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27 de marzo de 2006

Cómo el diario se mofó de la muerte de la mirista

La Nación recuerda “el pecado de El Mercurio en el crimen de Lumi Videla”

ZonaImpacto.cl / LaNacion.cl

La Segunda:
Inolvidable portada de La Segunda justificando la Operación Colombo: “EXTERMINADOS COMO RATONES”
Lukas: Circo internacional
El dibujo de Lukas publicado por El Mercurio, califica el crimen de Lumi Videla como "Circo Internacional".
La Segunda: caricatura de Mengano
El caricaturista Fulano representó en La Segunda a una empleada barriendo huesos desde la Embajada de Italia.

El pasado viernes 25 de marzo, el diario estatal La Nación puso el dedo en la llaga de la forma cómo los medios de comunicación amigos de la dictadura aplaudieron los crímenes de los agentes represivos y se mofaron cruelmente de las víctimas.

Bajo el título “El pecado de El Mercurio en el crimen de Lumi Videla”, el matutino publica una crónica del periodista Andrés López sobre la actuación del Diario del Clan Edwards ante el asesinato de la joven mirista Lumi Videla, asesinada en noviembre de 1974. Se trata de un caso especialmente despiadado, ya que después de asesinar a la joven militante del MIR y a su esposo, Sergio Pérez, los agentes de la dictadura arrojaron el cadáver de la joven a los patios de la Embajada de Italia.

¿Para qué? En su embriaguez de poder, los secuaces de Pinochet quisieron hacer creer que la joven había sido asesinada por sus propios compañeros refugiados por ese entonces en la legación itálica.

Pero la porfiadamente, la justicia –en rigor, algunos jueces– no renunció nunca a alcanzar la verdad y al investigar este caso, se estableció muy pronto que Lumi no fue nunca asesinada en la Embajada, sino que, en una acción demostrativa de una esquizofrénica crueldad, había sido arrojada ya muerta a través de los muros, al patio de la sede diplomática.

El Clan Edwards en acción

Los diarios del Clan Edwards –que siempre han sido manejados de acuerdo al criterio de su dueño, Agustín Edwards Eastman–, reaccionaron muchas veces a las noticias más crueles relacionadas con la represión, mofándose de las víctimas.

Todos recordamos cuando La Segunda, el vespertino de los Edwards, tituló en portada “EXTERMINADOS COMO RATONES– 99 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina”. De esta forma, el vespertino colaboraba con el montaje más tarde conocido como Operación Colombo, desatinado a justificar el asesinato de 119 militantes de izquierda con la mentira de que cayeron en “purgas entre marxistas” en Argentina. La farsa fue difundida en dos diarios que circularon por una sola vez en Argentina y Brasil, con el único propósito de engañar a la opinión pública mundial. La Segunda se sumó de inmediato a la patraña publicando el título principal de portada y la información antes referida.

Humor atroz o caricatura de la crueldad

Cuando después del crimen de Lumi Videla se dijo que su cadáver había sido arrojado a través de los muros a la Embajada de Italia, los diarios de los Edwards no tardaron en festinar el drama mofándose a través de caricaturas.

La Nación ahora reprodujo las dos fatídicas manifestaciones de burla contra la joven víctima, sus familiares, amigos y –en general– de todos los chilenos.

El dibujo “cómico” publicado el 7 de noviembre de 1974 –dos días después del crimen– por El Mercurio fue realizado por el recordado caricaturista Renzo Pecchenino, Lukas, con el título “Circo Internacional”, tratando de sostener que las versiones de que el cadáver había sido arrojado desde afuera al interior de la Embajada no era sino eso: un circo. El dibujo muestra un cañón lanzando el cuerpo al interior de la sede diplomática, con la leyenda “El fantástico número del proyectil humano disparado sobre los muros de una embajada”.

En La Segunda hizo lo propio el dibujante que usaba el seudónimo Fulano. En su “comic” “La Familia Mengano”, el caricaturista presenta a una mujer barriendo despreocupadamente restos humanos –huesos, en rigor– desde la Embajada italiana a la calle; un transeúnte mira, atónito. Y no hay más palabras.

Exigen reparación

Ahora, la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó el jueves 23 el procesamiento de doce agentes de la ex DINA como autores y cómplices del asesinato de Lumi Videla y su esposo Sergio Pérez.

Establecida la verdad de lo acontecido e identificados los asesinos, el hermano de Lumi, Lautaro Videla, exige también reparación de las heridas que en ese entonces causaron los medios de comunicación, especialmente los de Edwards que fueron los más crueles y feroces.

“El Mercurio tiene que pedir perdón”, declaró a La Nación, recordando que el procesamiento de los asesinos decretada en primera instancia por el juez Alejandro Solis, desmintió la versión entregada en ese tiempo por la dictadura, cuando aseguraron que el homicidio fue cometido por asilados que estaban en la delegación italiana, versión que los diarios de los Edwards hicieron propia y apoyaron con las crueles caricaturas ya comentadas.

En cambio, la investigación judicial estableció que fueron los agentes de inteligencia quienes arrojaron el cuerpo de la víctima para encubrir el crimen, simulando un “homicidio entre marxistas”.

La Nación recuerda que cuando se publicó el infundio noticioso y las atroces caricaturas, era director de “El Mercurio” el premio nacional de Periodismo, René Silva Espejo, mientras La Segunda era dirigida por el periodista Mario Carneyro.

Responsabilidad de los medios

Ahora, Lautaro Videla exige que los medios asuman su responsabilidad y que haya reparación por las crueles atrocidades que cobijaron en sus páginas.

El siguiente es parte del diálogo sostenido por el hermano de la joven mirista asesinada con La Nación:

¿Cuál es el grado de responsabilidad de la prensa en el encubrimiento del crimen?

–De una complicidad tremenda. A los tres días del crimen, este medio (El Mercurio) ya estaba comprometido con la versión oficial entregada por los organismos de inteligencia de la dictadura.

¿Y cómo se puede explicar esta actitud?

–La única excusa que pueden dar es que los medios de gobierno entregaban los antecedentes oficiales. Sin embargo, mi madre envió las pruebas que refutaban esa versión. Los representes del Estado italiano dijeron esa vez que mi hermana no estaba dentro de las asiladas. Ellos sólo escucharon la versión de la DINA.

¿Qué espera concretamente ahora?

–Yo quisiera que este diario pusiera en el mismo lugar donde se encontraba la foto irónica sobre la muerte de mi hermana, las disculpas por este acto atroz que nos hizo mucho daño. La muerte de Lumi fue ocupada por la dictadura como un símbolo para generar miedo en la población y así mantener las cosas a su manera.

Periodistas tras la “memoria histórica”

La crueldad ejercida por los medios de comunicación de entonces contra las víctimas de la dictadura, ya había sido materia de preocupación para el Colegio de Periodistas.

En un Congreso Extraordinario que tuvo lugar en 2001 en la localidad de Nos, los periodistas chilenos acordaron que el Departamento de Memoria Histórica creado en la ocasión, se encargaría de investigar y difundir las identidades y acciones de los periodistas, medios y empresarios periodísticos que delataron a sus colegas, contribuyeron al ejercicio de la represión o apoyaron la violación de los derechos humanos en Chile.

La organización gremial cuenta con abundante información sobre el tema.

Parte importante está contenida en el libro “Morir es la noticia”, donde el periodista Ernesto Carmona reúne el resultado de las investigaciones de numerosos profesionales de la prensa sobre el asesinato de periodistas, camarógrafos, reporteros gráficos, estudiantes de periodismo y operarios de imprenta de diarios afines al gobierno de Salvador Allende, a manos de los agentes de la dictadura.

Pero el trabajo aún no finaliza y el recuerdo que ahora hace La Nación representa sólo una pequeña parte de todo lo que alguna vez se difundirá sobre la extrema crueldad con que actuaron algunos periodistas y medios durante los 17 años de dictadura.

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