La poderosa mano oculta del Tío Sam también aparece en la fatal guerra de Las Malvinas. |
De: Diario El Chubut Gentileza: Adolfo Leonardo Zanger (adolfoz@uolsinectis.com.ar)
BARCELONA, España (AFP).- Debido al constante bombardeo de propaganda negativa, "pocos estadounidenses se dan cuenta que Latinoamérica es un mercado potencial muy importante para Estados Unidos", explicó Daniel Estulín al referirse a la participación del Club Bilderberg en la guerra de las Malvinas.
Estulin, periodista canadiense de origen ruso, estuvo en Barcelona coincidiendo con el lanzamiento al mercado de su libro "La verdadera historia del Club Bilderberg", una investigación sobre el "verdadero gobierno mundial en la sombra" para crear un Nuevo Orden planetario.
La guerra de las Malvinas, "un conflicto totalmente manufacturado entre una "nación agresora", la dictadura de Argentina, y un país "amante de la libertad", Gran Bretaña, "dio al Nuevo Orden Mundial la oportunidad de mostrar su impresionante arsenal y así advertir a cualquier nación de las consecuencias de no someterse totalmente", escribió Estulin.
"El sometimiento del gobierno argentino, seguido del caos económico y político de la nación, estuvo planeado por Kissinger Associates, en asociación con Lord Carrington", según confirmaron las fuentes de investigación del autor del libro, "en este caso uno de los principales agentes del M16 convertido ahora en un cruzado anti Nuevo Orden Mundial, explicó Estulin.
La operación argentina "fue diseñada por el INSTITUTO ASPEN de Colorado que, a su vez, está controlado por los Rockefeller. Si la caída del sha de Irán tuvo que ver con el comercio de drogas, en la guerra de las Malvinas el asunto tenía que ver con la energía nuclear y el necesario objetivo de los bilderbergs de conseguir el crecimiento cero", escribe en su libro Estulin.
Los "bildergbergs" vieron que sus planes de crecimiento cero posindustrial "se iban a pique y decidieron dar una lección ejemplar a Argentina y los demás países latinoamericanos. Debían olvidarse de cualquier idea de Nacionalismo, Independencia e Integridad Soberana", añadió.
La elección de Argentina "no fue casual": "se trata del país más rico de Sudamérica y "proporcionaba tecnología nuclear a México, lo cual disgustaba a los miembros del Club. La Guerra de Malvinas acabó con esa colaboración", afirmó porque sin duda, "es mucho mejor tener a México como fuente de mano de obra barata que como interlocutor comercial al mismo nivel", concluyó.
Según Estulin, entre otras intervenciones del Club sobre política internacional Bilderberg propuso y decidió establecer relaciones formales con China, "antes que Nixon lo hiciera"; en 1983, el Club logró el compromiso secreto por parte del ultraconservador presidente Reagan de transferir 50 mil millones de dólares de contribuyentes norteamericanos "a países comunistas y del tercer mundo a través de sus conductos preferidos, el FMI y el BM" o decidió "echar a Margaret Thatcher porque se opuso a entregar la soberanía de Inglaterra al supraestado europeo diseñado por el Club".
Por Félix Hereña Heras
"El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores". Benjamín Disraeli, ministro de Finanzas de la Reina Victoria de Inglaterra.
¿Es posible reunir en un mismo hotel a más de un centenar de personalidades del mundo de las finanzas, la política y los medios de comunicación, sin que se publique una sola línea?
La respuesta, por increíble que parezca, es rotunda: sí, es posible y de hecho así viene sucediendo desde 1954. Todos ellos tienen en común su pertenencia al exclusivo Club Bilderberg.
Desde ayer hasta el 8 de mayo, los integrantes de este cónclave del capitalismo estarán reunidos en Baviera, Alemania, para repasar el actual orden mundial y definir una estrategia a futuro.
El secretismo que rodea a tan ilustre club impide exponer los datos con el rigor necesario, pero se calcula que algo más de un tercio de sus miembros está relacionado con la política y el resto pertenece al mundo de las finanzas, los medios de comunicación y la industria.
La Enciclopedia Británica señala que estas reuniones se llevan a cabo en "una atmósfera de estricto secretismo".
Llama poderosamente la atención que siendo el silencio la regla de oro, entre los integrantes del club se encuentran altos directivos de periódicos como El País, The Wall Street Journal, Die Zeit, Le Figaro, The New York Times o La República.
Evidencia de esta particular atmósfera fue lo ocurrido en 1976 con el periodista de Financial Times , Gordon Theter. De acuerdo con el relato que sobre este asunto escribió el sociólogo británico Mikes Piter, Theter perdió su puesto de trabajo en el prestigioso rotativo londinense cuando intentó publicar, sin éxito, un artículo demasiado explícito sobre la reunión mantenida ese mismo año por el poderoso club.
Año 2000: el Corporate European Observatory asegura que en las reuniones del club "no se decide nada de manera formal", más bien habría que decir que se trata de "plasmar un consenso" sobre los asuntos que preocupan.
El sociólogo belga de la Universidad de Louvain Geoffrey Gueuns juzga que las sesiones buscan alcanzar un "pacto estructural entre las élites de los tres poderes" (político, económico y mediático). Goran Greider, periodista del diario sueco Dala Demokraten, señala que "hay un lazo entre el orden actual del mundo y las influencias ejercidas en el seno de los bilderberg desde su creación". La revista The Economist abunda en este extremo cuando asegura que "cuando alguien hace escala en Bilderberg, ya llegó".
El ex presidente norteamericano Bill Clinton y el actual premier inglés Tony Blair asistieron a varias reuniones del Club Bilderberg antes de convertirse en gobernantes de sus respectivos países.
Otro tanto cabe decir del actual secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.
Pero el club no sólo es eficaz a la hora de apostar por determinados personajes con innegable proyección política. Según publicó la revista izquierdista Big Issue, durante la reunión celebrada en Sintra en 1999, los bilderberg permitieron a Rusia bombardear Chechenia.
Mateo Balín, periodista experto en los entresijos de Bilderberg, asegura que sus miembros han dado forma y contenido a una "estrategia que consiste en crear tensiones en naciones cerradas cultural y religiosamente, que conducen a estados de guerra y hostilidades perpetuas que utilizan para justificar medidas de emergencia nacional en los tiempos de paz".
Se trata en definitiva de fomentar crisis y contribuir a su resolución siempre y cuando el episodio final de esos conflictos esté, previamente, perfectamente controlado.
No hay que dejar nada a la improvisación y tampoco fomentar aventuras de incierto resultado. Es como facilitar la salida de gases de un volcán y paliar así los posibles efectos devastadores de una erupción.
La estrategia reúne en sí misma otro ingrediente mucho más atractivo: los beneficios económicos que se originan a la hora de acometer la necesaria reconstrucción de los países arrasados.
En anteriores reuniones, los selectos integrantes del Club Bilderberg abordaron asuntos como la guerra de Irak, el conflicto de los Balcanes, la convulsa región de Oriente Medio o las crisis de África.
Pero tampoco descuidaron su influencia en asuntos más económicos: apostaron fuerte por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, influyeron de forma decisiva en la creación de la Organización Mundial del Comercio, decidieron la existencia de sólo dos monedas mundiales: el dólar y el euro.
La simple enumeración de los asuntos presentes en las agendas de trabajo da idea de que en el club se funciona como si de un gobierno mundial se tratase.
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