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27 de febrero de 2006
Oliver RoyOliver Roy delante de su casa, en Dreux, al norte de París

Olivier Roy, investigador experto en el Islam

"La violencia no tiene nada que ver con las caricaturas"

Por Montse Capdevila, desde París
De: El periódico de Catalunya

Profesión: Director de Investigación del Centro de Investigaciones Científicas y Profesor de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París
Edad: 56 años
Lugar de nacimiento: La Rochelle
Estudios: Filosofía y Ciencias Políticas

Olivier Roy está considerado uno de los mejores expertos franceses en asuntos islámicos. Ha escrito numerosos libros que han sido traducidos al castellano; el último lleva por título El islam globalizado (Editorial Bellaterra).

¿Cuál es en su opinión el problema que plantean las caricaturas de Mahoma a los musulmanes?

- Es un problema de discriminación. Lo que molesta a los musulmanes europeos es que hay una diferencia en el respeto hacia esta religión. Saben que el diario danés no habría publicado dibujos antisemitas o del Papa disfrazado de nazi. Piensan que los occidentales se burlan más fácilmente de los musulmanes que de los judíos o de los cristianos.

¿Puede conducir esto al choque de civilizaciones?

- No lo creo. En mi opinión, esta tesis es también una broma. Aquí tenemos dos problemas muy distintos. En Europa están los musulmanes que quieren igualarse a los judíos y los cristianos en el respeto de la sociedad a su religión. Pero además, es evidente que hay una convergencia de los religiosos para protestar contra el laxismo de la sociedad y su permisividad. La prueba es que el Vaticano y el gran rabinato de Francia se han solidarizado con la indignación de los musulmanes. La diferencia está en que los cristianos en Occidente ya están acostumbrados a las burlas contra la religión, y los judíos están protegidos por las leyes contra el antisemitismo. Pero las tres grandes religiones comparten el mismo malestar frente a lo que perciben como un exceso de laxismo.

¿Cómo explica que los daneses se hayan metido en este lío?

- En Dinamarca tiene el poder la extrema derecha. En Europa tenemos una visión de los daneses como gente moderada, pero tienen el régimen más ultra de Europa. Los daneses han votado leyes increíbles, como la que niega la residencia a un extranjero o extranjera menor de 24 años que se case con un danés. Dinamarca es el país más racista de Europa.

Entonces, esta campaña por la libertad de expresión, ¿es inútil?

- No, es buena, pero hay que reconocer que los países europeos se han dejado engañar por la intransigencia danesa. Ningún otro Gobierno europeo se habría negado a recibir a los embajadores de los países árabes, como lo hicieron los daneses.

Pero, ¿cómo podían imaginarse la violenta respuesta de los ciudadanos de estos países?

- Esta violencia no tiene nada que ver con las caricaturas. Esta reacción es puramente política. Es la instrumentalización de un problema europeo por regímenes y movimientos políticos completamente ajenos. Los regímenes árabes han aprovechado la ocasión para ajustar cuentas con Europa, tomando a las poblaciones musulmanas como rehenes. La prueba es que en Europa prácticamente no hay manifestaciones violentas. Las manifestaciones de Londres son mucho menos violentas que las de los agricultores franceses.

¿Quién está detrás de las protestas?

- La situación es diferente en cada país. Cada cual saca partido de la situación. A Siria se le ha pedido que se vaya del Líbano y quiere ajustar cuentas con los europeos. En Palestina, no es Hamás, sino Al Fatá el que ha atacado las oficinas de la UE. Los iranís han encajado mal que sean los europeos los que los lleven al Consejo de Seguridad. En Afganistán, están las tropas de la OTAN pero con soldados europeos.

Y la política común europea brilla por su ausencia.

- El problema es que la política europea se hace a golpe de crisis. No puede decirse que exista una política europea para Oriente Próximo.

Pero ahora atacan a Europa.

- Atacan a Europa y no sabemos responder. Por ejemplo, cuando quemaron las embajadas de Dinamarca y Noruega en Damasco habrían tenido que retirarse todos los embajadores europeos. No se hizo. ¿Por qué? Porque los procesos de decisión necesitan al menos 15 días en Europa.

¿Qué se puede hacer?

- Es urgente es analizar la cuestión del islam en Europa y la crisis de Oriente Próximo. Hay que dejar de hablar del mundo musulmán y hay que buscar con nuestros musulmanes una solución, porque ellos también se han dado cuenta de que están siendo explotados. No hay que ir a Arabia Saudí ni a ninguna parte para disculparnos. Debemos resolver este problema entre nosotros.

¿Y las crisis de Oriente Próximo?

- Hay que tratarlas políticamente. Pero el debate que realmente nos interesa es saber si se considera que el islam tiene su puesto en Europa o no. No se puede tener un doble discurso, y tenemos un doble discurso permanente con los musulmanes.

¿Y las caricaturas?

- Las caricaturas en sí no plantean ningún problema. Sólo uno de los dibujos, el del profeta vestido de terrorista, es insultante porque se da a entender que todos los musulmanes son terroristas. El dibujo que dice que "ya no quedan vírgenes en el paraíso" es un chiste que circula por las calles de El Cairo y de Kabul. Los que dicen que los musulmanes no tienen sentido del humor se equivocan. Y tienen todo el derecho a protestar cuando no están de acuerdo, o de recurrir a los tribunales para hacerse respetar, como lo hacen los católicos y los judíos.

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