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25 de abril de 2006
Antonio Llidó Mengual, sacerdoteAntonio Llidó Mengual, sacerdote español detenido desaparecido.
Monolito en memoria de Antonio Llid&oacuEste modesto pero significativo mármol recordaba al Padre Toño frente al Cristo del Camino a San Isidro, en Quillota.
Antonio Llidó con Salvador AllendEl Padre Llidó con Salvador Allende, en 1972.

A 70 años de su nacimiento, el Padre Antonio Llidó tendrá un monumento en Quillota

Por Miguel Tapia G.

Este sábado 29 de abril, el padre Antonio Llidó Mengual habría cumplido 70 años de edad. Pero llegó apenas a los 38 años, porque en octubre de 1974 fue detenido en Santiago por los agentes de la represión de la dictadura, cruelmente torturado, asesinado y hecho desaparecer.

¿Por qué? Nada más que por haber cumplido una contundente labor social, apostólica y política en Quillota durante los cuatro años que vivió en Chile.

Ahora, 32 años después de su asesinato y desaparición, por fin la obra del Padre Llidó será reconocida con un monumento que será inaugurado justamente el sábado 29 en el sector de la ex Estación de Trenes de Quillota, que quedará como eterno testimonio de su legado.

La oposición de un cura

El monumento al Padre Llidó es una escultura de tamaño real esculpida por el artista español Enrique Cogollos, ex sacerdote contemporáneo del Cura Toño.

Su instalación en esta fecha y en Quillota no estuvo exenta de dificultades.

El Centro Cultural “Antonio Llidó” de Quillota –que preside Noemí pacheco- había propuesta inicialmente su instalación frente a la sede de la Comunidad de Villa Santa Teresita, sector donde el Padre Toño realizó una amplia labor social y cultivó innumerables amistades.

La Municipalidad planteó la idea a la directiva de la Comunidad, que resolvió analizarla en reunión especialmente convocada al efecto, a la cual asistieron además el representante de la Alcaldía, Juan Rodríguez, y el sacerdote español Felipe Gutiérrez, avecindado en el sector.

Grande fue la sorpresa de todos cuando, durante la reunión, el padre Gutiérrez pidió la palabra para rechazar enfáticamente la iniciativa porque tener un monumento al Padre Llidó en el lugar significaría que el entorno de la Villa Santa Teresita y de su sede –conocida como “Casa de los Locos”- se convertiría en centro de protestas y manifestaciones y, lo peor, “se llenaría de comunistas”.

Lo insólito es que la mayoría de los dirigentes de la Comunidad se dejaron convencer por el cura reconocido como ultraconservador, y rechazaron la instalación del Monumento en su espacio.

Ubicación definitiva

Hasta ahora, el Padre Llidó contaba apenas con un pequeño recuerdo material en Quillota. Se trata de un mármol con forma de libro abierto, de reducido tamaño, instalado en el jardín ubicado frente al Cristo Crucificado de calle Freire, Camino a San Isidro.

Fue colocado por la Agrupación local de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos en octubre de 1993.

Sobre el blanco mármol, se lee: “A la memoria del sacerdote Antonio Llidó Mengual, detenido desaparecido el 25 de octubre de 1974 como muchos otros chilenos. ‘Más yo cantaré tu poema y de mañana alabaré tu benevolencia,porque fuiste mi refugio y mi amparo en el día de la angustia. Salmo 55-17”.

A contar de este sábado 29, la escultura realizada por el artista español recordará a todos los quillotanos y visitantes que el padre Llidó realizó una gigantesca obra social en esta ciudad; que fue perseguido por sus ideas y que murió por no renunciar a ellas.

El monumento será inaugurado en la Plaza de los Ceibos –frente a la ex Estación- durante una ceremonia que tendrá lugar el mismo sábado 29, para la cual el alcalde Luis Mella está cursando invitaciones conjuntamente con el Centro Cultural, a personalidades del mundo político y social de la V Región.

El padre Toño

El padre Antonio Llidó llegó a Chile y a Quillota como misionero español en 1969. Fue destinado a la Capilla Medalla Milagrosa, ubicada en la modesta Población O’Higgins –por esos años un sector de familias de muy escasos recursos- y dependiente de la Parroquia Santa Teresita de la población Corvi.

En el libro “Epistolario de un compromiso”, que compila parte importante de las cartas que envió a su familia europea, el sacerdote describe cómo le impresionó la pobreza que encontró en el Chile de entonces, manifestándose especialmente impactado por la miseria en que vivían tantos niños.

