del chilenismo con que se denomina a los frescos y caraduras que consumen algo y se van sin pagar.
Pinochet se fue sin pagar ni uno de los crímenes que ordenó. Tampoco por el inmenso fraude que cometieron sus esbirros contra los intereses del país en maniobras como la ignominiosa venta de empresas del Estado o la apropiación indebida de bienes públicos y privados.
Para qué decir que se fue sin pagar ni un solo peso de la hasta ahora incalculable cantidad de millones de dólares que se apropió de manera delincuencial junto a su familia, cada uno de cuyos miembros quedó con una inconmensurable fortuna, inmensa cantidad de propiedades y mafiosas cuentas secretas desparramadas por los paraísos financieros de todo el orbe.
Frente a este “perro muerto” ni siquiera resulta un consuelo el desprecio que la memoria del dictador y sus esbirros provoca en todo el mundo, que los recordará con incontenible repugnancia…
Pero por otra parte, sigue creciendo esta sensación de que con el transcurso de las décadas queda demostrado que quienes impulsaron, ejecutaron y participaron en el sangriento golpe militar de 1973 y ejercieron el poder sin contrapesos hasta 1990 perdieron su guerra.
El gobierno de Estados Unidos –con Nixon y Kissinger a la cabeza-, la derecha económica, gremial y política de entonces -conducidas por Jarpa, Vilarín, Cumsille, Pablo Rodríguez, Frei Montalva, los Edwards y tantos otros- y las fuerzas militares antidemocráticas dirigidas por Merino, Carvajal, Mendoza, Leigh y Pinochet- provocaron y perpetraron el golpe con su secuela de crímenes y corrupción para exterminar todo atisbo de poder popular. Quisieron borrar las ideas de izquierda, el pensamiento y obra del Presidente Allende, la existencia misma de corrientes socialistas y la organización de nuestra sociedad.
Perdieron estrepitosamente. Hoy, Chile es presidido por una Mandataria militante socialista, que sufrió los más dramáticos rigores de la persecución dictatorial. Los partidos Socialista y Comunista, como el MIR y otros movimientos, sigue vivos, renovados, revitalizados y palpitantes. La ciudadanía recupera paulatinamente su organización. Los estudiantes vuelven a razonar y reaccionar, salen a las calles, se manifiestan. Los trabajadores recuperan su incansable lucha social…
Claro: nada será como antes. El mundo entero ha cambiado. Pero mientras aquellos condenados por la dictadura al exterminio definitivo gozan de buena salud y dirigen el país… los otros, los “vencedores” de 1973, enfrentan el oprobio, los tribunales, la cárcel. Hay muchos encerrados en casas de locos, otros que se han quitado la vida, otros escondidos, encerrados en sus casas, privados de viajar, despreciados, repudiados… ellos, sus hijos y sus nietos.
El festín se les acabó. Y no sólo por la muerte de su inmoral (no “inmortal”) líder, sino por la fuerza de los hechos. Las ideas eran las inmortales. Los asesinos mueren por la inevitable ley de la vida…
Muerto Pinochet, su desafuero no tuvo efectos en el Caso Llidó. Pero el proceso sigue, la plana mayor de los organismos represivos que ordenaron y ejecutaron su secuestro, muerte y desaparecimiento están procesados y lo más probable es que pronto salgan duras condenas contra ellos.
Pero no es lo único que ha sucedido.
Sólo por un ejercicio espontáneo de la memoria mencionaré algunos hechos que nos han conmocionado en los últimos meses.
En Chile, avanzan las indagaciones por el escándalo conocido como “empleos brujos”; los diputados PPD Laura Soto y Rodrigo González están siendo investigados como imputados de actos de corrupción. Se descubre corrupción generalizada en Chiledeportes; salieron dos directoras de ese servicio recién designadas. Salta el inmenso negociado de facturas falsas encabezado por la ficticia empresa Publicam, de unos tales Arancibia y Meyerholz, donde aparecen involucrados políticos como Guido Girardi y el propio Sebastián Piñera y también muchos empresarios privados. El ex diputado Jorge Schaulsohn denuncia “ideología de la corrupción” en la Concertación y es expulsado del PPD; con él se van –voluntariamente- el senador Fernando Flores (ex Ministro de Allende) y el diputado Esteban Valenzuela, quienes forman el movimiento ChilePrimero, que se sitúan fuera de la alianza de Gobierno y se declara “transversal” (con cabida incluso a la derecha), pero cuyos alcances tendremos que ver.
¿Qué más? ¡Mucho!
