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11 de marzo de 2006
Sacerdote Miguel WoodwardSacerdote Miguel Woodward, torturado y asesinado por la Armada en septiembre de 1973.
Patricia WoodwardPatricia Woodward, hermana del sacerdote: tres décadas investigando el crimen y buscando sus restos.

Padre Miguel Woodward ahora tiene su Memorial en Cementerio de Valparaíso

A pesar que la justicia todavía no llega y ni siquiera se ha procesado a quienes aparecen como responsables del crimen, la figura y obra del sacerdote Miguel Woodward –torturado y asesinado por la Armada en septiembre de 1973- tiene desde el pasado martes 7 de marzo un espacio definitivo.

Ese día tuvo lugar la ceremonia inaugural del Memorial al sacerdote chileno británico y a los desaparecidos de Valparaíso, que contó con la presencia de los sacerdotes José Aldunate –emblemático defensor de los derechos humanos- y José Gutiérrez –protector de los perseguidos en Valparaíso y ex párroco de La Matriz-; el senador Jaime Naranjo, gran cantidad de pobladores del Cerro Placeres –donde vivió y trabajó el padre Woodward- y su hermana Patricia Woodward.

El Memorial consiste en la habilitación de una pequeña plazoleta en el Cementerio de Playa Ancha, frente al océano, con un monolito recordatorio.

El memorial es parte de un amplio proyecto que fue apoyado personalmente por el Presidente Ricardo Lagos, y está llamado a constituirse en un "sitio de reflexión" para los familiares de los muertos. También considera una obra conmemorativa de la artista Marie Martner.

En ese mismo recinto se ha reservado un lugar donde podrían ser definitivamente sepultados los restos de Miguel Woodward si algún día fuera encontrado. Lo anterior todavía resulta incierto porque no se ha logrado autorización para intentar la exhumación en el sitio donde, según un testigo directo, en 1973 fue enterrado un cuerpo cuya documentación indicaba que pertenecía al religioso asesinado. En todo caso, se sabe que su Certificado de Defunción fue falsificado y por lo tanto, existe la posibilidad que se haya realizado una sustitución de cuerpos.

Identificado con los pobres

Al convocar a la ceremonia, la hermana del padre Woodward –quien ha dedicado tres décadas a investigar el crimen de su hermano, identificar a los responsables y buscar sus restos- invitó en forma especial a quienes fueron "sus amigos y compañeros de la vida sacerdotal, de los Astilleros Las Habas, Sindicatos Portuarios, Universidad Católica de Valparaíso, Centro de Estudios y Capacitación Laboral (CESCLA), Juntas de Abastecimiento y Precios (JAP), Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), pobladores del Cerro Placeres y todos los que comparten los valores que Miguel representaba":

En la plazoleta habilitada frente al mar, en el camposanto porteño, fue levantado un monolito que cuenta con una placa con la siguiente inscripción:

“Memorial a Miguel Woodward y a los pobres, marginados y desaparecidos de Valparaíso”.

“Aquí en una fosa común yacen cuerpos abrazados. Otros cuerpos, solos, yacen en tierras cercanas y en el mar. Un nombre les representa a todos: MIGUEL WOODWARD YRIBERRY 1932 – 1973”.

“Sacerdote identificado con los más pobres en su vida y en su muerte, fue detenido y torturado hasta morir. Su cuerpo y esos otros cuerpos se volvieron tierra, viento y mar. Sus espíritus velan desde lo alto por el destino de los pobres marginados y desaparecidos".

Un proyecto amplio

El autor del texto es el padre José Aldunate quien, junto con los familiares de Miguel y otros amigos, concibió el proyecto inicial. Más tarde, el Presidente Ricardo Lagos ofreció su apoyo y se acordó entre todos que el Memorial constituiría la parte central de un proyecto amplio, promovido por la Municipalidad de Valparaíso, que quedaría habilitado como sitio de reflexión, cercano al mar, con un área de graderías y césped.

También se prevé la construcción de un muro dentro del recinto, sobre el cual la artista Marie Martner creará un mural en piedra.

De igual forma, quedará definida un área donde será enterrado el cuerpo del padre Miguel Woodward si algún día fuera recuperado.

Al iniciarse el proyecto, todavía se creía que el sacerdote asesinado por los marinos había sido enterrado en la fosa común del Cementerio frente al cual quedó ubicado el Memorial. Pero más tarde se supo que la Armada de Chile había enterrado un cuerpo en otro lugar, en una sepultura ya individualizada, que estaba documentada con el nombre de Miguel Woodward.

Sin embargo, surgieron antecedentes en el sentido que esa documentación había sido falsificada. Por lo tanto, no se sabe si el cuerpo de Miguel se encuentra en esa sepultura, o si –habiendo sido sustituido por otro-, fue enterrado en otra parte o arrojado al mar, como tantos otros detenidos desaparecidos. Se refleja esta incertidumbre en las primeras líneas del epitafio inscrito en el memorial. Para aclarar el punto se encuentra pendiente una exhumación en la sepultura identificada.

Ningún responsable

Hasta ahora, la querella presentada por la familia del padre Woodward no ha arribado a resoluciones definitivas o trascendentes.

La ministra en visita Gabriela Corti –quien investiga otros crímenes perpetrados por la dictadura en la Región, como la Masacre de 1974 en Quillota- estuvo a cargo del proceso durante más de dos años logrando reunir abundantes antecedentes. Pero finalmente cerró el proceso y sobreseyó la causa, argumentando que existiendo un Certificado de Defunción, estaba comprobado el homicidio y por tanto cabía aplicar la amnistía de Pinochet o la prescripción del delito.

Pero Pat Woodward –a través de sus abogados- apeló de la resolución y la Corte determinó la reapertura de la causa, dispuso nuevas diligencias y luego designó una nueva magistrada para seguir adelante con el proceso.

A pesar del cúmulo de datos que aparecen en el proceso, hasta ahora la Justicia no ha establecido responsabilidades y por tanto no ha sometido a proceso a los oficiales que estuvieron a cargo de la represión a bordo de la Esmeralda, buque “insignia” chileno donde el padre Miguel fue torturado hasta la muerte.

Sin embargo, la hermana del religioso considera que con los antecedentes ya acumulados, se podría dictar procesamientos.

A la vez, la familia espera que el tribunal disponga las diligencias insistentemente solicitadas por los querellantes, especialmente la exhumación de los restos que habría en la sepultura registrada en el Cementerio con el nombre de Miguel Woodward y el interrogatorio de oficiales y suboficiales en retiro de la Armada, informes relacionados con la emisión del Certificado de Defunción fraudulento y revisión de documentación de la época, entre otras.

El padre Miguel en La Calera

El sacerdote Miguel Woodward trabajó principalmente en Valparaíso, haciendo clases en el CESCLA y desarrollando una amplia labor pastoral y social en el Cerro Placeres. En el ámbito político, perteneció al MAPU y colaboró activamente con los pobladores administrando la Junta de Alimentos y Precios, JAP, del Cerro, asegurando la adecuada distribución de los víveres mientras el comercio acumulaba mercadería en sus bodegas negándose a venderlas.

Pero también trabajó intensamente en la Provincia de Quillota. En La Calera, hizo clases en la sede sindical de la Población Sicem para que los trabajadores de la fábrica Cemento Melón pudieran regularizar su Enseñanza Básica y Media.

Hace algunos años, este medio reunió a dos de quienes fueron sus alumnos y amigos por esa época con la hermana del religioso, Pat Woodward y su cónyuge, Fred Bennetts.

El padre Miguel también estuvo muy vinculado con Quillota, donde cultivó numerosas amistades y relaciones políticas. Incluso había comprado una vivienda en esta ciudad.

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