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Por Pamela Contreras
De: Chileinforma.com
Pocas personas pueden darse el lujo de llegar a los 90 años con una lucidez mental, que le permita analizar sucesos históricos como la llegada de la primera mujer a la presidencia de Chile.
Y es que Volodia Teitelboim le ha entregado tanto a la vida a través de sus dos grandes pasiones -la política y la literatura-, que ésta pareciera resarcirle y regalarle un año más de vida. El Premio Nacional de Literatura 2002 celebró hoy su cumpleaños número 90, en compañía de su familia y de jóvenes pertenecientes al Partido Comunista, quienes llegaron hasta su residencia a fin de rendirle un homenaje.
"Aprovechando el canto de nuestra amiga Violeta, también tengo que dar gracias por haber llegado a los 90 y en condiciones de trabajo y de seguir creando. Esa es una posibilidad muy bella, porque si se puede crear, eso quiere decir que uno está vivo. Para mí, este no es un día de pena, es un día de alegría. Pobre aquel que se autojubila; siempre hay que estar haciendo algo", dijo un emocionado Volodia -apelativo que adquirió en sus tiempos de clandestinidad-, quien además recibió de parte de la Juventud Comunista una camisa amaranto y una pluma "para que nos siga entregando su tremendo aporte", según Sergio Sepúlveda, secretario general de la JPC.
Revisa una galería con los momentos más importantes de su vida.
Noventa años no pasan en vano. Volodia Teilteboim ha sido testigo de los grandes sucesos de la historia mundial. Con esa autoridad y experiencia, se hace un tiempo dentro de la celebración y comenta con orgullo la investidura de Michelle Bachelet como Presidenta de Chile, como símbolo de la llegada de las minorías a las esferas de poder.
"Es necesario que el país mejore, que el país cambie. El hecho de tener una mujer por primera vez en la Presidencia, es significativo de la mentalidad proclamada, conservadora por muchos testigos de Chile. Está haciéndose más democrática, más universal y más comprensible también de la realidad y con más respeto por esa mitad, porque hasta ahora ha gobernado esa otra mitad y ahora le corresponde gran parte compartir el gobierno a la mitad excluída, o sea, a las mujeres. Vamos a ver qué va a hacer este gobierno. Nos gustaría que lo hiciera bien, pero tenemos que observar durante días, semanas, tal vez unos pocos meses, cuál va a ser verdaderamente su gobierno. Chile necesita un gobierno democrático y si éste está encausado por una mujer, enhorabuena", agregó.
En el mismo sentido, Teilteboim ve en la realidad latinoamericana de hoy una utopía que se está haciendo realidad. "Yo creo que la utopía es el ideal de todos. Eso ha sido a través de los milenios, en toda civilización. Siempre se tiene un proyecto de vida mejor, que es la utopía. A veces se avanza en eso; nunca se logra ver todo. A veces parece un espejismo, pero si se lucha por ella, puede lograrse. Y yo he pensado siempre en un mundo mejor para la mujer, para el hombre y para todos, en el orden chileno, sudamericano, latinoamericano, universal y creo que lo que está pasando en América Latina ahora significa que la utopía se está convirtiendo en realidad y no hay que abandonarla porque ella es la esperanza de mundo".
El secretario general de la Juventud del Partido Comunista, Sergio Sepúlveda, dijo que la figura de Volodia tiene para ellos una "alta significancia", porque más allá de las facetas por todos conocidas, como el haber sido secretario general del Partido Comunista o haber escrito importantes novelas o biografías, "es un hombre que desde sus inicios se destacó por ponerse frente a la lucha social. El tiene una capacidad de locuacidad para llevar adelante las ideas progresistas, que lo ha destacado durante toda su vida. Por lo tanto, rendir este homenaje es lo menos que consideramos podemos hacer".
El líder anunció el lanzamiento de un concurso nacional de ensayos, -cuyas bases se encuentran disponibles en la página de la J-, con el objetivo de que la "juventud toda, no solamente comunista, conozcamos más de Volodia. Hay una inmensidad de facetas que tiene Volodia que no todas son conocidas: su lucha contra la clandestinidad contra la dictadura. Hay una serie de elementos que esperamos la juventud los vaya reconociendo a través de su propia investigación y editar un libro que se lo vamos a regalar al compañero Teitelboim una vez terminado el concurso".
Teitelboim nació en Chillán en 1916. Estudió Derecho en la Universidad de Chile y antes de recibir el título de abogado en 1945 ya se había incorporado al periodismo y a la política. Como reportero fue redactor deportivo en el Diario Ilustrado; director de la revista Qué Hubo en la Semana y reportero, crítico literario y columnista para el Frente Popular y El Siglo.
