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16 de octubre de 2006
Miguel Tapia G., Periodista

Mi Presupuesto 2007

Miguel Tapia G., Periodista

Me alegró escuchar al ministro de Hacienda, Andrés Velasco, cuando explicó el Presupuesto Nacional 2007, que augura un mayor gasto público para beneficio de toda la sociedad, especialmente los más desposeídos.

Lo malo es que no me encuentro en ninguno de los planes del Señor Ministro, porque como modesto trabajador no tengo esperanza alguna de incrementar mis ingresos para ir a la par con el país.

Habrá plata para mejorar las pensiones, pero no soy jubilado. Habrá un ingreso asistencial garantizado para todos los que no tengan otro pago… y yo tengo un salario; modesto, pero salario al fin. Habrá más plata para Educación, pero no soy alumno ni profesor. Y mi hija universitaria seguirá sin ningún beneficio, porque desgraciadamente ingresó a la universidad un año antes del nuevo sistema de becas y créditos.

Se destina más recursos a la Salud, pero no pienso volver a enfermarme y seguiré atendiéndome en el consultorio donde me tramitarán igual para cualquier prestación, qué duda cabe.

También se considera abundantes partidas de dinero para las remuneraciones de la administración pública, justo ahora que me desempeño exclusivamente en el sector privado.

El Ministro Velasco anunció que también se destinará voluminosos recursos para ayudar a las pequeñas y medianas empresas. No dijo cómo las va a apoyar, pero ha habido muchos anuncios similares y no pasa nada. Además, no soy microempresario sino un modesto empleado de una modesta empresa.

No cabe duda que tengo mala pata. Pero como mal de muchos, consuelo de tontos, solamente debo reflexionar que la inmensa mayoría de los chilenos está en mi misma situación. Es decir, somos meros espectadores del maravilloso panorama anunciado por nuestro Gobierno para el año venidero. Es más, debemos alegrarnos porque se supone que al menos los pobres serán menos pobres aunque los ricos van a ser más ricos todavía...

Aunque nosotros, los empleados no indigentes pero pobretones, seguiremos sufriendo, asfixiándonos más y más quién sabe hasta cuándo.

¡Qué bueno será el Presupuesto de la Nación 2007…!

Algo para la risa

Afortunadamente en nuestro querido Chile todavía no perdemos el humor, ni siquiera en las más altas esferas del poder. Prueba de ello es el divertido homenaje que el gracioso presidente de la Cámara de Diputados, Antonio leal, rindió a las integrantes de la Selección Chilena de Jockey en Patines. Ellas se coronaron campeonas mundiales de ese deporte en el Campeonato internacional realizado en Santiago.

El distraído parlamentario -que se jacta de ser la tercera autoridad del país- las felicitó por haber ganado el título mundial en Europa. Después precisó que el torneo fue en España. Y para rubricar su jocosa vinculación con las campeonas, despachó un comunicado recordando que este triunfo de un seleccionado chileno debiera ser preámbulo “de victorias femeninas en el campeonato mundial de fútbol que presumiblemente se organiza en nuestro país”. Así, el histriónico parlamentario disimuló que sabía que a mediados de septiembre se confirmó a Chile como sede de ese torneo que se disputará en 2008.

Lo más destacable es que la cómica autoridad dijo muy serio las barbaridades, aparentando absoluta formalidad cuando expresaba cosas tan divertidas.

Más humoristas

La gracia es que en nuestro ambiente político no faltan los humoristas. Ya ven, por ejemplo, al senador UDI Pablo Longueira posando de candidato presidencial y a su ex gurú, Joaquín Lavín, avivándole la cueca. Y a Evelyn Matthei asegurando que está preocupada por la clase media y los más pobres. Es como el multimillonario ex senador y ex candidato Sebastián Piñera asegurando que siempre ha tenido vocación de servicio público, lo que significa que sus 1.200 millones de dólares los consiguió sirviendo a sus semejantes… Igual que Pinochet, que se sacrificó por los chilenos pero también acumuló una fortuna a pesar de haber sido funcionario público toda su vida…

No faltan los humoristas. Me huele a los abogados Pablo Rodríguez Grez y Ambrosio Rodríguez hablando de injusticia o al líder de los grandes empresarios Hernán Somerville, defendiendo el humanismo.

Ay, humor, ¡no te acabes nunca…!

…Pero no hay vergüenza

Hay humor, pero no vergüenza en nuestro ambiente político.

Conste que soy un ferviente defensor de los políticos chilenos, en la mayoría de quienes –lo reitero- reconozco mujeres y hombres honestos, talentosos, trabajadores, sacrificados y de demostrada vocación de servicio.

Pero de repente se les pierde la brújula de tanto querer seguir sirviendo al país.

Hace poco, los senadores acordaron repartirse mensualmente el superávit financiero que quedó en la Cámara Alta desde que se redujo la cantidad de senadores de 48 a los actuales 38. Así, cada uno está recibiendo dos millones de pesos extras cada mes y aseguran que lo van a destinar íntegramente a “asesorías externas”.

Con este nuevo estipendio, los miembros de la Cámara Alta llegan a percibir poco más de 17 millones de pesos al mes… claro que sumando su dieta –de unos siete millones, igual a la de los ministros- más los recursos para personal, traslados, arriendo de secretarías y una larga lista de haberes.

Ahora me siento asombrado con el proyecto de “perfeccionamiento” del sistema electoral binominal que se supone se está proponiendo para incorporar en el Parlamento a representantes de las minorías políticas como el Partido Comunista o su coalición Juntos Podemos.

Uno esperaba que la actual composición de las dos cámaras sea repartida entre más organizaciones políticas, para lo cual se incorporaría componentes de proporcionalidad. Pero no: la iniciativa de la Concertación contempla elevar el número de diputados de 120 a 150 y de senadores de 38 a 48. De esta forma, se busca aumentar los niveles de proporcionalidad garantizando 5 diputados y 1 senador a las fuerzas políticas que logren una votación igual o superior a 5 por ciento y que no están representadas en el Congreso.

¡Linda cuestión! Los actuales legisladores modifican el sistema pero aumentando los cupos para no perder por ningún motivo sus actuales pitutos parlamentarios. Más aún: aumentándolos. Porque las fuerzas de la actual izquierda extraparlamentaria en ningún caso van a llenar los 30 nuevos puestos de diputados y los diez de senadores. No. Apenas tocaría cinco y uno. Los demás se los llevarían los partidos actualmente representados… que son los mismos que van a votar este proyecto. ¡Qué caraduras…!

Y todo en nombre del pueblo y la democracia…

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