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07 de noviembre de 2006
Periodista Elmo CatalánPeriodista Elmo Catalán.
Historiador y escritor Gustavo Rodr&iacuHistoriador y escritor Gustavo Rodríguez.

Libro revela cómo fue asesinado periodista chileno Elmo Catalán

Por Ernesto Carmona, periodista y escritor

El Colegio de Periodistas de Chile invitó a la presentación de un libro del historiador boliviano Gustavo Rodríguez Ostria que revela cómo murió el periodista chileno Elmo Catalán Avilés, uno de los jefes de la guerrilla que operó en Teoponte, Bolivia, en 1970, tres años después de la muerte de Ernesto Che Guevara en la campaña guerrillera de Ñancahuazú, en 1967.

Catalán fue asesinado el 8 de junio de 1970 por uno de sus propios compañeros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Cochabamba, cuando se disponía a partir al norte del país, para sumarse a la columna que entró en actividad en la zona de Teoponte, 300 km al norte de La Paz, el 19 de julio de 1970.

En el oscuro episodio también murió la pareja de Catalán, Genny Köller Echalar, militante juvenil demócrata cristiana boliviana y estudiante de arquitectura que se sumó al ELN, como numerosos otros jóvenes cristianos bolivianos y chilenos. El autor del doble homicidio, Aníbal Crespo Ross, nunca fue sancionado por la justicia boliviana ni por su organización política. Actualmente publica libros de poesía en su país.

Gustavo Rodríguez

Rodríguez Ostria relató que al conocer una investigación de este redactor, difundida en 1997 como artículo de la revista chilena Punto Final, tuvo la primera noticia de la importante presencia de chilenos en la fallida empresa guerrillera de Teoponte. Ese mismo texto apareció también como anexo de la versión chilena del libro de Hernán Uribe Operación Tía Victoria: El rescate del Diario [del Che], publicada en 1997 por el sello Ernesto Carmona Editor.

Una historia triste

En las 650 páginas del libro de Rodríguez Ostria (Grupo Editorial Kipus, Cochabamba, septiembre 2006), Elmo Catalán Avilés, Ricardo, tuvo un rol dirigente entre el contingente guerrillero que se preparó para hacer la guerrilla e incluyó a unos veinte jóvenes chilenos, marxistas y cristianos, más otros que llegaron desde Argentina, Perú, Brasil y otros países de la región. Unas 80 personas recibieron entrenamiento militar en Cuba desde 1967, pero ese grupo redujo a más de la mitad por diferencias políticas.

Cuando comenzaron las acciones, quedaban muy pocos con entrenamiento militar. Además, Cuba desistió de apoyar esa guerrilla, quizás porque en en ese momento gobernaba Bolivia un militar nacionalista, el general Alfredo Ovando Candia, que nacionalizó la Gulf Oil y tuvo como ministro de Economía a Marcelo Quiroga Santa Cruz, fundador del partido Socialista e indiscutible mártir del socialismo boliviano, asesinado en 1980 por la narco-dictadura militar de Luis García Meza y Luis Arce Gómez.

La mayoría de los participantes de Teoponte apenas se “entrenó” físicamente, caminando con peso sobre la espalda la espalda por las empinadas calles de La Paz. La expedición, que duró poco más de dos meses, desde el 19 de julio al 1 de noviembre de 1970, fue diezmada por el hambre, las enfermedades raras contraídas en la selva por jóvenes citadinos, las delaciones campesinas y las naturales deserciones en una empresa aislada del pueblo y del campesinado boliviano, sin ninguna perspectiva de éxito y sin discusión interna por la verticalidad del mando. Al fin de cuentas, el ELN era un “ejército”, no una organización política de masas.

El ejército boliviano asesinó implacablemente a todos los rezagados por hambre y enfermedad y a los desertores que las tropas capturaron vivos, sin ganar ninguna gloria en esta guerra desigual. Más de mil efectivos apoyados por Estados Unidos con helicópteros, bombas napalm y aviones enfrentaron a 67 combatientes jóvenes e inexpertos.

Un “golpe” de suerte

Al concluir octubre, un “golpe de suerte” salvó la vida de los últimos 9 sobrevivientes, entre ellos 3 de los 8 chilenos que integraron la columna que Catalán contribuyó a formar pero sin alcanzar a participar por morir antes. El gobierno de Salvador Allende, cuando asumió la presidencia el 4 de noviembre de 1970, otorgó asilo político a los 9 sobrevivientes de Teoponte, incluidos los tres chilenos y el jefe guerrillero, el médico Osvaldo Peredo, quien hoy vive en Santa Cruz.

El “golpe de suerte” que salvo la vida de los 9 sobrevivientes fue más bien un golpe de estado. Asumió el gobierno el general progresista Juan José Torres, asesinado después por la Operación Cóndor en Buenos Aires en junio de 1976, por órdenes del dictador Hugo Bánzer. Torres ordenó respetar la vida de los guerrilleros, contrariando a la alta oficialidad reaccionaria que aplicó la doctrina de no conservar prisioneros, sino torturarlos, asesinarlos y enterrar sus cadáveres en lugares deficientemente registrados. Entre las víctimas bolivianas se encontraba Néstor Paz Zamora, Francisco, joven cristiano cuyo hermano Jaime llegó a ser un controvertido presidente de Bolivia, aliado de Bánzer. Cuando Paz Zamora fue jefe de Estado, se buscaron y hallaron los restos de su hermano.

Pero el Estado boliviano jamás buscó los cuerpos de 14 extranjeros y decenas de indígenas bolivianos de extracción campesina, obrera y estudiantil que formaron parte de la columna. Evo Morales invitó recientemente al historiador Rodríguez Ostria para informarse dónde podrían estar esos cadáveres, antes de la aparición del libro. Entonces designó a la ministra de Justicia, Casmira Rodríguez Romero, para cumplir esta tarea a través de una comisión. Pero en el gobierno de La Paz también hay otras prioridades. Allá se encuentra la joven chilena Martha Montiel bregando por que se busquen los restos de su padre, el ex oficial de Carabineros Tirso Montiel Martínez, Pablo, que fue reclutado por Elmo Catalán y terminó sus días en Chocopani, Teoponte, el 29 de agosto de 1970.

¿Quién es Gustavo Rodríguez Ostria?

El autor Rodríguez Ostria es también economista y cientista social. Como académico ha ejercido la docencia universitaria en su país y en el exterior. Es autor de numerosos trabajos sobre historia, educación superior y análisis políticos.

Ha publicado numerosos libros, como El Socavón y el Sindicato. Ensayos históricos sobre los trabajadores mineros. Siglos XIX-XX (1991), Poder central y proyecto regional: Cochabamba y Santa Cruz en los siglos XIX y XX (1992), Elites, mercado y cuestión regional en Bolivia (1994), Estado y municipio en Bolivia (1995), Historia del trópico cochabambino, 1768-1972 (1997), De la colonia a la globalización. Historia de la industria cochabambina. Siglos XVII-XX (1998) y La construcción de Cochabamba, 1824-1952 (2003).

El autor también fue Viceministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de la República de Bolivia (2003-2005), durante la administración de Carlos Mesa, que antecedió a Evo Morales.

¿Quién fue Elmo Catalán?

Nacido en Arica en 1932, Elmo Catalán se distinguió como un excelente periodista de ideas socialistas y autor de libros. Se graduó en 1956, en el primer curso de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile con la tesis de grado La Propaganda, Instrumento de Presión Política, un alegato precoz contra los monopolios de la prensa publicado en Chile en 1970, después de su muerte.

En su dilatada trayectoria profesional trabajó en radios Minería y Balmaceda, la agencia Prensa Latina , el semanario Vistazo, el diario El Siglo y el vespertino Noticias de Última Hora, entre otros medios. Con el economista Mario Vera escribió El Fierro: despreciada viga maestra de Chile y La encrucijada del cobre. Se desempeñó como jefe de prensa de la segunda postulación presidencial de Salvador Allende en 1964.

Su popularidad como periodista comenzó cuando logró establecer una comunicación permanente para socorrer a los damnificados del terremoto-maremoto de Valdivia en 1960. En 1961, y trabajando en radio Minería, fue el primer periodista en llegar a los restos del avión en que pereció todo el equipo de fútbol Green Cross, en la alta cordillera de Linares.

Cuando se conoció en Chile la noticia de su muerte, el 16 de julio de 1970, hubo estupor entre sus colegas: muy pocos conocían sus actividades secretas. Probablemente, partió a Bolivia en julio de 1968. Sus restos permanecen sepultados en Cochabamba. La autopsia no halló balas, tampoco presentaba heridas de arma blanca. Quizás él y su pareja fueron envenenados. Ese día Crespo y su pareja estaban a cargo de la cocina. Catalán, su jefe, lo tenía sancionado.

– ¡Yo soy Catalán

– Yo también…

Elmo tenía una personalidad fuerte, era un tenaz y riguroso consumidor de libros, siempre se mantenía actualizado y bien informado. Poseía buena estampa de deportista y gozaba de indudable éxito en la bancada femenina. Quizás por eso, la poco convincente razón que utiliza Osvaldo Peredo para explicar su asesinato a manos de un compañero es una intriga de celos, pero no fue ése el verdadero móvil del crimen. Catalán fue asesinado junto con su pareja y el asesino huyó inmediatamente de la escena del crimen con su propia mujer, que hasta el día de hoy sigue siendo su pareja en Bolivia.

En la casa de seguridad en que se cometió el doble asesinato había otro compañero, un militante masculino que cuando encontró los cuerpos inertes salió a buscar ayuda, pero ayuda política, no médica. La mujer de Crespo estaba embarazada, al igual que la pareja de Elmo, y quizás por esta situación el combatiente y futuro poeta había perdido el interés en la lucha armada. Nunca se supo que haya sido siquiera amonestado por la organización que dirigía Peredo.

La noticia de su muerte apareció en la prensa de Cochabamba el 14 de junio, seis días después del asesinato, cuando los cadáveres aparecieron en el lecho del río de la ciudad, hasta donde fueron trasladados por militantes de la organización. El ELN local presentó el asesinato como obra de la policía, despertando grandes protestas estudiantiles en Cochabamba y otras ciudades bolivianas. Chato Peredo, que se encontraba en La Paz sacó otro comunicado diciendo la verdad, pero atribuyendo el móvil a los “celos”.

Cuando Elmo murió, fue recordado con un acto en la sala de teatro del Círculo de Periodistas, a fines de junio de 1970 y en el mismo edificio en que se presentará el libro de Rodríguez Ostria. Recuerdo que entonces habló el director de la Escuela de Periodismo Mario Planet, un notable periodista nacido en Chile de antepasados hispanos que vivió exiliado en Buenos Aires y falleció en Santiago en junio de 1980. Contó que cuando conoció a Elmo, éste irrumpió en su oficina visiblemente molesto, con las manos enfundadas en los bolsillos de un montgomery. Cómo preámbulo de algún reclamo estudiantil, le espetó:

– ¡Yo soy Catalán.

– Yo también…-, le respondió Planet.

Los combatientes

De los tres chilenos que salieron con vida, solamente uno sobrevive hasta hoy: Calixto Pacheco González, Rogelio, quien vive en el norte de Chile. De los otros dos, José Manuel Arturo Celis González, Alberto, obrero de la construcción, desapareció, habiendo sido visto por última vez en agosto de 1972, un año antes del golpe. Su familia nunca hizo denuncia.

Guillermo Segundo Véliz González, Gastón, ingeniero químico y tercer sobreviviente, también desapareció. Su nombre aparece como “detenido desaparecido sin convicción” en el Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación, o Informe Rettig.

Los otros cinco chilenos que murieron en la selva de Teoponte fueron: Hilario Ampuero Ferrada, Poropopó, joven socialista; Carlos Brain Pizarro, Peruchín, trabajador bancario, muerto por Peredo por comerse media lata de sardinas; Tirson Montiel Martínez, Pablo, ex oficial de Carabineros, empleado; Julio Olivares Romero, Cristián, estudiante y Julio Zambrano Acuña, Pepechá, estudiante. (Otro chileno murió en un oscuro episodio de Cochabamba antes que la columna entrara en acción en Teoponte. Fue Raúl Rigoberto Zamora Sazo, Dago, socialista santiaguino nacido en Illapel en 1941, “suicidado” en agosto de 1969).

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