204
25 de mayo de 2007
Chelo

Tombolini y la inefable justicia

Autoentrevista prescindible
Por Chelo

Después de tanto tiempo me permites sentarme frente a tu escritorio, donde te he sorprendido tantas veces tecleando frenéticamente.

Confieso que tenía ganas de reanudar este diálogo tan al fondo de nosotros mismos. ¡Tengo tantos temas! Pero el primero, salta incontenible.

¿Así es que reanudas tu ZonaImpacto.cl?

- ¿Esperabas otra cosa? ZonaImpacto.cl es parte de mi mismo, un órgano imprescindible, como el páncreas.

¿Por qué estuvo tanto tiempo sin funcionar?

- Demasiadas razones. Pero resumo: simplemente, no podía sacarlo. Y no sólo por falta de recursos, sino por desanimado. Me sentaba a trabajar y no podía hacer nada; sólo quería descansar, escapar de mí, anularme…

¿Y ahora?

- ¡Renovados bríos! Nada ha cambiado, pero la miseria no puede dominar también nuestros espíritus.

¿Buenas noticias, tal vez? ¿Renovadas esperanzas? ¿Recuperaste la fe?

- Nada de eso. Pero jamás perdí la confianza y sigo convencido que no nos queda nada más que asumir el desafío y la responsabilidad de vivir y no dejarse abatir.

La familia, bien, supongo…

- Afortunadamente tengo una familia maravillosa. Los hijos, todos muy bien, derramando amor sobre sus hijos, su madre y sobre este viejo reportero que los adora y necesita.

Entonces ¿partimos?

- ¡Partamos!

Ese juez Aránguiz

Tomo el primer papel que encuentro a mano. Es un e-mail impreso. Claro, si no tienes Internet en casa, lo traes impreso desde afuera.

¿¡Te lo mandó Tombolini!?

- Claro, pues. Es que lo felicité apenas supe que había sido absuelto de cargos por la Corte Suprema.

…Y él te responde: “Gracias, Miguel. No olvido que en lo peor de la tormenta manifestaste que creías en mí…

- Efectivamente, cuando estaba procesado y vilipendiado por todo el mundo como icono de la corrupción, escribí y publiqué en este mismo sitio que confiaba en su inocencia por la sencilla razón que lo consideraba mi amigo y creía conocerlo.

¿Tan simple?

- No, claro que no. En varias ocasiones publiqué antecedentes que reafirmaban mi certeza.

¿Por ejemplo?

- Por ejemplo, en febrero de 2005 publiqué en la edición 179 de ZonaImpacto.cl una crónica que se titulaba “Ministro Aránguiz es el único que le cree a empresario Carlos Filippi

¿A qué se refería?

El ministro en visita Carlos Aránguiz sometió a proceso a Patricio Tombolini justo cuando era presidente del Partido Radical, porque el dueño de plantas de revisión técnica de Rancagua Carlos Filippi lo acusó de haberlo coimeado; es decir, dijo que el entonces Subsecretario de Transportes Tombolini le había cobrado varios millones por conseguirle la concesión de plantas de revisión técnica.

¿Y no era cierto?

- Al menos era muy sospechoso, porque ese señor Filippi tenía los papeles sucios y estaba siendo procesado por vender ilegalmente certificados de revisiones técnicas de vehículos que jamás fueron controlados en sus plantas.

Negocio sucio y muy rentable, ¿no?

- Claro. Lo increíble es que el magistrado le creyó a pie juntilla sabiendo que se trataba de un tipo inmoral, y procesó a una ex autoridad de Gobierno, sometiéndolo al más atroz escarnio público que personero alguno había sufrido en Chile.

Incluso el Viejo del Cartel lo persiguió…

- Cierto. Mucha gente se divertía con eso, mientras Tombolini luchaba por imponer la verdad y el juez Aránguiz insistía en creerle al delincuente Filippi.

Filippi, delincuente mentiroso

Pero ahora Filippi resultó sancionado por la Suprema con una pena menor…

- Pero hay otros procesos que tendrán que seguir adelante. Por ejemplo, uno que comenzó en La Calera y que conozco de muy cerca.

¿De qué se trata?

- Mira: te voy a leer lo que publicamos aquí cuando el fiscal Andrés Contreras recomendó liberar a Tombolini de cargos, informe que la Corte de Apelaciones de Rancagua no acogió. Esto escribimos en esa ocasión:

“La proposición del fiscal Contreras deja de manifiesto que todas las acusaciones contra Tombolini y Rebolledo se basaron exclusivamente en la absoluta credibilidad que el ministro Aránguiz asignó a las acusaciones del empresario de plantas de revisión técnica Carlos Filippi, delincuente procesado en La Calera por vender certificados falsos de revisión técnica.

