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27 de septiembre de 2006
Sergio CalvoTranquilo y desafiante, el periodista Sergio Calvo permaneció largo rato detenido en el Retén de Carabineros “Las Cruzadas” en San Pedro, Quillota.
Sergio Calvo y choferEl profesional y el chofer del periódico “Urbano” salen de la unidad policial después de permanecer detenidos por cumplir con su trabajo.

Carabineros habría inutilizado material fotográfico

Por investigar contaminación detuvieron ilegalmente a periodista en Quillota

Por M. Tapia G.
ZonaImpacto.cl
Fotos: www.diariourbano.cl

Dos horas ilegalmente retenido permaneció el periodista del semanario “Urbano”, Sergio Calvo, en un predio donde funciona el vertedero de basuras de la Provincia de Quillota y luego en el Retén de Carabineros de San Pedro, cuando se le impidió cumplir con su labor profesional investigando la grave contaminación que está provocando el centro de acopio de los desechos sólidos de cinco comunas.

Durante el período de detención ilegal, un carabinero le exigió al periodista entregar la cámara fotográfica, la que fue manipulada perdiéndose una cantidad aún indeterminada de imágenes captadas en el lugar.

Indudablemente se trata de un nuevo atentado contra la libertad de información y el ejercicio profesional, agravado por la arbitraria y desproporcionada actuación tanto de Carabineros como de la Fiscalía local.

Contaminación en el vertedero

Hace dos meses, agricultores del sector de San Pedro vecinos al vertedero que recibe las basuras de las comunas de Quillota, la Cruz, La Calera, Hijuelas y Nogales, denunciaron públicamente que los pozos que ocupan para regar sus plantaciones estaban contaminados por la filtración de líquidos percolados desde el basural hacia las napas subterráneas.

Después que los medios difundieron las denuncias, autoridades locales y el diputado Marco Enríquez-Ominami pidieron al Servicio de Salud Viña del Mar Quillota realizar los análisis correspondientes. Los resultados fueron conocidos poco antes del incidente y establecieron que, efectivamente, los pozos están contaminados con metales pesados y elementos tóxicos procedentes del vertedero.

El gigantesco depósito de los desperdicios generados por la recolección domiciliaria de basuras de las cinco comunas ya mencionadas, fue autorizado en 1997 por las autoridades sanitarias y medioambientales como un relleno sanitario.

Pero se ha comprobado que el recinto no cuenta con el sistema ni la tecnología de los rellenos sanitarios, por lo que se ha convertido sólo en un gran centro de acopio de desperdicios de todo tipo, incluyendo los orgánicos, los metálicos no degradables y residuos industriales de empresas como Sopraval y Algas Marinas.

Intentan impedir investigar

Con estos elementos básicos, el equipo del periódico impreso de distribución gratuita Urbano –circula los viernes en la provincia de Quillota, en Quilpue y Villa Alemana– encargó al periodista Sergio Calvo investigar el tema.

El miércoles 20 de septiembre, el profesional concurrió a San Pedro en el móvil del periódico, guiado por el chofer de la empresa.

Después de visitar los predios afectados, el vehículo del medio –con los letreros del semanario Urbano– se dirigió al vertedero, ubicado al interior de un amplio predio que permanece con los portones abiertos y sin señalización alguna que prohíba el ingreso.

Momentos antes, Calvo había sido advertido que el propietario del vertedero, Rafael Pastén –el mismo dueño de la empresa recolectora del aseo domiciliario en las cinco comunas– había llegado al recinto, por lo que el vehículo ingresó al predio preguntando por el empresario.

Después de unos momentos apareció Pastén increpando duramente al profesional y al chofer, anunciándoles que no los atendería y acusándolos de usurpar la propiedad privada.

Acto seguido, el reportero y su acompañante comprobaron con estupor que dos vehículos del predio eran cruzados en la entrada para impedirles la salida, al tiempo que trabajadores del lugar se sumaban a las fuertes imprecaciones del empresario, quien les anunció que no los dejaría salir hasta que Carabineros llegare al lugar, pues había denunciado la supuesta usurpación al Retén de la localidad.

Escasos minutos después, efectivos de Carabineros se hicieron presentes y anunciaron al profesional y al chofer que estaban detenidos. Se comunicaron con el fiscal de Quillota, Patricio Torres, y trasladaron a los representantes del medio al Retén Las Cruzadas del sector rural de San Pedro.

“Me sentí secuestrado”

El periodista Sergio Calvo relató a este medio que estando retenido por la fuerza, impedido de salir del predio, “me sentí secuestrado”. Y, en efecto, a todas luces se trató de una retención ilegal.

“Tuvimos que irnos al Retén en nuestro vehículo, con un carabinero arriba para impedir que nos fugáramos”, detalló el profesional.

En la unidad policial, se le ordenó entregar la cámara, que fue manipulada por un funcionario eliminando cantidad indeterminada de cuadros. La máquina digital está siendo sometida a peritajes para establecer la cantidad de imágenes que fueron inutilizadas.

De nada había servido que Calvo se haya identificado desde un comienzo como periodista, a pesar que no portaba credenciales. Pero transitaba en un vehículo identificado como móvil de prensa perteneciente al periódico Urbano.

En el Retén, Calvo fue interrogado sobre su presencia en el vertedero. A la Fiscalía, los efectivos policiales comunicaron telefónicamente que habían detenido a dos sujetos que decían ser periodistas y habían ingresado a una propiedad privada sin autorización.

Dos horas más tarde, Sergio Calvo y el chofer fueron dejados en libertad, no sin antes ser advertidos de que debían esperar la citación a la Fiscalía o directamente al tribunal de Garantía para formalizarles cargos.

Indignación generalizada

Tan pronto se conoció lo sucedido, distintos sectores manifestaron su indignación por el vejatorio trato sufrido por un profesional de la prensa mientras ejercía su derecho y deber de reportear para informar bien.

El Consejo Regional del Colegio de Periodistas emitió una declaración pública –firmada por su presidenta, Angélica Pacheco y su secretaria, Mariela González- denunciando el atentado contra la libertad de expresión y denunciando que “la verdadera usurpación” no fue de una propiedad por parte del profesional que ingresó a un recinto abierto y sin señalización restrictiva, sino la provocaron los carabineros al manipular e inutilizar material fotográfico de propiedad de la empresa periodística, acción que calificó como absolutamente ilegal.

Al tiempo, conminó a todos los periodistas a no dejarse amedrentar por este tipo de acciones arbitrarias y seguir cumpliendo profesionalmente con el deber de investigar para informar.

Por su parte, la Delegación Provincial Quillota de la misma asociación gremial –a través de su presidente, Oscar Delgado– expresó de inmediato su más absoluta solidaridad y respaldo hacia el periodista Sergio Calvo, añadiendo que le brindará todo el apoyo que requiera.

De igual manera reaccionaron autoridades, dirigentes políticos y ejecutivos de otros medios de comunicación de la zona.

Por su parte, el prepotente empresario Rafael Pastén se negó en los días posteriores a atender a los medios de comunicación que pedían su versión sobre lo sucedido y el director del periódico Urbano, Jorge Vega, declaró que “vamos a seguir esperando que el señor Pastén nos reciba y nos dé su versión”.

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