El diputado Enríquez-Ominami propone despenailizar el aborto en ciertas circunstancias. Arde Troya. La derecha y muchos democristianos se niegan siquiera a debatir el tema. La Mesa de la Cámara declara inadmisible el proyecto y la Democracia Cristiana amenaza con irse del Gobierno –por supuesto, nunca lo tomé en serio- si se discute la iniciativa. Pero después se declara admisible y tendrá que debatirse; la DC no se retirará del aparato de poder…
En diciembre, se conoce el proyecto de Reforma Previsional impulsada por el Gobierno de Bachelet; un gran avance, porque garantiza una pensión básica a todos los chilenos… pero nos deja con gusto a poco a quienes esperábamos que el Estado también pudiera participar en la administración de los fondos de pensiones. Seguirá todo en las voraces manos de los inversionistas privados.
Un día antes de terminar 2006, es ejecutado en la horca el ex dictador iraquí Sadam Hussein junto a estrechos colaboradores. La “justicia” de Bagdad entrega un horroroso espectáculo al mundo, mientras el ex sangriento represor aparece en sus últimos momentos exhibiendo una dignidad que no demuestran sus verdugos…
El estruendoso fiasco del Transantiago nos sorprende a comienzos de año como una gigantesca demostración de cómo no se hacen las cosas; los santiaguinos están desesperados, su calidad de vida se les fue a la chuña… el Gobierno se desarticula, la derecha aprovecha la tragedia como un festín gratuito, pero que no le rinde los frutos, políticos que esperaba… Investigadores revelan la increíble maraña de relaciones y arreglines que hay en el diseño y la aplicación del nuevo y fracasado sistema de transportes…
Pero el país sigue andando. Nombran un prodigioso nuevo Ministro de Transportes que antes lo ha sido del Trabajo, que presidió Televisión Nacional y ha cumplido delicadas responsabilidades de Estado y en el sector privado. Vienen anuncios y más anuncios. La derecha se frota las manos, feliz, esperando nuevos fracasos. Se buscan responsables, provocan al ex Presidente Lagos, quien permanece impertérrito. El asunto angustia al país entero…
Terremoto en Aysén; culpan al Gobierno. La Presidenta es violentamente enfrentada por una poblada enardecida en su visita al lugar. El alcalde UDI de la ciudad la trata despectivamente, mandándola a la punta del cerro… pero obtiene el repudio nacional. Pero el país sigue andando…
Pero el Transantiago tiende a mejorar. El Gobierno le inyecta millonarios recursos para enfrentar los inexplicables errores de diseño y el delincuencial incumplimiento de los operadores privados. Se piden 290 millones de dólares al Parlamento para que el sistema opere al menos hasta fin de año. Los santiaguinos ven algo de luz al final de un largo, largo túnel.
La Presidenta Bachelet rinde su Cuenta a la Nación desde el Congreso Nacional el lunes 21 de mayo, inyectando una buena dosis de optimismo al ambiente. El precio del cobre sigue alto y el país acumula más y más millones de dólares en instituciones financieras de los Estados Unidos. Se dice que a fines de este año, las reservas depositadas superarán los 30 mil millones de dólares, que no estamos disfrutando aquí, donde la pobreza sigue campeando y nuestra clase media continúa severamente afligida.
La Mandataria anuncia la rebaja del Superávit Estructural del uno por ciento rebajándolo al 0,5 del PIB, lo que significa liberar 750 millones de dólares para invertirlo en gasto social.
Se difunden para sacar a las pymes de su estado de aflicción. El desempleo está en el aceptable nivel del 7 por ciento y el crecimiento de la economía nacional llega a un expectante 5,8 por ciento en el primer trimestre de este año. Habrá otros 650 millones de dólares para la educación, se reajusta la subvención a las escuelas…
En fin: cifras que llenan de optimismo al país entero. Estamos bien. Chile es invitado a integrar un exclusivo –y excluyente- club de las naciones desarrolladas. Ya estamos en las ligas mayores.
La gran economía exhibe índices espectaculares. Las estadísticas afirman que los salarios crecen, que aumenta el empleo formal –ese con empleador, contrato, derechos y previsión-, el país respira un delicioso aire fresco que en los días posteriores al 21 de mayo fue insuflado por ministros y subsecretarios que recorrieron el territorio llevando la buenas nuevas del mandato bacheletista.
Estamos bien… ¡muy bien!
Sólo que este profesional que escribe sus cavilaciones en este sitio que también funciona como pañuelo de lágrimas, sigue afligido, sin pitutos de ningún tipo, agobiado por las deudas, con un ínfimo salario que alcanza apenas para la sobrevivencia… y a punto de ser desalojado por la fuerza pública de la vivienda que ocupa porque no alcanza ni siquiera para pagar el arriendo.
Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso