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25 de mayo de 2007
Imagen de campaña de prevenci&oac

El Sida ataca sin piedad a las mujeres

De: Primera Plana / Santiago

Entre 1984 y 2004 en Chile han muerto 5.043 personas por SIDA y, hasta el 2005, se han notificado 15.870 casos de VIH o SIDA, revelan estudios hechos por el Ministerio de Salud. Y tal como informó Primera Plana las dueñas de casa figuran como víctimas preferenciales.

En estas páginas, recién, entregamos los detalles del caso de una dueña de casa de la zona norte que hoy vive el drama de estar infectada, porque el padre de sus hijos la contagió. Para peor, el niño menor nació afectado por el VIH.

Un caso que refleja un ángulo terrible de esta enfermedad: El Sida se ha convertido en un enemigo muy cercano para las chilenas, especialmente, las dueñas de casa. En los últimos años se ha registrado un mayor número de contagio de ellas por sobre operarias u oficinistas.

Las últimas cifras que maneja la Comisión Nacional del Sida, Conasida, dependiente del Ministerio de Salud señalan que si bien los contagiados con VIH han disminuido, lo cierto es que entre las mujeres la mayor tasa la registran las dueñas de casa con un 51%.

Estos datos han llevado a diversos investigadores a plantearse una serie de interrogantes sobre por qué las mujeres, que se supone tienen una pareja estable, el marido o conviviente, muestran una curva ascendente de contagios.

La socióloga de Flacso Claudia Dides encabezó un estudio sobre el tema para buscar las razones del crecimiento de contagios de VIH entre las dueñas de casa dijo que, desde hace mucho tiempo, “el hogar ha dejado de ser el lugar seguro que se pensaba era” y por el contrario, es de alto riesgo para aquellas mujeres que son engañadas por sus parejas.

Las estadísticas de los últimos años indican que el Sida se ha feminizado, o sea, ha dejado de ser un problema vinculado a homosexuales, hemofílicos, drogadictos o trabajadores sexuales y en la actualidad golpea con mayor fuerza a las mujeres. También ha detectado que está afectando con mayor fuerza a los sectores de menores recursos y con más baja educación.

Según Claudia Dides, las políticas de salud deben hacerse cargo de este nuevo fenómeno y las campañas de prevención ya no sólo deben estar dirigidas a los jóvenes en riesgo u homosexuales, sino que concretamente las mujeres casadas.

Para ella, esta realidad es sumamente compleja porque la mayoría de las mujeres dueñas de casa no se plantean la posibilidad de estar siendo engañadas por su pareja y menos, se cuestionan la posibilidad de interrogar al marido sobre sus comportamientos sexuales.

Es que la sola petición de un examen de VIH al marido implicaría instalar la desconfianza y la duda sobre la fidelidad en el matrimonio, y la cultura machista acentúa el silencio de las mujeres.

Dides apunta a que las mujeres dueñas de casa ven aumentado su riesgo porque no pertenecen a una red social (el trabajo o una organización) que, por lo general, les entrega información. Su único vehículo son los medios de comunicación masivs que no abordan estos temas y así, su sexualidad queda reducida a la vida íntima y privada.

También cuestiona que las tres claves en las que se han cimentado las campañas de prevención del Sida (uso del condón, pareja estable y abstinencia) estén siendo efectivas. Entre los jóvenes la pareja establece no impide que tengan contacto con fuentes de VIH ya que puede ser, precisamente, esta pareja por meses la fuente de contagio. Entre las mujeres casadas, la infidelidad ha abierto una puerta de desconocidos alcances.

Ahora, no todo es responsabilidad de un varón infiel. Se debe tener en cuenta que las mujeres que prolongan una vida sexual insatisfecha, según diversos estudios, están resolviendo sus problemas con relaciones pasajeras, cuestión que también es un fuente de contagio.

“Esto no es un tema de feministas ni liberales”, plantea Claudia Dides. Insiste en que se debe abordar esto con políticas públicas adecuadas, más cuando la sexualidad es un tabú en este país.

En el Servicio Nacional de la Mujer también hay preocupación por este tema y, de hecho, este estamento gubernamental ha desarrollado jornadas de capacitación, sobre todo en regiones.

El Conasida señaló que el 62% de la población desconoce que es portador de VIH. Según las últimas cifras recogidas, en Chile hay 12 mil infectados, lo que proyectado entrega un universo de 20 mil portadores que no conocen su condición.

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