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16 de octubre de 2006
Diputado Enríquez-Ominami en la pEl diputado Marco Enríquez-Ominami visitando la parcela Santa Marta, una de las tantas afectadas por la contaminación provocada por la planta de compostaje de San Pedro, en Quillota.

Agricultores sufren otra contaminación: ahora es planta de compostaje Esval

QUILLOTA. La denuncia viene desde hace largo tiempo. Ya durante la campaña electoral, el entonces candidato a diputado Marco Enríquez-Ominami visitó el sector invitado por agricultores afectados por la grave contaminación ambiental provocada por la Planta de Compostaje de la firma Gestión Ambiente S. A, que afecta a los productores agrícolas y vecinos del sector del Paradero 4 y 5 del Camino Troncal hacia San pedro, a unos 500 metros del Camino Internacional.

La grave situación se suma a la contaminación provocada a no más de cuatro kilómetros por el vertedero de basuras de la empresa Santa Teresita. Los líquidos percolados procedentes de los desperdicios orgánicos acumulados, se filtran a las napas subterráneas contaminando gravemente los pozos de regadío.

El más afectado

En el problema surgido de la planta de compostaje, el agricultor Carlos Carvacho se considera entre los más afectados. “Lamentablemente me cambió la vida desde que Esval instaló esta planta en el sector –expresa-. Han sido cuatro años de sufrimiento, con mis padres enfermos y mis productos agrícolas cada vez más devaluados”.

El productor agrícola responsabiliza de todos sus problemas a la empresa Gestión Ambiente S. A, de capitales italianos y nacionales, que en 2002 inició el proceso de tratamiento de lodos a compost, que es el derivado de todos los residuos orgánicos que proceden del colector intercomunal de alcantarillado y son vaciados en San Pedro, donde se supone deben recibir el tratamiento adecuado para neutralizar su toxicidad.

Los agricultores dan cuenta que el predio de 2.5 hectáreas donde se reciben los desechos orgánicos –o biosólidos- de las aguas servidas tratadas por las plantas de Esval de San Felipe, La Ligua y Quillota- se ubica 500 metros al oriente del Camino Internacional, donde se optó por darle tratamiento a esos despojos, pues la otra posibilidad era lanzarlos directamente al río Aconcagua, cuyo caudal se trataba de liberar de contaminación.

“Vertedero de fecas”

La solución de “compostar” los residuos fue propuesta por Gestión Ambiente S. A. en el proceso de licitación, hace cuatro años, siendo considerada la mejor solución por lo cual Esval le adjudicó la disposición final en el predio de San Pedro.

El proceso considera un proceso orgánico de los “lodos” (residuos derivados del tratamiento de aguas servidas) para convertirlos en humus artificial o abono orgánico conocido como “compost”.

El proyecto presentado por Gestión Ambiente S. A. contemplaba la habilitación de tres predios para la disposición final de los residuos orgánicos. Pero antes, la empresa debía presentar una Declaración de Impacto Ambiental.

La empresaria agrícola Tatiana González cuenta que “al principio nos dijeron que era una planta de compostaje natural y por eso no nos preocupamos, porque los olores eran escasos”. Ella dedica su predio de seis hectáreas a la producción y exportación de semillas de pimentón.

Pero ahora –igual que los demás agricultores del sector- comprueba que la planta de compostaje “no es más que un vertedero de fecas”, asegurando que desde ahí, los líquidos se filtran hacia las napas subterráneas que alimentan los pozos que utilizan para el regadío de sus tierras.

La empresa

El gerente general de Gestión Ambiente S.A., José Miguel Gacitúa, afirmó a la prensa que la planta “no trabaja con fecas, lo hacemos con lodo”. Afirma que si la materia prima fueran las fecas, “no tendría ninguna efectividad la planta de tratamiento de Esval que obtiene aguas limpias que van al río Aconcagua y también lodos que son los que tratamos en esta granja”.

El ejecutivo recuerda que en sus cuatro años de funcionamiento, su empresa nunca ha sido multada a pesar que permanentemente se somete a las fiscalizaciones de Conama, la Seremi de Salud y el SAG.

Fetidez afectaría a un agricultor

José Miguel Gacitúa sostiene que las estaciones de monitoreo indican que los vientos corren hacia el oriente, por lo cual si existieran malos olores –que uno puede comprobar en todo el entorno- afectarían solamente al predio del agricultor Carlos Carvacho.

Asegura que un catastro realizado por la empresa que representa estableció que en el trayecto entre el Camino Internacional y la granja de compostaje existen a lo menos nueve predios que aplican guano en sus tierras, lo que sería la verdadera fuente de la fetidez ambiental.

El ejecutivo dijo estar consciente que la planta a su cargo “no es una fábrica de caramelos”, pero opinó que “alguien tiene que hacerse responsable de los lodos” derivados de los desechos de la red regional de alcantarillado.

Gacitúa explicó que en el predio trabaja un promedio de 20 personas y se trata diariamente alrededor de 40 metros cúbicos de biosólidos que reciben de las plantas de tratamiento de San Felipe, Los Andes y La Ligua. Todos esos residuos son mezclados con material orgánico, todo lo cual se convierte en tierra de hoja dentro del plazo de tres meses.

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