Justamente los más pequeños fueron preocupación primordial para el Cura Toño, que conjuntamente con sus labores pastorales, comenzó a ejercer la docencia –tenía título de maestro en España- y a desarrollar una vasta labor de ayuda a los niños de familias más desposeídas.

Junto con procurar apoyo nutricional y en vestuario para los más pobres, el Padre Toño trabajó sin descanso hasta lograr realizar las colonias escolares de verano, que consistían en brindar unas vacaciones a grupos de niños pobres de Quillota, a los que llevaba por dos semanas a la escuela del sector rural de Manzanar, donde eran atendidos con abundante alimentación, entretención y formación de hábitos.

Simultáneamente, trabajaba ayudando a los estudiantes del sector de su Capilla a mejorar su rendimiento escolar, ofreciéndoles clases gratuitas en distintas asignaturas, incluyendo Castellano e Inglés.

Poco a poco, también a la política

También se preocupó por el progreso del barrio donde trabajaba y ocupaba una pequeña y modesta habitación, participando activamente en la junta de vecinos Población O’Higgins, de la que llegó a ser presidente.

Durante su permanencia en Quillota, Antonio Llidó cultivó muchísimas amistades, pues era un gran conversador y se daba tiempo para dialogar con personas de toda edad, condición social y actividad. Recorría la ciudad en su bicicleta y se detenía dos o tres veces en cada cuadra para conversar con la gente y así conocer más y mejor lo que sucedía en el país y en la zona.

Así estableció contactos con jóvenes de la izquierda local. Con algunos comunistas, primero; con los socialistas y finalmente con militantes del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria).

Durante 1970 trabajó intensamente con la izquierda local en favor de la candidaturas presidencial de Salvador Allende y celebró con alegría y esperanzas el triunfo del 4 de septiembre.

Desde fines de ese año, apoyó a los jóvenes socialistas en la campaña para elegir al trabajador y deportista Pablo Gac Espinoza como regidor de la ciudad. Logró la primera mayoría de votos y fue elegido Alcalde de la comuna. Fue asesinado junto a otros ocho dirigentes de izquierda durante la mazacre perpetrada por agentes de la dictadura en enero de 1974.

Con la gente del MIR, el Padre Toño se involucró decididamente al comprobar –con buena cuota de clarividencia-, durante el gobierno de Salvador Allende, que la derecha política y económica junto al poderío de estados Unidos, no podrían permitir los grandes cambios sociales que la Unidad Popular aspiraba a introducir en el país.

Como integrante del movimiento sacerdotal Cristianos por el Socialismo, el Padre Llidó participó en numerosas actividades políticas, destacando sus encuentros con el Presidente Allende y con el líder cubano Fidel castro, cuando estuvo en Chile.

Sacerdote hasta el final

En el país polarizado de entonces, la iglesia Católica tenía expresiones ultraconservadoras en la zona. El obispo de entonces, el conservador Emilio Tagle, rechazó desde sus comienzos el movimiento Cristianos por el Socialismo, que en Quillota había surgido a través del sacerdote Darío Marcotti.

En la época ejercía como párroco del principal templo de la ciudad, el padre René Pienovi, también muy conservador. Fue este sacerdote quien advirtió al Obispo Tagle sobre lo “peligroso” que estaba resultando el Padre Llidó para los intereses de la derecha.

El Obispo reaccionó de inmediato disponiendo la separación de Antonio Llidó de todas sus actividades pastorales, privándolo de sus funciones sacerdotales.

La medida provocó la reacción de centenares de pobladores y seguidores del religioso, que se tomaron la Parroquia San Martín de Tours en señal de protesta. Pero el Obispado mantuvo la censura contra el sacerdote, marginándolo de toda actividad eclesial.

Treinta años después se supo –al revisar la documentación de la época en el Obispado- que la marginación del Padre Llidó del sacerdocio nunca se oficializó, porque el Obispo Tagle jamás emitió el decreto respectivo.

Pero en el corazón y la práctica, Toño Llidó nunca dejó de ser sacerdote.

De hecho, cuando en octubre de 1974 estuvo detenido en el recinto de la DINA ubicado en José Domingo Cañas con República de Israel (Santiago), ofició Misa para los demás prisioneros. Allí fue cruelmente torturado y luego llevado, en muy malas condiciones, a Cuatro Álamos, recinto de incomunicados de Tres Álamos, que también estaba a cargo de la DINA.

Fue en esos recintos y cuando se encontraba en pésimas condiciones –casi agónico- por las torturas, cuando uno de sus torturadores e interrogadores le preguntó insolentemente: "¿Y por qué no hablái cura maricón?" Con dignidad y valentía, el sacerdote valenciano le respondió: “Por mis principios... por mis principios... ¡por mis principios...!”

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