“Todo el entramado del proceso se sustentó en las versiones de este sujeto que además engañó al propio juez Aránguiz cuando le pidió permiso para viajara Argentina porque su padre se hallaba gravemente enfermo en la capital trasandina. A su regreso la policía de La Calera comprobó que su padre nunca estuvo enfermo y que Filippi viajó a Argentina –estando procesado- con el único propósito de retirar miles de formularios falsificados de revisión técnica que mandó a confeccionar en una imprenta de Mendoza. Los formularios legales y oficiales sólo son confeccionados y expendidos por la Casa de Moneda de Chile…”

¡Mmmm! Contundente…

- Pero el caso siguió adelante. Tombolini tuvo que recluirse en su hogar –afortunadamente apoyado por la familia-, alejarse de la política, impedido de ocupar cargos públicos… ¡Le destruyeron su vida…!

¿Qué pasó con el proceso de La Calera contra Filippi?

- El juez Aránguiz exigió adosarlo a las otras causas y salió de La Calera, quedando radicado en su proceso. Pero tendrá que seguir adelante, tendrá que haber una dura sentencia, porque los engaños de Filippi son demasiado graves. ¡Se burló del propio Aránguiz”

Pero el magistrado le siguió creyendo…

- Para mí que lo considera su “amigo”; no me explico de otra forma su ceguera.

La voz de Tombolini

Claro que después de esa publicación te olvidaste de Tombolini.

- ¡Equivocado, pues! Seguimos publicando antecedentes e incluso le encargué a una periodista que hizo su práctica conmigo –Natalia Salazar- que lo entrevistara cuando todo el mundo lo condenaba y pedía colgarlo en la plaza pública.

¿Y publicaste la entrevista?

¡Por supuesto! Fue en la edición 202 de octubre del año pasado, con el título “El juez Aránguiz va a tener que explicar por qué me tuvo preso por creerle a un mentiroso

¿Aportaba algún antecedente nuevo?

- Lo que pasa es que era todo tan evidente… Pero te voy a leer sólo una parte de sus declaraciones en esa entrevista, cuya veracidad ahora quedó establecida. Aquí va:

Siempre he dicho que no he cometido ningún delito, que no he pedido dinero a nadie y tampoco que tenía atribuciones para entregar las plantas a revisión técnica. Soy víctima de la venganza de un empresario; que -como ha quedado demostrado- este no ha sido el único problema que él ha tenido con la justicia. Podemos recordar que cuando Filippi fue denunciado por un canal de televisión porque estaba vendiendo certificados de revisión técnica, yo era el Subsecretario de Transporte. Nosotros nos querellamos e hicimos que fuera detenido; por lo tanto, siempre he dicho que estoy en presencia de un acto de venganza. En su momento fui bastante rígido con Filippi y enfrenté a la mafia que hay en Rancagua”.

Mañas de la justicia

Ahora ¿se hizo justicia con Tombolini?

- Sólo en parte. Imagino que tendrán que repararle aunque sea en parte tanta humillación, vergüenza, escarnio, agravio y ultraje. ¡Si hasta estuvo 40 días en prisión…!

Bueno, tendrá que haber alguna indemnización, supongo.

- Eso no es tan seguro, porque si bien la Constitución asegura indemnización a quienes han sido injustamente agraviados por los tribunales, las leyes y las mañas del Poder Judicial dicen otra cosa.

¿Cómo así?

- La normativa garantiza una indemnización del Estado cuando los tribunales “por error” agravian de alguna manera –especialmente con cárcel- a una persona.

O sea, en este caso corresponde…

- No tan así, porque para que funcione esta garantía constitucional, el tribunal debe reconocer expresamente su error en un fallo. Y los jueces son todos soberbios, se niegan a reconocerlo oficialmente y se limitan a argumentar que adoptaron las resoluciones injustas y agravantes con mérito a los antecedentes de que disponían. Así se sacan el pillo por sus metidas de pata que a veces incluso dan la impresión de rayar en la prevaricación.

Pero eso debe ser demasiado raro…

- Al contrario, es lo que suelen hacer. Así pasó, por ejemplo, con esa mujer que estuvo dos años en prisión acusada de asesinar a su propia hija, en el caso conocido como “La Carchona”. Y después resultó ser absolutamente inocente.

¿No la indemnizaron?

- No, porque el tribunal se ha resistido hasta ahora en calificar su garrafal equivocación como “error”.

Pero Tombolini ¿quedó libre de todo, absolutamente?

- ¡Por supuesto! El contundente fallo dice que jamás recibió un peso de coima y que no tuvo intervención alguna –porque como Subsecretario no podía tenerla- en la adjudicación de plantas de revisión técnica a favor del mentiroso de Filippi.

¿Qué queda ahora?

- Personalmente, creo que Patricio tiene que dar la pelea por obtener indemnización del Estado por el terrible daño que le causaron y que además debe integrarse plenamente a la vida política del país.

¿Tanto lo aprecias?

- No: es un tema de justicia. Lo hicieron mierda y ahora tienen que reinvindicarlo.


Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso