Francisco de la Maza, frustrado, dolido y humillado |
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M. Tapia G.
Finalmente -¿qué otra cosa se podía esperar?- la UDI se negó a hacerle honor a su nombre –Unión “Demócrata” Independiente- y descartó efectuar elecciones universales entre su militancia para elegir una nueva directiva nacional.
Así las cosas, los militantes el partido más numeroso del país solamente tendrán derecho a ser informados sobre quién será el nuevo presidente, los nuevos vicepresidentes, el secretario y demás directivos. Y, seguramente, lo sabrán por la prensa porque desde que tenemos conocimiento de la existencia de la UDI –al menos en Quillota y La Calera- no hemos sabido ¡jamás! de alguna asamblea, reunión amplia o encuentro entre dirigentes y militantes de esta curiosa colectividad.
Solamente convocan a los afiliados cuando viene -¡muuy! de tarde en tarde- algún dirigente o personalidad del sector, como sucedió las muy pocas veces que pasó por estos lados el entonces candidato presidencial Joaquín Lavín, ocasiones en que la gente escaseó (vergonzosamente para los dirigentes y activistas locales) en las dos ciudades más importantes de la Provincia.
Como disciplinados herederos de los vicios de la dictadura e ideólogos de sus afanes de perpetuación, los “próceres” de la UDI son enemigos de las elecciones porque las pueden perder.
Creo que Pinochet debe haber pensado muchas blasfemias contra Jaime Guzmán cuando perdió el Plebiscito de 1988, porque fue el creador de la UDI quien insistió en colocar en la Constitución de la Dictadura esa consulta popular. ¿El objetivo? Mantener a Pinochet por 23 años en el poder (al menos hasta 1996), pero con un plebiscito entremedio, el que no debían perder por ningún motivo (las dictaduras en general no pierden plebiscitos ni elecciones).
Y, en rigor, el aparato de la dictadura hizo todo lo posible para torcer la soberanía popular en el Plebiscito de 1988.
El fraude fue descomunal y así lo verificó y denunció públicamente, en su oportunidad, el autor de estas líneas. Hubo un manejo arbitrario de las mesas receptoras, con vocales escogidos a dedo, amenazas en todos los centros laborales y en las organizaciones. Se dijo a la gente que habría cámaras de televisión espiando en las casetas secretas de votación. Las municipalidades sacaron gente a las calles a recolectar firmas de adherentes al Sí, pagadas con recursos de cada municipio.
Las gobernaciones se convirtieron en verdaderos comandos provinciales de campaña. Desde la Gobernación de Quillota se manipuló y presionó a la agricultora radicada en esta ciudad, Carmen Weber, para que hiciera declaraciones ofensivas y mentirosas contra su ex esposo, Ricardo Lagos Escobar, las que fueron grabadas en dependencias públicas para la franja televisiva del Sí.
Los actores –y gestores- de este sucio episodio siguen en la zona y desarrollan actividades laborales, profesionales y empresariales como si nada...
Conocimos el fichaje que se pretendió hacer desde las municipalidades, que contrató agentes –algunos eran funcionarios- para clasificar a los dirigentes sociales, personalidades de cada comuna y vecinos en general. En cada municipio se confeccionó un kárdex con una tarjeta de color con nombre y antecedentes de cada persona: verde para los proclives a Pinochet y al Sí; roja para los opositores y amarilla para los que podían ser convencidos de votar por Pinochet. El sistema fue abortado en todo el país cuando estaba en plena marcha gracias a las denuncias que hicimos en la prensa local y a través de Radio Cooperativa.
También quedó sin efecto –gracias a la información difundida por este periodista- el instructivo que llegó a las Juntas Electorales Provinciales de burlar la disposición legal de elegir vocales mediante sorteo público y designarlos a dedo entre los partidarios de la dictadura.
En la época, supimos de dobles inscripciones, de soldados trasladados de una a otra comuna para sufragar más de una vez, de conscriptos llevados en buses a inscribirse primero y luego a votar, todos juntos, en las mismas mesas receptoras. Estaban amenazados de que si salía un solo voto “No” en esas mesas exclusivas, todos serían castigados.
En fin: el fraude fue tremendo... pero más grande fue la determinación ciudadana de recuperar la democracia y poner fin a una dictadura que había empobrecido y humillado a gran parte del país.
Hoy es posible recordar a muchos... ¡muchos! de los vocales adictos a Pinochet que fueron designados a dedo para “controlar” las mesas receptoras de sufragios en ese Plebiscito de hace casi 18 años. La mayoría reconoce filas en la UDI. Fácil es explicarse, entonces, la escasa vocación democrática de los militantes, tan bien representada por sus dirigentes nacionales...
Los alcaldes “reformistas” que habían desplegado las banderas de la democracia en la UDI bajo la consigna “un militante, un voto”, sintieron que tendrían el apoyo de Joaquín Lavín en el Consejo Ampliado de la colectividad.
Eso fue, al menos, lo que había conseguido el alcalde de Las Condes y líder del “reformismo”, Francisco de la Maza, cuando se entrevistó con Lavín y le expuso la moción que defendería en el Consejo.
El derechista diario La Tercera consignó el domingo 19 que apenas unos días antes del Consejo en las Termas El Corazón, Lavín “comentó a sus cercanos que compartía algunas ideas de De la Maza, sobre todo aquellas que apuntaban a dejar de lado la ‘cultura del amiguismo’ para dar paso a un partido moderno que abriera espacios en la toma de decisiones”.
Justamente al término del “amiguismo” para escoger la dirigencia y tomar decisiones, apuntaba principalmente la propuesta reformista de De la Maza y sus seguidores.
Pero Lavín arrugó a última hora y al intervenir en el encuentro termal, descartó el proyecto de su ex samurai y, por el contrario, se alineó con los “dueños” históricos del partido, consagrando el denominado “espíritu de amistad” que constituye el “estilo UDI”.
Esto se traduce en negar toda participación universal en la elección de dirigentes, manteniendo tal responsabilidad en la Junta Nacional del partido; es decir, en la cúpula dirigida por Novoa y Longueira, donde también participa Lavín.
Justamente Novoa y Longueira –quienes por años se han rotado en la presidencia del partido- anunciaron más tarde que no postularían a ser designados nuevamente como presidentes. Entonces queda el mecanismo que ellos denominan “por unanimidad”, que significa que habrá un sólo postulante –seguramente el senador Juan Antonio Coloma-, quien será aclamado en la próxima Junta Nacional, en la que obviamente participan sólo unos cuantos escogidos.
La voltereta de Lavín puso una definitiva lápida al proyecto innovador y modernizador encabezado por su ex principal colaborador (y heredero en la Alcaldía de Las Condes), Francisco de la Maza.
Porque al comprobar que no tendrían piso político después que el ex abanderado les dio vuelta la espalda, los seguidores de De la Maza también se retractaron. Los alcaldes “reformistas” arrugaron después de Lavín e incluso hubo uno que pidió perdón a los jerarcas de la colectividad por haber participado de una idea modernizadora.
Francisco de la Maza había logrado que le concedan tres minutos para exponer su proyecto. Se tomó siete. Pero Lavín lo hundió con un discurso de media hora y después de su intervención, todos los oradores se dedicaron a denostar, ofender y aplastar a De la Maza y todo quien osara en apoyar sus ideas.
Fueron dos mujeres las que terminaron de humillar y aplastar a De la Maza y los suyos: Jacqueline van Rysselberghe acusó al alcalde de Las Condes de “falta de talento y capacidad”, mientras la agresiva senadora Evelyn Matthei lo emplazó más violentamente aún: "Tú, Francisco; y tú, Pablo (Zalaquett), se han burlado del partido, y lo han pasado bien con toda la prensa que han obtenido". "Le han causado más daño a la UDI del que han intentado hacer todos los gobiernos de la Concertación". Por cierto, fue “premiada” con una ovación. Zalaquett y otro alcalde “rebelde”, Gonzalo Cornejo, se disculparon y también se alinearon con los vencedores. Y De la Maza se retiró, frustrado y dolido.
Nadie podía sospechar hace unos meses, que el criticado “amiguismo” y la falta de democracia interna en la UDI al negarse a elecciones universales para generar su dirigencia, tenía seguidores en la Democracia Cristiana.
En la Junta Nacional realizada el sábado 25 en Valparaíso, el “oficialismo” DC encabezado por su actual presidente, Adolfo Zaldívar, pretendió cambiar los estatutos para suprimir las elecciones universales –un militante, un voto- y reemplazarlas por la generación indirecta de la nueva directiva; es decir, escogida sólo en la Junta Nacional, donde sólo participan los dirigentes.
Contraria a esa posición, la senadora Soledad Alvear –candidata a la presidencia de la colectividad- dio la pelea con todo el sector conocido como la disidencia. Y en disputada votación, ganó por apenas 12 votos en un universo superior a los 450 (233 por 221).
Preocupante, porque significa que casi la mitad de los dirigentes comunales, provinciales, regionales y nacionales de la DC estaba dispuesta a terminar con el régimen de elecciones generales y reemplazarlo por una democracia restringida... igual que la UDI.
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