En el exilio colaboró en la prensa europea y latinoamericana, y mantuvo durante 15 años un espacio bisemanal por Radio Moscú en el programa Escucha Chile, también destinado a América Latina.
Dirigió otra revista cultural, Araucaria de Chile, publicada trimestralmente en Madrid durante doce años.
Fue presidente del Centro de Alumnos de la Escuela de Derecho a los 18 años, hecho importante ya que fue el primer dirigente de izquierda en una facultad que históricamente estuvo en manos de la derecha. Fue dirigente del Partido Comunista, integrando su Comisión Política desde 1945. En 1989 fue elegido Secretario General, cargo que desempeñó hasta 1994.
En la década de los cuarenta vivió en la clandestinidad. Posteriormente sufrió breves encarcelamientos y estuvo detenido en el campo de concentración de Pisagua. Fue diputado por Valparaíso desde 1961 a 1965 y elegido senador por Santiago, durante dos periodos consecutivos.
El año 1973 lo encontró fuera de Chile. Desde entonces vivió desplazándose por diversos continentes, estableciendo su residencia en Europa, especialmente en Moscú, sin nacionalidad, ya que la junta militar le despojó de su condición de chileno, hasta su retorno legal al país en 1988.
El activismo político es considerado ahora por Teilteboim como su "amante" y la literatura, la que mantuvo relegada a segundo plano por su militancia, es la que ha tomado un lugar central en su vida.
"La literatura está resarciéndose de aquel tiempo cuando se sentía secundona y celosa de la política porque me tomaba demasiado tiempo. Ahora me doy el placer de convivir con esta novia, un poco dejada de manos. Ella tiene que convivir con un viejo, pero ella dice que su pareja todavía es joven porque puede escribir, trabajar, hacer cosas propias. Es un hombre maduro y este amor por la literatura es realmente grande y correspondido; porque la literatura es placer", dice.
Su trabajo literario también ha estado ligado a la política. "A ratos me he sentido pertenecer a cierta lista negra a causa de mi militancia política, lo cual hace que el escritor encuentre más obstáculos por esa razón extraña de la literatura". A pesar de ello, en 2002 recibió de manos de la ministra de Educación de ese entonces, Mariana Aylwin, el Premio Nacional de Literatura, el cual atribuye, "no a la opinión de eruditos, de los maestros, de los catedráticos, sino a una especie de plebiscito silencioso que se hizo entre los lectores en Chile y que empezaron también a dar opiniones".
La temática central de sus obras es Chile, en las cuales ha tratado de ahondar en la vida de sus habitantes. Es así como en ellas se puede ver biografías de personajes como las de su amigo Pablo Neruda y de la Premio Nobel Gabriela Mistral.
La biblioteca de su casa, que comenzó a forjar cuando tenía 12 años, ocupa un lugar muy importante en su hogar. En ella se encuentran títulos de "grandes escritores del mundo" como Flaubert, Cervantes y artistas latinoamericanos de los últimos tiempos como el colombiano Gabriel García Márquez, que reflejan la evolución de Volodia a lo largo de su vida. "La lectura me ha procurado a mí un placer enorme, permanente y gratuito y que, en general, no decepciona, se mantiene en los grandes valores literarios. Habrá poesía siempre, habrá literatura siempre y yo ansiaré leer esas obras".
Entre sus escritos destacan: Antología de poesía chilena, (1935); El amanecer del capitalismo y la conquista de América (1943); Hijo del salitre (1952); La semilla en la arena. Pisagua (1957); Hombre y hombre (1969); El oficio ciudadano (1973); El pan de las estrellas, (1973); La lucha continúa, pólvora del exilio (1976); Narradores chilenos del exilio (1978); Neruda (1984); La palabra y la sangre (1986); El corazón escrito (1986); En el país prohibido (1988); Gabriela Mistral, pública y secreta, (1991); Huidobro, la marcha infinita (1993); Los dos Borges, vida, sueños, enigmas (1996); Un muchacho del siglo XXI (1997); Notas de un concierto europeo (1997); Voy a vivirme (1998); La gran guerra de Chile y otra que nunca existió (2000); Noches de radio (2001) y Ulises llega en locomotora (2002).
Asimismo, en mérito a su labor literaria, este representante de la "generación del 38", ha obtenido diversas distinciones como el Doctor Philosophie Honoris Causa de la Universidad Humboldt (1987), la Orden Gabriela Mistral en el Grado de Gran Oficial (1996), el Premio Municipal de Ensayo 1969 por su obra Hombre y hombre, el Premio Ensayo del Consejo Nacional del Libro y la Lectura 1996 por Huidobro, la marcha infinita, el Premio Municipal de Ensayo 1997 por Los dos Borges (Vidas, sueños y enigmas) y el Premio Altazor 2001, categoría ensayo por La gran guerra de Chile y otra que nunca existió, entre otros.
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