196
30 de mayo de 2006
Joe Vasconcellos, músico.
Evo Morales, presidente electo de Bolivi

Joe Vasconcellos, músico:

“La pesca de arrastre demuestra lo monstruoso, la brutalidad y la carencia de inteligencia”

De: Ecoceanos News

“Imagínate un pez, te andan buscando, con satélites, barcos, sonares, te están acechando. Imagínate que para pescarte, van con todo arrasando, moliendo, allá donde vivo. No preguntes porqué nadie te escucha, los peces no gritan y afuera hay mucha lucha. Nunca más redes de arrastre por amor, porque arrasan con todo a su paso. Hay que tener un poco más de visión, si no el mar se nos acaba en un año”. Este es el llamado que realiza Joe Vasconcellos en su canción “Los peces no gritan” de su último disco titulado “Banzai”.

Vasconcellos, uno de los músicos más famosos y queridos por el público chileno, realizó este himno al mar luego de quedar profundamente impactado cuando miró imágenes y videos acerca de cómo se realiza la pesca de arrastre de fondo, calificándola de inmediato de el “monstruo más feo de todos. El mas bruto”.Joe cuenta que luego de interpretar “Los peces no gritan” en Estados Unidos, donde realizó varias presentaciones en ciudades costeras, se asombró que el público haya quedado en silencio, sin aplaudir, tal como les sucede a los Lamas cuando están en proceso de meditación.

Esta situación no es para menos, al conocer los graves impactos de la dañina industria pesquera en los fondos marinos en alta mar, donde se efectúa sin ningún tipo de regulaciones. El darse cuenta de la destrucción de los frágiles y desconocidos ecosistemas marinos hizo que Vasconcellos no se quedara callado y denuncie con su música esta realidad, llamando a los ciudadanos y a los gobiernos, especialmente de América Latina y de El Caribe, a tomar medidas urgentes para la protección de los fondos marinos en los océanos del planeta.

Tu nuevo disco se llama Banzai, palabra japonesa; contiene un poema mapuche de Leonel Lienlaf; cantas una canción en inglés y está inspirado en una banda brasileña ¿Cómo explicas todo esto, al tomar elementos de diferentes culturas y seguir teniendo esa identidad local?

- Eso es raro, pero creo que es parte del ser latinoamericano, porque creo que nosotros somos un poco de todo. Sobre todo los que podríamos considerarnos “winkas” (no ser indígenas), porque somos un poco hijos de todo. O sea, yo tengo una abuela inglesa y tengo una abuela alemana. Nací en Chile, viaje por muchas partes, tuve contactos con distintas culturas maravillosas, Italia, Japón, Estados Unidos, Italia. Viaje a muchos lugares de Europa y del norte de África. En Brasil por ejemplo en los años 30 hubo un movimiento que se llamaba antropofágico que era el movimiento que cuando empezó a llegar la influencia extranjera, sobre todo la influencia cultural francesa, empezó a llegar de una manera muy brutal. Entonces había como un no achatarse frente a eso, sino que digerir toda es influencia, pero vomitarla con nuestros olores, nuestros sabores. De ahí vienen Villalobos, que hace las baquianas, que son homenajes a Juan Sebastián Bach. Pero las baquianas son como un juego con las bahianas. Entonces Villalobos come de Bach y lo vota como Villalobos de Brasil y genera una música absolutamente sublime, una cosa muy bonita. Eso es un poco lo que me pasa a mi. Ninguno, ni tú ni yo podemos estar ajenos a toda la influencia cultura que recibimos. Entonces si nosotros no tenemos una raíz fuerte nos va a barrer.

Parece que se puede identificar fácilmente a los territorios, pero cuando se habla del mar no habría muchas identificaciones, ya que lo que sucede aquí, estaría ocurriendo en todas partes. ¿Como se generó esa canción “Los peces no gritan”?

- Yo toda mi vida viví cerca del mar. Mi padre es una persona de Rio de Janeiro. El a los 17 años se hizo un barco. Nuestros fines de semana eran en el mar, cerca de la playa, donde pescar y nadar fue fundamental. Nadar era como aprender a hablar. Entonces el me entregó mucho de ese amor al mar, de conocer a las mareas a través de sus olores, de saber cuando es bueno ir a la playa, etc. Y cuando me vine a vivir a Santiago, lo primero que me pasó es que andaba como gato encerrado y no sabía que me pasaba, porque justamente no había horizonte, no hay mar. Me costó harto acostumbrarme a eso y empecé a percibir el valor que tiene el mar en el sentido más básico, que es vivir cerca del mar, el tener acceso del mar. Y después me toca enterarme a través de Greenpeace de Internet, de las cosas que estaban pasando con el mar. Después entré en contacto con Oceana, y de ahí me empiezan a mostrar imágenes y otras cosas que me dejaron absolutamente choqueado. Además, cuando estás en alta mar, vas viendo las costumbres, las cosas que hacen en un barco, lo que ensucian, lo que botan al mar, la basura, se limpian las calderas y todo eso se vota al mar. Piensa en la cantidad de barcos que están haciendo eso.

“Después me fui a Brasil en barco. Hice todo el recorrido por los canales, el Golfo de Penas, salimos por el Estrecho de Magallanes y por el Atlántico hasta Brasil. Entonces esa es otra relación con el mar que es otro punto de vista, que es muy solitario, muy cerca de Dios también, porque estás tú, el mar, el barco, pero cuando tienes esos momentos en que te vas a la proa y quedas ahí sentado frente al mar, viendo la inmensidad, viendo peces voladores que pasan, ves toda esa cosa en que tú no eres nada. Siento que necesito urgentemente el mar”.

Hay una frase muy poderosa que le dijo a Francisco Coloane su padre cuando se estaba muriendo, le dijo “Volvamos al mar”. ¿Te está pasando algo parecido?

- Me está pasando algo muy fuerte. Ahora tuve la suerte de ir a Salvador (de Bahía), ir a encontrarme con el mar, con el Atlántico, y me di cuenta que yo estoy viviendo aquí a menos de dos horas del mar y no voy nunca. ¿Qué está pasando, que pasa con eso? Fui a EE.UU. y lo primero que hice fue ir al mar. Yo necesito mucho del mar. Yo soy devoto de Yemanyá (la diosa del mar en la cultura afrobrasileña) y desde chico siempre he estado cerca del mar, y el mar siempre me ha dado cosas. Incluso el mar casi me llevó, yo casi me ahogue. Cuando tenía como 7 años, yo me iba. No sentía desesperación, no sentía nada. La corriente me hundió, y me iba para el fondo y volvía a salir, y estaba tragando agua, pero no había desesperación. No había nada. Entonces un tío me salvó. Pero fue algo muy raro. Entonces mi relación ha sido una relación de mucho respeto con el mar, porque el mar siempre me ha mostrado que no es para la chacota. Cuando tú le faltas el respeto al mar, te lleva. Te saca la mugre, te envuelve.

La gente no está mirando al mar y “los peces no gritan”, como dice tu canción. ¿Qué queda entonces?

- Que los que podamos gritar por los peces, gritemos. Yo creo que hay que llamar la atención frente a eso. Por ejemplo, si tú vas a países que tienen una relación con la costa, el tema es mucho más inmediato. Nosotros en Chile tenemos una costa tremenda, pero ¿cómo estimular a la gente y despertarla frente a eso, y que somos todos responsables de eso? .Aparte que tenemos (el archipiélago) Juan Fernández y a Isla de Pascua. Tenemos una responsabilidad muy grande frente al planeta. Creo que eso hay que generar situaciones de educación, y de información y creo que todos los caminos posibles para eso son válidos.

Tú decías que la gente le tiene un poco de miedo al mar, pero hay otra gente que no le tienen miedo al mar, por ejemplo los que realizan pesca de arrastre.

- Abusan. Porque es la sensación de ser Dios. Como la tecnología llega a tal punto en que las personas se sienten que tienen todo claro y pueden dominar cualquier situación. Yo apuesto a que las personas que están detrás de eso nunca más han ido al mar, sino que simplemente ven números azules y esos números azules hay que generarlos a toda costa para defender una corporación X que no tiene cabeza, no tiene nada. Son estos cánceres que hemos generado en nuestra sociedad que nos generan falsos placeres y nos alejan de lo real, de las cosas que realmente interesan. Eso genera la omnipotencia que tienen, que genera el poder, el dinero.
Creo que hoy en día la naturaleza está dando demostraciones de que aquí quién manda es ella y nadie más. Entonces uno dice quién piensa esas cosas, quién está detrás de eso, porque eso es criminal. Si uno se pone la mano en el corazón, son actos criminales. Son agresiones diabólicas contra la naturaleza.

¿Qué información tienes acerca de la pesca de arrastre?

- La pesca de arrastre es una pesca que se comete con unas redes de gran profundidad, las cuales van a una velocidad estúpida, arrastrando todo lo que pillan por delante, como corales y una serie de otras especies, que incluso aún no se conocen. Ellos van a sacar el langostino, pero arrasan con una serie de fauna que se devuelve al mar. ¿Quién responde por eso? Nadie. Para mi la pesca de arrastre es como el monstruo más feo de todos. El más bruto. Demuestra la brutalidad y la carencia de inteligencia de ciertas maneras de pensar. Es lo más bruto de un montón de brutalidades que estamos haciendo con el mar, y eso me tiene loco, porque yo quiero que mis hijos tengan amor por el mar. Y no solamente por eso. Es porque si terminamos con el mar, nos vamos a ir todos al carajo: ellos con sus barcos y sus redes y nosotros con nuestro poco interés con lo que está alrededor.

Estas semanas se discute en la Asamblea General de la ONU la propuesta de científicos y ONGs para establecer una moratoria a la pesca de arrastre de fondo en aguas internacionales. Y la comunidad internacional está esperando con mucho interés que los gobiernos de Chile y Brasil den claras señales de apoyo a esta moratoria, tal como lo hicieron el año pasado. ¿Cuál sería tu mensaje para ambos Gobiernos?

- Yo les diría que tengan a bien ser recordados por gobiernos que hicieron algo de verdad por sus pueblos. Algo consistente, que permita que cuando los políticos hablen de futuro, uno como votante pueda creer la palabra. Que sean más claros y entreguen más información a su gente. Ellos mismos lo van a agradecer. No son tiempos para andar mintiendo y escondiendo. Creo que son tiempos en que la misma naturaleza nos va a demostrar que vamos a tener que abrir muchas cajas secretas para ver como enfrentaremos lo que se nos viene. Y es necesario que cuanto antes se tomen actitudes dignas. Que den ejemplos, porque el ejemplo no tiene que venir siempre del primer mundo. Cualquier país puede dar el ejemplo a través de gestos, de actitudes, como el de fomentar esta moratoria. Ser reconocidos y que nosotros como pueblo nos sintamos orgullosos. No es posible que una minoría siempre determine lo que todos los demás tienen que hacer. Creo que estos tiempos modernos y globalizados exigen transparencia, porque si no me lo cuenta el gobierno y si no me lo cuenta el diario, me lo va a contar Internet. Yo igual voy a saber. Y si me molesta, yo lo voy a divulgar con todos los medios que yo pueda. Creo que países como Brasil tienen una responsabilidad enorme, y Brasil tiene una responsabilidad a nivel planetario fundamental. Y en el caso de Chile, creo que Chile quiere tener una actitud de aparentar lo que no es. Si eso ahora se hace a nivel de Nación, creo que no vamos muy bien.

Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso