198
11 de julio de 2006
Fotógrafo Héctor TapiaFotógrafo Héctor Tapia
Amenazas en InternetNuevas amenazas contra el semanario Impacto aparecieron en Internet.

No fue un ataque neonazi

Agresión contra fotógrafo se originó en incidente causado por detectives

Miguel Tapia G.

La Fiscalía de La Calera descartó categóricamente que la brutal agresión sufrida por el reportero gráfico del Semanario “Impacto”, Héctor Tapia Miranda, haya sido obra del grupo neonazi que tiene amenazados a todos los profesionales que se desempeñan en ese medio de comunicación.

Por su parte, el fotógrafo –que no tiene parentesco alguno con el director de ZonaImpacto.cl y Editor del periódico de La Calera, periodista Miguel Tapia– aclaró que su agresión se originó en un violento incidente que habían provocado los detectives con quienes transitaba esa madrugada por el centro de La Calera.

Primeras versiones

Inicialmente, el gráfico ocultó el verdadero origen de la agresión intentando “proteger” a los detectives. Y como el 4 de mayo el periódico había informado con título en portada que el grupo neonazi “ContraRojos” había amenazado abiertamente con “quemar a los rojos del diario Impacto”, las primeras versiones periodísticas sobre el atentado lo vincularon de inmediato con el grupo fanático que al parecer opera desde la vecina comuna de La Cruz.

La agresión fue perpetrada cerca de la una de la madrugada del viernes 16 de junio. Ya antes del mediodía, la noticia había llegado a Valparaíso y los corresponsales de los diarios de circulación nacional y canales de televisión se precipitaron hacia La Calera, donde entrevistaron al fotógrafo y al editor del Semanario, Miguel Tapia, quienes en todo momento sostuvieron que no podían descartar la participación de desquiciados del nacionalsocialismo criollo, porque todo el personal del periódico estaba bajo amenaza.

En ese sentido, entonces, se orientó toda la información difundida ese día y el sábado 17 en todo el país.

Qué sucedió

El reportero Héctor Tapia ocultó mientras pudo el incidente provocado por los detectives hasta que fue interrogado por Carabineros, quienes investigan el caso por orden del fiscal Hernán Martínez.

Los efectivos de la policía uniformada le advirtieron que contaban con testimonios y el video captado por una cámara de televigilancia que mostraban los incidentes provocados por al menos dos detectives.

¿Qué sucedió, efectivamente?

Recién entonces, Héctor Tapia reconoció que había sido llamado por sus amigos detectives para, terminada su jornada en el periódico, concurriera a compartir unos tragos con ellos en la Unidad policial.

Héctor llevó una botella de ron que se sumó a la (o las) que tenían los detectives, con quienes estuvo en la Comisaría hasta poco antes de la medianoche. Cuando se les acabó el trago, salieron a tomar otras copas en un negocio del centro de la ciudad y luego resolvieron ir a otro lugar.

Héctor relató que transitaba junto a tres detectives por una de las céntricas calles de La Calera cuando fueron adelantados por dos sujetos. Uno de los detectives reconoció a uno de los transeúntes como un “pato malo” o delincuente “del Pueblo sin ley”; es decir, de la población Manuel Rodríguez.

Sin ningún motivo ni provocación, el policía alcanzó al supuesto delincuente y lo arrojó al suelo, boca abajo. Al parecer, entonces lo golpeó con la cacha de su revólver. El fotógrafo observaba esta escena desde unos cinco metros.

Esto produjo la indignación del acompañante del afectado, quien corrió hasta un local nocturno y pidió ayuda a sus amistades. Decenas de hombres aparecieron en la calle y comenzaron a perseguir a los detectives, uno de quienes hizo varios disparos con su arma de servicio y luego arrancaron hasta perderse por otra calle.

El fotógrafo quedó solo y fue reconocido por el enfurecido grupo como quien andaba con los detectives. Por eso lo persiguieron para golpearlo.

Tapia Miranda –de 25 años de edad– corrió por tres cuadras hasta que encontró un local comercial abierto y entró para refugiarse. Se trataba de un negocio de videojuegos que estaba pronto a cerrar. Su dueño recuerda que Tapia le confesó que lo perseguían para atacarlo, pero no alcanzó a hacer nada porque cuatro furiosos sujetos ingresaron violentamente hasta ubicar al reportero, a quien le propinaron una salvaje golpiza con objetos contundentes, al parecer una botella quebrada o un palo.

“Valientes” policías

Fue el dueño del local donde se produjo la agresión quien llamó al Hospital local, cuya ambulancia llegó de inmediato trasladando al reportero gráfico hasta la Unidad de Emergencia.

Allí fue atendido de las graves lesiones que presentaba, principalmente dos profundos cortes en la región ciliar; es decir, heridas cortantes bajo la ceja y al borde del ojo derecho, además de hematomas y lesiones en la cabeza y diversas partes del cuerpo. Además, se constató que había consumido bebidas alcohólicas.

Los detectives se refugiaron en su cuartel, distante un par de cuadras desde el lugar del incidente. Al ingresar, no informaron a la Guardia sobre lo sucedido, a pesar que decenas de transeúntes presenciaron los disparos; algunos aseguran que el policía disparó contra sus perseguidores –no hubo lesionados a bala– y otros, que lo hizo al aire. Hay que tener presente que La Calera es una ciudad de noctámbulos y que cerca de la una de la madrugada de un viernes, transita mucha gente por las calles.

No podía escapar a los tres policías civiles que como dejaron solo al fotógrafo, sus enardecidos perseguidores –que también habían bebido– se desquitarían con él, indefenso y sin armas.

Pero no fueron a socorrerlo. Tampoco se interesaron por saber de su salud a la mañana siguiente. Sólo enviaron un mensajero a advertirle que no debía mencionarlos para nada y que tenía que guardar silencio sobre el incidente público de la noche anterior. Un mensaje posterior le señalaba que siguiera adelante con la versión de los neonazis.

Los detectives “amigos” del fotógrafo ni siquiera llamaron por teléfono a su domicilio o al periódico –mucho menos lo visitaron– en los días posteriores.

El joven reportero gráfico creyó “cumplir” con sus amigos intentando silenciar lo que era público. Después, declaró detalladamente lo sucedido ante los carabineros y luego ante el fiscal Martínez. Este último le advirtió que podría formalizarlo por obstrucción a la investigación; es decir, por no haber declarado desde un comienzo todo el origen de la agresión de que fue víctima.

Neonazis renuevan amenazas

Entretanto, el grupo neonazi autodenominado “ContraRojos” renovó sus amenazas contra el periódico de La Calera.

Si bien habían cerrado dos páginas de Internet después de cada denuncia del periódico, con posterioridad a la agresión contra el reportero gráfico “reflotó” un “blog”; esta vez bajo la denominación “no_al_rojo”, con más amenazas contra el periódico “Impacto” y especialmente contra el fotógrafo.

Esta situación motivó al director de “Impacto”, Claudio Heine, a interponer una querella contra quienes resulten responsables del delito de amenazas, pidiendo que la Brigada del CiberCrimen de Investigaciones averigüe el origen de las páginas web a través de las cuales se han proferido las amenazas.

Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso