Por Miguel Tapia González
Periodista
La violenta reacción del empresario Rafael Pastén contra el periodista que había ingresado al predio donde funciona el vertedero de basuras de Quillota, La Cruz, La Calera, Hijuelas y Nogales, no tiene otra explicación que su intento por ocultar que el establecimiento a su cargo no cumple con la normativa medioambiental y está causando grave daño a la agricultura local, al contaminar las napas subterráneas.
El propietario del vertedero es también dueño de la empresa “Servicios Santa Teresita”, encargada de la recolección del aseo domiciliario de las mismas comunas mencionadas, en algunas de las cuales además realiza las labores de limpieza de calles.
Sucede que el Vertedero cuenta con Autorización Sanitaria concedida mediante Resolución N° 995 del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota, de fecha 4 de marzo de 1997, lo que evidencia que al menos en un comienzo, la operación del vertedero se ajustaba a la normativa sobre la materia en el sentido de disponer, compactar y cubrir diariamente la basura.
En este vertedero se vacían los desperdicios emanados de una población de casi 180 mil personas, con un total cercano a las 3.500 toneladas mensuales de basuras.
Por estar emplazado en sector eminentemente agrícola, desde un principio tuvo problemas con su autorización de funcionamiento por oposición de los parceleros del distrito rural de san Pedro, pero posteriormente los problemas se dieron por superados porque los organismos sanitarios y medioambientales garantizaron a los agricultores que el manejo sería técnicamente adecuado, por lo que no habría contaminación de ningún tipo.
Durante 2003, en inspecciones de rutina se detectó que la operación del vertedero había sobrepasado los límites de !a superficie considerada en el proyecto aprobado, por lo que se requería una nueva presentación ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, SEIA.
En 2004 –año en que se estimaba que el vertedero de San Pedro tendría que dejar de funcionar– la COREMA (Comisión Regional del Medio Ambiente) y del Servicio de Salud autorizaron la ampliación del establecimiento, lo que le permitiría seguir operando como relleno sanitario por un nuevo período.
Los servicios fiscalizadores estuvieron emitiendo periódicos informes en los que se aseguró que el recinto operaba satisfactoriamente e incluso se le llegó a calificar como uno de los vertederos “ejemplares” para la Región y el país.
Pero al parecer las fiscalizaciones nunca fueron lo estrictamente prolijo que se necesitaba, porque lo que los inspectores no vieron es que este “relleno sanitario” nunca aplicó las técnicas de un “relleno sanitario”; es decir, el movimiento, compactación y cubrimiento diario de la basura.
Todo quedó evidenciado en las últimas semanas, cuando a la oficina provincial del Servicio de Salud –dirigida por el doctor Fernando Mercado– llegó el informe de laboratorio revelando que los agricultores tenían toda la razón: el vertedero no ha tenido el manejo técnico comprometido y autorizado. Entonces, está provocando la filtración de los denominados “líquidos percolados”, que no son otra cosa que el producto de la descomposición de todos los desechos orgánicos, que además de producirse por la descomposición o putrefacción, va acumulando también los tóxicos de otros desechos como los minerales pesados y residuos químicos.
Lo anterior explica por qué los agricultores del sector Las Cruzadas están denunciando pérdidas totales porque han regado sus plantaciones con las aguas de sus pozos contaminadas por las percolaciones del vertedero. Estos elementos tóxicos no sólo han inutilizado las plantaciones actuales sino dañaron irremediablemente la calidad de los suelos. Tierras riquísimas, fabulosamente fértiles, han quedado inutilizadas por la irresponsabilidad no sólo de un rabioso empresario, sino muy especialmente de los organismos encargados de fiscalizar… que no fiscalizaron bien.
El daño sufrido por los predios aledaños al vertedero no se limita sólo al espacio territorial.
Por una parte, la comprobación de que el vertedero no cumplía con el sistema aprobado a pesar de los positivos informes de los organismos fiscalizadores, hacen perder toda confianza en los profesionales de la Comisión Regional del Medio Ambiente y del Servicio de Salud Viña del Mar- Quillota.
Por otra, deja en muy mal pie las bases del proyecto de desarrollo de Quillota basado en el concepto de comuna saludable y de “productos (agrícolas) saludables para el mundo”.
En tercer lugar, las sospechas de contaminación de los productos agrícolas recaerá en adelante no sólo sobre las cosechas de los predios en los que se ha comprobado la contaminación de las aguas de regadío, sino también sobre todos los predios del distrito campesino de San Pedro, una de las zonas más fértiles de la fértil Provincia de Quillota y del muy fértil Valle del Aconcagua.
Por cierto, la pregunta salta por sí sola: ¿quién responde por estos daños irreparables? ¿Podrá repararlos el enojón empresario Pastén? ¿Habrá investigaciones sumaras en el Servicio de Salud y la COREMA?
Todo… todo está por verse.
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