192
27 de marzo de 2006
Chelo

De amores y soledades

Autoentrevista prescindible
Por Chelo

El común de las veces que llego a tu casa te encuentro solo. Leyendo, ocupado en los quehaceres de casa o escribiendo. Frente a la TV sólo cuando hay noticias o reportajes (especialmente ahora que no estás conectado al cable). Cuando estás acompañados, son tus hijos, amigos, colegas o estudiantes que vienen a conocer más de ti. En años no he sabido que tengas pareja.

¿Te acostumbraste a estar solo?

- Es que siento que he estado más tiempo solo de veras que los años que llevo viviendo sin la familia o sin pareja.

O sea que estabas acostumbrado de antes...

- Para mí la soledad es una condición de vida. Uno puede estar rodeado de gente y en el fondo está absolutamente solo. Y también puedo estar sin compañía alguna pero estar realmente acompañado, aunque sea de mí mismo o de mis fantasmas.

Creí que era más sencilla la cosa. ¿La idea es vivir y morir solo... o sea, sin compañía?

- La idea nunca ha sido que mi destino sea la soledad. Me siento bien así, pero sólo como una condición transitoria aunque dure años todavía.

Algo de amores

¿O sea que tarde o temprano vas a buscar compañera?

- Tarde o temprano espero encontrar compañera, no buscar.

Bien delicada la diferencia ¿no?

- Es que estoy convencido que hay cosas que uno debe hallar sin buscar; una de esas es el cariño, la pareja, el amor.

¿O sea que piensas en el amor?

- ¡Cómo “o sea que pienso”! ¡Yo vivo en razón del amor! Que ahora no tenga pareja no significa que no esté amando de nuevo o no haya amado hasta hace muy poco.

¡Pero sino te conocemos pareja desde hace años...!

- Eso no significa que no pueda haber amado de nuevo. Pero ¡déjalo! Lo concreto es que nunca he cerrado las puertas a un nuevo amor.

¿Has amado mucho?

- He amado mucho... y mucho me han amado. He sido un tipo pleno e íntegro en lo que a amores y amoríos se refiere.

Entonces ¿también sufres mucho por non tener hoy un amor a tu lado?

- La verdad es que no sufro nada... pero tampoco me siento absolutamente íntegro, como quisiera. Creo fehacientemente que la plenitud física y espiritual sólo se logra en pareja, en simbiosis de pareja.

Pero nunca te has declarado infeliz hasta ahora...

- No podría hacerlo, porque vivo una etapa de quietud espiritual solamente alterada por las urgencias cotidianas.

¿Podrías ser feliz así, solo?

- Definitivamente, no. Una amiga muy querida ha tratado de convencerme que ella es plenamente feliz estando sola, en su casa que con razón la siente propia, entre sus plantas y cosas... pero sin pareja.

¿Tú dices que no puede ser?

- Yo digo que ella más bien quiere o necesita convencerse que es plenamente dichosa. Y así la respeto y admiro.

Unas pocas soledades

Muchos de los que han llegado aquí, especialmente los y las estudiantes de Periodismo, dicen que se sienten bien, que perciben buena energía, que hay singularidades en tu casa.

- La única singularidad real es que ellos me traen mucho cariño y eso se impregna  en los muros, en las cosas, y se refracta como si fuese un espejo de energía, que la multiplica.

Pero ellos, los estudiantes, tus amigos y las amigas dicen no comprender por qué sigues viviendo solo.

- Es que ellos no quieren comprender que no tengo intenciones de invitar a vivir aquí a alguien a quien yo no ame ni me garantice que va a comprender mi forma de vida, mis hábitos y vicios.

¿Vicios?

- Bueno, es difícil que a uno le comprendan manías como escuchar radio 24 horas al día, escuchar y ver muchos noticieros y pasar horas y horas leyendo de todo.

Entonces no queda tiempo para el amor...

- El amor no ocupa tiempo. Y si lo requiere, siempre tiene que haberlo disponible.

Pero ¿escuchando radio? ¿Sin dejar de leer...?

- No, si el fanatismo nunca es tanto. Pero la dedicación se relaciona estrechamente con la motivación. Si tu compañera no te seduce ni subyuga, no soltarás la vista de tu lectura y de las noticias en la tele.

¿Tienes vocación de soledad?

- Tengo. Pero eso no significa que desee permanecer siempre solo.

¿Qué, entonces?

- Que sé sobrellevar la soledad en buena forma.

¿Cómo?

- Transformando los pequeños momentos de cada día en gratos. Por ejemplo, si quieres colgar un papel de diario en la muralla en vez de un cuadro ornamental, ¡hazlo! Hay que armar el ambiente que uno quiere realmente percibir para sentirse bien. En mi caso, no me niego a los cachureos, papeles y libros. Pero que den la impresión de estar ordenados... o en discreto desorden.

Ese es el ambiente que a tus visitantes les gusta.

- Claro, pero no es lo único para sobrellevar bien la soledad.

¿Hay más?

- Sí, pues. Por ejemplo, recién cuando estuve irremediablemente solo me dio por meterme a la cocina. Y ahora soy un verdadero maestro; preparo los platos que me gustan –y que puedo comer-, como me gustan, con todas las sutilezas de sabores y colores. Mucho cilantro; ajo y cebolla disimulados... poca carne, harta espinaca y un par de secretos inconfesables.

¿Qué te preparas para mejor disfrutar la soledad?

- Por ejemplo, en este verano he preparado porotos granados al menos una vez por semana, con ¡harta albahaca! y otros sabores ricos. También tomaticán, lentejas, sopa de choritos, porotos con macarrones, tortilla de acelga, cazuela de pollo, pollo arvejado y, por supuesto –muy de tarde en tarde- guatitas, como salgan. También fruta.

¿Como qué?

- En esta época, le hago “chupeta” a las sandías y melones. Y uva sin pepa. Cuando hay, duraznos; a veces frutillas y siempre plátanos.

Y de repente, su vinito, supongo.

- Supones bien. Y cuando puedo, vino con algo. Por ejemplo, el blanquito con melón o durazno; el tinto con frutillas. En invierno, vino tinto caliente con naranjas; es decir, candola.

Ningún otro trago ¿no?

- En realidad, no debiera. Pero me tienta mucho preparar colemono, por ejemplo, con receta exclusiva. Pero nada más.

Triste la soledad, entonces.

- Ni tanto ni tan poco. Pero se la puede ornamentar bien para que pase sin dolor... pero no por eso ha de ser eterna.

Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso