El coronel (r) Germán Barriga se había suicidado en enero de 2005. |
El peso de la conciencia abruma a quienes abusaron de un poder sin límites
Por Miguel Tapia González
Periodista
Al momento de editar esta actualización de ZonaImpacto.cl, se conoció la información de que el ex funcionario civil del Ejército identificado como Carlos Marco Muñoz, de 71 años, se quitó la vida en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén, donde estaba detenido y procesado por su participación en el Caso Calle Conferencia, el mismo por el cual fue condenado el Ciudadano Ilustre de Hijuelas, coronel (r) Carlos López Tapia (ver nota aparte).
También estaba procesado por el mismo caso el coronel (r) Germán Barriga, quien se quitó la vida en enero de 2005 lanzándose al vacío desde el piso 18 del edificio que habitaba en Las Condes. Por este caso, el Ministro en Visita mantiene procesados a más de 65 ex funcionarios de los aparatos represivos de la dictadura, la mayorìa de ellos, ex uniformados.
Las primeras informaciones sostienen que Marco Muñoz había ingresado como ayudante de cocinero a la DINA en 1976 pero después actuó como agente tanto de ese organismo como de su sucesor, la CNI.
Había concurrido a declarar voluntariamente ante el juez Víctor Montiglio para entregarle antecedentes sobre las atroces torturas y asesinatos que le correspondió presenciar, pero el magistrado habría establecido que también participó activamente en algunos casos. Por ello, lo sometió a proceso como coautor del secuestro y desaparecimiento del dirigente comunista Víctor Díaz –padre de la dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz- y lo envió detenido a la unidad del Ejército donde esa mañana fue encontrado colgando por el cuello con una sábana desde una de las vigas de un galpón.
Los antecedentes conocidos indican que Marcos le entregó abundantes detalles de los tormentos aplicados a detenidos en los cuarteles de la DINA y la CNI, de los crímenes perpetrados y, sobre todo, las identidades de los torturadores y homicidas.
Por esta razón, el abogado Eduardo Contreras –que representa a las familias de las víctimas- sospecha que no se haya tratado de un suicidio sino de un homicidio destinado a silenciarlo, impidiendo que siga declarando.
Se trata de una nueva expresión del calvario que están sobrellevando muchísimos militares –más de los que podamos imaginar- que ensangrentaron sus manos asesinando gente enceguecidos por la embriaguez de poder en que los sumergió la dictadura, creyendo irracionalmente en la promesa de que gozarían de eterna impunidad y que debían asesinar “en nombre de la patria”.
El caso está siendo investigado por la justicia militar, lo que también fue rechazado por el abogado Contreras.
En reiteradas ocasiones hemos informado en este espacio un antecedente del cual no se habla: una cantidad inimaginable de militares que participaron activamente en la represión pinochetista se volvieron locos. Una gran parte de ellos está internada en hospitales y clínicas para enfermos mentales. Hay una importante cantidad de ex violadores de derechos humanos que no han podido ser procesados porque perdieron sus facultades mentales.
Esta realidad revela otra no menos dramática: los familiares de quienes y cercanos violaron, torturaron y asesinaron amparados en la impunidad que les aseguró la dictadura, hoy son las verdaderas víctimas del período más oscuro que ha vivido nuestra Nación.
La noticia se conoció al mediodía del jueves 24 de mayo, cuando terminábamos de preparar la presente edición de ZonaImpacto.cl.
El ex funcionario civil del Ejército Carlos Marco Muñoz se suicidó por ahorcamiento al interior de su cuarto en el centro de reclusión para militares habilitado en el Batallón de Policía Militar del Ejército.
Carlos Marco Muñoz, recluido desde enero en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), apareció ahorcado antes de las 9 de esa mañana, durante la inspección que habitualmente hace el personal que custodia a los procesados por violaciones a los derechos humanos.
Marco Muñoz había participado activamente en las acciones represivas de la ex DINA. En su calidad de funcionario pagado por la dictadura, fue actor importante en los operativos más cruentos, la mayoría de ellos dirigidos por el entonces jefe operativo de la represión, Álvaro Corbalán.
Se encontraba procesado como autor de los homicidios perpetrados por la DINA en Calle Conferencia, cuando las fuerzas represivas convirtieron en una “ratonera” una casa ubicada en la arteria de ese nombre y acribillaron a los cinco dirigentes clandestinos del Partido Comunista en mayo de 1976.
Como era usual, los agentes del régimen de fuerza informaron que se trató de un “enfrentamiento” que, por cierto, jamás ocurrió. Los asesinaron a sangre fría.
En ese “operativo” participó este funcionario civil con poderes sobre la vida de las personas que ahora, seguramente abrumado por el peso de la conciencia, la inminencia de una condena y la vergüenza que infligió a su familia, optó por suicidarse.
En todo caso, informaciones de los primeros momentos indicaban que Carlos Marco había aportado “valiosos antecedentes” a la investigación sobre Calle Conferencia, y que “tenía mucho más que aportar”, por lo que se calificó su suicidio como “demasiado extraño”.
En enero de 2005, el coronel en retiro Germán Barriga Muñoz, se quitó la vida al lanzarse del piso 18 de un edificio en la comuna de Las Condes. Poco tiempo antes de su muerte, Barriga había sido "funado" en su lugar de trabajo por activistas de derechos humanos, cuando se desempeñaba como jefe de Seguridad de Supermercados Líder.
Barriga estaba involucrado en el caso "Calle Conferencia", operativo de exterminio que realizó la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en 1976, cuando fue detenida y hecha desaparecer la cúpula clandestina del Partido Comunista.
El 6 de octubre de 2006, encontraron muerto al ex agente de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), Gonzalo Asenjo Zegers. Según una crónica de Arnaldo Pérez Guerra, “estaba solo. Afirmado en su escritorio. En el suelo, una pistola 9 milímetros debidamente inscrita, y un balazo en el pecho que le habría quitado la vida. Era uno de los responsables del desaparecimiento de cinco militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), ocurrido en 1987”.
En 1991, en La Reina, se quitó la vida el ex capitán de Carabineros y ex oficial de la CNI Francisco Zúñiga, quien estuvo involucrado en una golpiza contra periodistas en la plaza Venezuela, hecho conocido como el “Caso Gurkas”.
Estos son los casos que se han dado a conocer a la luz pública. Pero hay más. Nunca sabremos cuántos.
Extraoficialmente se sabe que en Limache un suboficial en retiro del Ejército se suicidó en 1992. También se habla del caso de un ex conscripto de concepción suicidado en 1998. En Rancagua se asegura que un ex carabinero de apellido Ortiz también habría optado por escapar de este mundo.
¿Cuántos son, realmente, los casos?
Tal vez nunca lo sepamos. Lo que sí está absolutamente claro es que estos trágicos hechos dan cuenta del sufrimiento extremo que hoy enfrentan quienes durante la dictadura gozaron de tanto poder que se creyeron dueños de quitar la vida o infligir atroces tormentos a todos quienes les parecían “enemigos de la patria”. Un altísimo porcentaje se dejó seducir por la perniciosa enajenación de una superioridad en la que creyeron, e incluso se sumergieron en el mundo de las drogas, el robo descarado, el abuso sin límites contra seres inofensivos –incluyendo mujeres, ancianas y niños- y tardaron muchos años en regresar a la realidad.
Desgraciadamente, demasiado tarde. Más ahora, en que el Gran Responsable de esa paranoia murió; se fue sin pagar la cuenta…
Hoy nos impacta un nuevo suicidio. ¿Cuántos más nos estremecerán…?
Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso