La planta industrial de Cemento Melón tendría que salir desde el centro de La Calera en un plazo de 15 años. |
En 15 años tendrían que desaparecer Cemento Melón, Sopraval y Algas Marinas
De: Semanario Impacto / La Calera
LA CALERA.- Por su naturaleza, todas las industrias producen algún grado de contaminación. Pero las que funcionan legalmente, deben someterse a la normativa sanitaria y medioambiental que establecen límites máximos permitidos.
No lo considera así el nuevo Plan Regulador de La Calera, que establece restricciones “que subordinen su funcionamiento, permanencia y eventual desarrollo” para las industrias ubicadas precisamente en las zonas donde se encuentran las principales plantas productivas de la ciudad: Cemento Melón, Sopraval y Algas Marinas.
Tales superficies –signadas “Z-9” y definidas como Zona de Actividades Industriales Restringidas”- corresponde precisamente a la actual ubicación de las tres plantas industriales, y el Plan Regulador dispone que la Municipalidad dictará una Ordenanza que deberá definir “en cada caso, los términos del proceso de normalización de todas las causas de alteración ambiental y menoscabo a la calidad de vida, así como las fórmulas expresamente establecidas para facilitar y, eventualmente, proporcionar el reacondicionamiento conducente a la obtención de la calificación de inofensiva de las fuentes del caso, en un plazo que no podrá ser superior a quince años contados desde la fecha de entrada en vigencia del presente Plan Regulador Comunal”.
El documento define a las tres principales industrias de La Calera como “actividades productivas y de servicio que comprometen de maneta negativa o indeseable las condiciones ambientales del área urbana” y les concede un plazo de 15 años para someterse a “un régimen de requisitos y plazos instaurados” por la ordenanza que emita la Municipalidad. Si no cumplieran, no podrán ampliarse ni renovarse.
Y al no cumplir con las disposiciones del Plan Regulador, en el plazo prefijado de quince años, estas industrias tendrían que trasladarse a otro lugar o, sencillamente, cerrar.
El nuevo Plan Regulador de La Calera tiene como objetivo “elevar la calidad urbana de La Calera, produciendo un mejoramiento territorial y contribuyendo a optimizar la calidad de vida de los habitantes de la comuna”, según explicó el ingeniero ambientalista Rodrigo García, asesor municipal.
Este indispensable instrumento para definir y orientar el futuro de la comuna, fue encargado por la Municipalidad de La Calera a la Universidad de Chile, cuyo equipo de profesionales contó con el apoyo de un grupo de técnicos de la Municipalidad, formado por el propio García, el director de Planificación, ingeniero Alejandro Álvarez; los arquitectos Sergio Galiardi y Fernando Acevedo y los ingenieros Ángel Segovia y Sebastián Chahuán.
El ingeniero García explicó que las exigencias incorporadas a la Zona 9 (“Z-9”) constituyen “una invitación a las empresas a mejorar su desempeño en el plazo de 15 años”, para lo cual deben buscar “una calificación de inofensividad, atendiendo a que se encuentran en medio de asentamientos humanos”. Tales condiciones de “inofensividad” están contenidas en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones pero deben ser precisadas por las autoridades de Salud, según García.
El gerente de Asuntos Corporativos de Cemento Melón, Ignacio del Río, explicó que su empresa se encuentra estudiando el nuevo Plan Regulador y redactando “nuestras observaciones frente a las propuestas para hacer presentes nuestras aprensiones”.
Del Río señaló que “a primera vista, la ‘Z-9’ nos complica, porque una industria como la nuestra, por su giro, jamás va a ser totalmente inofensiva aunque estemos operando bajo lo dispuesto por la norma. En ninguna parte del mundo va a haber una empresa de este tipo que sea totalmente inofensiva”.
“¿Qué va a pasar en quince años más? No lo sé. No soy experto, pero estamos buscando asesoría legal para plantear nuestra posición en forma seria”, expresa Del Río, señalando que hoy jueves la empresa expondrá su visión ante el Concejo Municipal. En todo caso, sostuvo que Cemento Melón “comprende que la Municipalidad está proyectando la ciudad de futuro, pero también tiene que buscar el equilibrio para que ese proyecto sea beneficioso para todos sus vecinos, incluyendo las empresas”.
Al tiempo que defiende a brazo partido el proyecto de Plan Regulador –que impone condiciones medioambientales a las principales industrias de la comuna para permanecer en sus actuales ubicaciones-, el alcalde Roberto Chahuán rechazó la invitación de Cemento Melón para concurrir a conocer la posición de la empresa respecto de las exigencias formuladas a 15 años plazo.
En conversación con “Impacto”, el jefe edilicio puntualizó que “este es el proyecto de Plan Regulador más participativo que cualquiera pueda imaginar. Tenemos técnicos dedicados todo el día a explicar detalles a todos quienes consulten; estamos yendo a todas las organizaciones y sectores vecinales que quieren saber más sobre el proyecto. Y estamos recibiendo todas las observaciones que nos quieran plantear; todas las vamos a estudiar y a considerar antes de resolver”.
Aseguró que “vamos a contestarlas una por una para que nadie quede con dudas. Pero estamos recibiendo las observaciones en la Municipalidad; no estamos yendo a domicilio a conocerlas”, el directa alusión a la invitación de Cemento Melón, que sí fue acogida el jueves pasado por los concejales Ricardo Aliaga, Trinidad Rojo y Margarita Osorio.
“Le ley dice que las observaciones se hacen aquí o incluso podemos ir a terreno, pero no que una empresa te invite a un desayuno donde te planteen lo que quieran. Eso no lo vamos a aceptar. El Alcalde no va”.
El alcalde Chahuán es categórico al asegurar que “no estamos echando a las empresas de la comuna”, cuando es consultado sobre las exigencias medioambientales que en quince años más impondría el Plan Regulador en las zonas donde se ubican las industrias Cemento Melón, Sopraval y Algamar.
“Siempre hemos proyectado a La Calera como una comuna de servicios, metalmecánica, industrial y comercial –prosigue Chahuán-; por lo tanto, sería ridículo que ahora queramos echar a las empresas”.
Pero aclara que “si de aquí a quince años las empresas no son capaces de mejorar el medio ambiente… ¡Si tienen que cumplir con las normas!”
El jefe edilicio sostuvo que “nos hemos reunido con Sopraval y Algas Marinas; no tienen ningún problema y están muy contentos. Pero Cemento Melón ha tenido una pequeña complicación entre sus técnicos, no con los técnicos nuestros”.
Al ser consultado, Chahuán recordó que, efectivamente, apoyó la quema de neumáticos y el uso de petcoke en Cemento Melón “cien por ciento, y lo sigo apoyando”. Aclaró, sin embargo, que lo anterior “no tiene nada que ver con un proyecto de uso de combustibles alternativos, es decir, de aceites quemados y pinturas”, en referencia al proyecto actualmente en trámite por parte de la empresa cementera sobre el cual la Municipalidad planteó más de 70 observaciones.
“Lo que era bueno ahora no tiene por qué ser bueno en veinte años más; hay que ser serios y responsables”, recalcó el Alcalde.
Aseguró, además, que “lo único que hemos puesto en el Plan Regulador es que las empresas instaladas en la Z-9 (Zona 9) tienen que cumplir con la normativa medioambiental vigente”.
La memoria del Proyecto define esa zona como “aquella que contiene actividades productivas y de servicio que comprometen de manera negativa o indeseable las condiciones ambientales del área urbana” y corresponde precisamente a la actual ubicación de las plantas de Cemento Melón, Sopraval y Algas Marinas.
Dichas empresas estarán sometidas “a restricciones que subordinen su funcionamiento, permanencia y eventual desarrollo, al cuidado de la Dirección de Obras municipales y de acuerdo a un régimen de requisitos y plazos instaurados por mediación de una Ordenanza Municipal sobre el tema, aprobada por Decreto Alcaldicio”. Es decir, no es la normativa medioambiental vigente la que se aplicará a estas industrias, según el Plan Regulador, sino una futura Ordenanza municipal que se instaurará en términos hoy desconocidos, a través de un Decreto emitido por el Alcalde.
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