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Miguel Tapia G., Periodista
Siento una intensa incomodidad. La de no alcanzar a decir cuanto quisiera y donde me gustaría. Me duelen esos juicios precipitados que se emiten por todos lados. La oposición contra el gobierno y, rabiosamente, contra la Presidenta. El imprudente Benedicto XVI contra el islamismo. Los líderes y el clero musulmán contra el Papa. Chávez contra Bush. Bush contra el mundo. Los curas chilenos y la derecha contra la píldora del día después. Los trabajadores fiscales contra el Gobierno por no mejorar sus condiciones laborales. Los estudiantes contra el Gobierno por demorar demasiado en sus propuestas para mejorar la educación. En fin: vivimos en un mundo donde todos estamos contra todos y poco se entiende de esta trifulca.
Ahí, entremedio de todo, seguimos intentando sacar la voz para expresar nuestras visiones, sentimientos y opiniones… los que podemos. Y cuando podemos.
Nuestro fiel colaborador y magnífico periodista, Mo-Wi (a) “El Chino”, enfermó repentinamente. Dificultosamente me escribió un mensaje disculpándose por no poder escribir lo que quisiera y como esperaba hacerlo. ¡Grande, Chino!
Sé que es un momento difícil, que la recuperación ha sido complicada. Pero que nuestro Chino tiene energía y coraje para salir adelante. Y, lo mejor, cuenta con el apoyo de su maravillosa Huasita, su cónyuge, que es doctora y, por cierto, es quien guía el proceso.
Tengo confianza que muy pronto –seguramente antes de la siguiente actualización de este sitio– mi querido Amigo y Hermano Mo-Wi va a estar totalmente repuesto y podrá escribir su acostumbrado artículo para nuestra Edición 202.
Por ahora, les invito a recibir fuerzas para enviarle nuestras mejores energías a El Chino y contribuir a su recuperación total. ¿De dónde? Pues les insto a leer la columna “Crónicas desde el País de Ys”, que esta semana nos entrega una bellísima y emocionante historia que Mo Wi nos escribió antes de enfermar. “Su único amor” les enternecerá y estremecerá.
Gracias, Chino. Y ¡adelante!
Bueno, ya pasaron las Fiestas Patrias que me han dejado una sensación de haber disfrutado como nunca, a pesar que prácticamente estuve encerrado en mi solitaria vivienda.
Es que fue muy potente la sensación que tuve cuando vi cómo la gente saludaba y vitoreaba a la Presidenta de la República cuando concurrió al Tedeum en la Catedral de Santiago. Y más aún al día siguiente, cuando presidió la Parada en el Parque O’Higgins.
Es cierto que en seis meses su gobierno ha tenido aciertos y errores. También lo es que la derecha ha sido implacable en atacarla sin misericordia, en su machista intento por hacerla aparecer torpe e incapaz, sin liderazgo. Pero en estos festejos me reencontré con una mujer carismática, creíble y sólida, que a pesar de su sencillez irradia autoridad. Y que baila hermoso la cueca; es decir, es una mujer capaz de hacer sentirse orgullosas a todas las chilenas por el hecho de ser ¡tan! mujer.
Y durante la Parada, ¡qué lindo fue ver a dos mujeres ocupando los principales estrados históricamente reservados a los varones! La ministra de Defensa Vivianne Blanlot estuvo a la altura. Fue la Parada de dos mujeres que, en verdad, nos llenan de orgullo.
Aunque igual sigamos criticando pública y privadamente a su Gobierno.
Todos quienes sentimos algún grado de orgullo en Fiestas Patrias, nos regocijamos con mayor razón aún al comprobar cómo nuestra Presidenta despierta los más sinceros respetos y admiración entre los líderes del mundo.
Así fue tratada en las Naciones Unidas, en Estados Unidos y particularmente en Nueva Cork, donde sus palabras, gestos y actitudes fueron acogidos y observados con inusual reverencia.
Y desde esa ubicación privilegiada, nuestra Jefa de Estado entregó su primer mensaje al mundo, reafirmando nuestra condición de país soberano –que adopta sus propias decisiones sin aceptar presiones–, reivindicando el valor esencial del irrestricto respeto a los derechos humanos como norma de convivencia entre las naciones y dentro de cada país. Y aprovechó de recordar el horrendo crimen perpetrado por los esbirros de Pinochet hace 30 años en la capital de Estados Unidos, rindiendo un homenaje a quien fuera Ministro del Interior, Defensa y Relaciones Exteriores del Presidente Allende, Orlando Letelier.
Es que creo comprender la inspiración de la verdadera revolución que el Presidente Hugo Chávez está llevando a cabo en su país, mejorando sustantivamente las condiciones de vida de los más desposeídos, generando una inmensa red social para sacar a su pueblo de la postración.
Es cierto que para eso tiene el dinero del petróleo. Pero también lo tuvieron sus antecesores y no hicieron los grandes cambios sociales con los que Chávez está hoy cambiando el rostro a su patria bolivariana.
Está bien. Pero eso no le da derecho a ser tan, pero tan pesado, imprudente y descriteriado.
Podemos coincidir en que el imperialismo norteamericano no deja desarrollarse al Tercer Mundo, en que Bush es el primer terrorista del mundo y que la política exterior estadounidense en sencillamente criminal. Y lo podemos plantear con convicción y fundamentos.
Pero es que en diplomacia, Chávez se parece más bien a un elefante dentro de una cristalería.
¡Cómo se le ocurre andar poniéndole las manos sobre el hombro, por la espalda a nuestra Presidenta para salir en las fotos como protegiéndola, pobrecita ella…!
¡De dónde saca que el criminal del general Manuel Contreras tiene la razón cuando afirma que a Orlando Letelier lo hizo asesinar la CIA! ¡Si está judicialmente demostrado en Chile y Estados Unidos que lo mataron los subalternos de Pinochet, por orden de él a través de Contreras!
Antes, el plomo de Chávez ha tenido otras expresiones para nosotros inaceptables, como decir que sueña con bañarse en el mar boliviano, u ofender al ahora Presidente peruano Alan García, o peleándose con medio mundo.
Claro, histriónico él, hizo reír a su audiencia cuando dijo que el diablo de Bush dejó olor a azufre en el estrado de los oradores en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Pero causó que tanta chacota impidió a nuestra Presidenta sostener con él una bilateral en Nueva York porque su extremo pavoneo habría hecho traducir el encuentro como presiones ante la próxima elección de Miembro No Permanente del Consejo de Seguridad, que Venezuela quiere ocupar. Y Chile aún no se pronuncia por el destino de su voto.
Pero ahora último con las torpes expresiones del Embajador venezolano contra la democracia cristiana chilena, podemos entender que al gobierno de Chávez en realidad no le interesa ganar el cupo en la ONU sino más bien tener esa candidatura y en razón de ella ejercer un liderazgo que va más allá de Latinoamérica. No de otra forma se explican las giras asiáticas del Presidente Chávez. Y ya hay algunos resultados: en Irán Chávez ya es considerado héroe.
En fin: en el tintero quedan percepciones sobre el paro de los trabajadores de la salud, la huelga que se aproxima en las municipalidades, las exigencias del magisterio, los petitorios de los empleados fiscales y la –para mi gusto– infortunada propuesta del senador Ominami, “mi” Senador, en el sentido de eliminar la indemnización por años de servicio. Sobre el tema, hablaré en otra sección de esta misma edición… Porque este artículo ya sobrepasó toda medida prudente y decente.
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