Fiscal Hernán Silva, quien investigó homicidio de joven punk por parte de neonazis en Qui-llota. |
M. T. G.
Fotos: Héctor Tapia M.
Durante la misma audiencia en la que declaró Fernando Candia, prestaron testimonio el perito dibujante y planimetrista de Investigaciones Denis Gallardo Herrera y el menor iniciales M. D. M., estudiante de 17 años.
Este último había participado en la fiesta de la población Coopreval esa noche del viernes 6 de mayo del año pasado. Allí los estudiantes Rolando Canelo y S. del V. T. y M. D. M. bebieron cervezas junto a unas muchachas y después los tres salieron al centro de la ciudad.
M. D. M. –un muchacho delgado, con aspecto debilucho e inadaptado, cabello desordenado y ropa más grande que su talla- dijo que vio cómo sus dos amigos interceptaban a Ángelo Polo, hablaban con él y se lo llevaron desde la esquina de calles Condell y Prat por Ariztía hasta la Rotonda La Palma.
“Yo me alejé de ellos; no me involucré en lo que hicieron”, sostuvo el menor, pero supuso que habían agredido al punk, a quien abandonaron en el sitio eriazo de la rotonda, totalmente oscuro, que los camioneros suelen utilizar como parqueadero.
El menor aseguró haber desconocido lo que hicieron sus amigos, con quienes volvió a reunirse después que asesinaron a Polo, y sin preguntarles nada los acompañó hasta la casa de uno de ellos -S. del V. T.- donde alojaron los tres.
Durante el proceso el fiscal Hernán Silva propuso “liberar” algunos testigos; es decir, no llamarlos a declarar en el juicio oral. Quedaron liberados –con acuerdo de la Defensa- los testigos Víctor Cubillos Pérez, Isolina Ramírez Gutiérrez, Cristian Pinto Morales, Mariela Bustamante Cubillos y Jaime Pincheira Veloso.
El juicio oral se ha desarrollado en el Juzgado de Garantías de Quillota en medio de estrictas medidas de seguridad, en que el trabajo de la prensa se ha visto extremadamente limitado, aunque posible.
Antes había prestado declaración como testigo el comisario de Investigaciones Marcos Silva, quien entregó detalles sobre las indagaciones que realizó la Brigada de Investigaciones Criminales, Bicrim, de Quillota, para esclarecer el homicidio.
Especial mención hizo el oficial de la policía civil en las averiguaciones relacionadas con la existencia y organización de grupos neonazis en la Provincia, reconociendo que cuentan con una organización estructurada y jerarquizada, pero que no se ha logrado dar con los cabecillas.
De igual forma, aseguró que la policía civil continúa siguiendo las pistas que lleven a establecer cómo están organizados y desarticular sus redes de comunicaciones e instrucciones.
En todo caso, el comisario Silva entregó antecedentes sobre el modo de operar de los neonazis en Quillota y alrededores.
Durante el juicio oral declaró en forma voluntaria la madre del principal inculpado -Rolando Canelo-, Patricia Verdejo, de 41 años, quien describió a su hijo como “un muchacho inteligente, caballero, respetuoso de los adultos y de los animales".
Nunca observó nada raro en su conducta, aseveró, recordando que mientras estudiaba en el colegio técnico Diego Echeverría, de la Congregación Marista, tuvo excelentes calificaciones y activa participación en las actividades del alumnado, siendo elegido presidente de curso.
Lo único que la mujer consideró “tirado de las mechas” es que para una Navidad, su hijo Rolando le pidió como regalo una katana, que es un sable japonés de colección. A pesar de no entender nada, ella se lo compró.
También recordó haber visto “más de una vez” en la habitación de su hijo el libro "Mi Lucha" de Adolf Hitler, pero no le llamó la atención.
Durante el juicio, Rolando Canelo reconoció su militancia neonazi, y se definió como “Skinheads Primus”, una variedad ideológica del nacionalismo fanático.
La condena para los tres acusados en el caso por el homicidio del joven Ángelo Polo Ramírez debiera ser dictada en los primeros días de junio por el tribunal formado por los jueces Patricia Garrido, Alonso Arancibia y Rosanna Bianchett.
La Fiscalía está pidiendo pena de 15 años de cárcel para el ex estudiante de Inglés de la Universidad Católica de Valparaíso Rolando Canelo; diez años para el menor S. del V. T. y cinco años de prisión para el cómplice y encubridor Pablo Caballero, quien ocultó el arma asesina y actualmente goza de libertad con medidas cautelares.
El Ejército informó que ha dispuesto investigar la eventual pertenencia de conscriptos, personal permanente o reservistas de la Escuela de Caballería Blindada de Quillota a las filas de los movimientos o grupos neonazis.
Lo anterior, atendiendo la relación establecida en Santiago entre neonazis y el Ejército u otras instituciones armadas.
En el juicio oral quedó demostrado que el actual guardia privado Fernando Candia pertenecía ya a un grupo neonazi o nacionalista mientras hacía su servicio militar en la Escuela de Caballería y dedicaba sus días de “franco” a efectuar propaganda nazista rayando los muros en los espacios públicos de Quillota junto al ahora homicida Rolando Canelo.
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