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Inocencio Arias, diplomático español:
Por: Núria Navarro
De: El Periódico de Catalunya, España
Inocencio Arias, nacido en Albox (Almería), 1940. Actual Cónsul general de España en Los Ángeles (Estados Unidos). Aficionado al teatro.
Ha puesto su pajarita y su inteligencia al servicio de la UCD, el PSOE y el PP, y ha sido embajador en Bolivia, Argelia, Portugal y en la ONU. Pero Inocencio “Chencho” Arias está ahora ¿castigado? de cónsul en Los Ángeles por apoyar el ataque a Irak. Se desahoga a su manera en Confesiones de un diplomático (Planeta).
Le han sentado en el banquillo.
- Por haber jugado de trotón con los anteriores, sin arrugarme.
¿Se extraña?
- Me indigna que en un país democrático se congele a una persona por haber seguido firmemente lo que decía un gobierno legítimo. No sé quién es el cernícalo que me ha vetado, ni quiero saberlo. Me da absolutamente igual.
Si le diera igual, no lo diría como lo dice.
- Con frecuencia, en los partidos políticos, hay un sector muy tendencioso al que le revientan todas y cada una de las cosas que hizo el partido anterior. No es la primera vez que ocurre, pero es la primera vez que me ocurre a mí.
¿Qué carnet tiene?
- Sólo el del Real Madrid. Mire, cuando llegó el PSOE, hubo un sector que quiso guillotinarme, y cuando vino el PP, había unos jóvenes que, por haber sido secretario de Estado con Felipe González, también. Pero en esta ocasión, sea quien sea, tiene tanto poder como sectarismo.
Si la barba de Bin Laden no hubiera asomado...
- Si no hubiera habido una alianza estrecha con EEUU y no hubiera tenido que defender esa política en Irak, estaría de embajador en algún sitio que no estaría mal.
¿Estaba de acuerdo con Aznar?
- Estaba de acuerdo con lo que fue el desencadenante de la intervención: la creencia firme de que había armas de destrucción masiva.
¡¿Cómo es posible?!
- Me lo creí a pies juntillas, pero es que lo creyeron Putin y los dirigentes de los países árabes. La divergencia estaba en cómo quitárselas. Mientras España pensó en intervenir, aunque costara vidas humanas, Putin y Chirac dijeron que no. Pero, ¡no hubo un sólo embajador que dijera que Sadam no tenía armas!
Diplomacia es diálogo, ¿no?
- Sadam ya había utilizado las armas en dos ocasiones. Hoy puedes pensar que Irán o Corea del Norte farolean, pero a Irak se le pidieron pruebas de su destrucción y no las dio.
Destruir lo que no hay.
- Los servicios de inteligencia de todo el mundo creían que existían esas armas. Y los inspectores nunca dijeron que no las había. ¿Qué podíamos pensar?
¿Lo que pensó la ciudadanía en las calles?
- La opinión pública se deja guiar por razones extrañas. El que se echa a la calle tendría que echarse por cualquiera, ¿no? Y no se echa a la calle por genocidios como el de Ruanda o el de Darfur.
No son conflictos asimétricos.
- Para mí la única asimetría son los seres humanos. En Darfur han muerto más de 200.000 personas y se han desplazado más de dos millones en cinco años. Pero la prensa va poco allí y no puede culpar a Bush.
Don Inocencio...
- Admito que se esté en contra de la intervención de Estados Unidos, pero no estoy de acuerdo en que se diga que esto es una patraña inventada por Bush.
No se demostró fundamento.
- Yo fui una de las 16 personas que estuvo en todas las reuniones en las que los inspectores hablaron. Blix solo repetía: "No sé".
Y si uno no sabe, ¿invade?
- Si es contra un facineroso...
Hay otros en el planeta.
- Pero este había utilizado las armas y había un apoyo legal para intervenir, aunque pareciera insuficiente.
Pero las armas no aparecieron.
- Y el PP me dejó sin vacaciones porque dije la frase: "Si no apareciesen, todo se pondría en tela de juicio". Cuando llevábamos dos meses y medio, empecé a albergar serias dudas. Blix dijo que el mundo había desarmado a Sadam sin darse cuenta de que lo había desarmado.
Algo rocambolesco, ¿no cree?
- He aprendido que no puedes fiarte de los servicios de inteligencia. Y también que la opinión pública legitima o deslegitima una guerra independientemente de su base legal.
¿Insinúa manipulación?
- La opinión pública aplaudió con las dos orejas la campaña de Kosovo --donde EEUU no luchaba por sus intereses estratégicos ni por su estabilidad ni contra los islamistas--, y deslegitimó la de Irak. Se convirtió para muchos ciudadanos del mundo en algo ilegal, en un acto imperialista. Actúe como actúe, a EEUU se le mira con irritación.
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