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13 de enero de 2006

Una mujer en la Presidencia

Todos los aprontes dicen que lo más probable es que al término del domingo 15, los recuentos de votos notifiquen al país que por primera vez, en los próximos cuatro años será gobernado por una mujer.

Los tres gobiernos de la Concertación me han dejado muchísimas aprensiones e insatisfacciones. A veces he sentido que el gobierno se ha alejado de los intereses de las mayorías, de los trabajadores, de los más postergados y de los necesitados.

Pero por otra parte, no puedo dejar de reconocer los grandes avances que hemos alcanzado en todo sentido, pero principalmente en convivencia ciudadana y en condiciones elementales de vida.

La sufrida clase media

La cantidad de pobres e indigentes se ha reducido. Los programas para ayudarles a salir de esa condición han dado buenos resultados. Han desaparecido los ignominiosos campamentos y todos sus ocupantes están ahora ocupando casitas dignas y seguras. Es un tremendo avance. El Fosis ha desarrollado millares de programas para ayudarles a procurarse ingresos familiares básicos que aseguren la sobrevivencia familiar. Es un claro ejemplo de lo logrado.

Pero nuestra clase media sigue postergada. Vamos perdiendo espacios, siendo arrastrados sin escapatoria a la pobreza. Los programas de empleo de emergencia no llegan al profesional; mucho menos al empleado medio que perdió su pega y ya no tendrá otra por ser mayor de 45 ó 50 años. Los indefensos somos demasiados...

Luces de esperanza

Pero las perspectivas al futuro siguen siendo mejores con la Concertación, entendiendo que el proyecto de la izquierda extraparlamentaria hoy es inviable.

La campaña electoral que termina ha sido muy útil para los políticos concertacionistas, porque han tenido que restablecer las prioridades; es decir, los asuntos que el grueso de la población necesita solucionar.

La gran luz de esperanza es que ahora habrá una conducción femenina en La Moneda.

El Presidente Lagos ha sido un gran gobernante, pero son muchos los temas en los que no demostró especial sensibilidad. Uno de ellos –importantísimo- tiene que ver con el medio ambiente. Ha habido un magnífico manejo de la macroeconomía, pero las finanzas individuales de los ciudadanos han sufrido severos altibajos. Mucha gente puede haber mejorado sus condiciones de vida, pero no ha satisfecho sus expectativas. Los universitarios –mi hija estudia en la Universidad de Valparaíso– no tienen asegurados sus estudios aunque tengan óptimo rendimiento. Gran parte de los anuncios han quedado en buenas intenciones. Y ha habido una tremenda insensibilidad frente a las aflicciones financieras de las empresas pequeñas, que sigue muriendo ante la indiferencia de nuestros gobernantes.

La casi segura Presidenta Bachelet nos permite revivir las esperanzas que todos los temas que el gobierno de Lagos dejó a un lado a pesar de su alta resonancia social, van a ser retomados y tratados con verdadera sensibilidad, buscando sin vacilaciones satisfacer las necesidades de las mayorías.

La sola revisión y reformulación del sistema previsional es un tremendo anuncio de Bachelet. Las propuestas medioambientales, laborales, étnicas y sociales, son también motivo para renovar las esperanzas en un país mejor y en una sociedad más amable y sensible.

Mujer en el sillón de O’Higgins

¿Cómo se verá una mujer con la Banda Presidencial, ocupando el Sillón de O’Higgins o la testera de honor en el Congreso Pleno?

Soy feminista por convicción. Me indigna cuando afirman que “la mujer puede ser tan inteligente como el hombre”, porque advierto que la diferencia entre los géneros está determinada exclusivamente por las distintas estructuras orgánicas y sus funciones. Hombres y mujeres somos intelectualmente idénticos; nuestras capacidades no tienen otra diferencia que la de la formación recibida y las fortalezas individuales.

Es la derecha y el conservadurismo exacerbado quienes ejercen el machismo porque siempre han creído que las mujeres son una especie inferior. Ellos dudan de las capacidades de nuestras compañeras y creen que una mujer siempre debe estar regida por un hombre.

La derecha machista

Es que si bien pueden no desconocer la historia, generalmente se niegan a asumirla. Entonces, no reconocen la enorme trascendencia que en sus respectivas naciones tuvieron mujeres tan grandiosas como Golda Meier, Indira Gandhi o Margaret Thatcher. O Isabel Perón y Violeta Chamorro en nuestro continente. Se niegan a aceptar los roles determinantes que han cumplido tantas mujeres en la historia universal y en nuestro propio país.

Hoy, el candidato de la derecha ha vuelto a demostrar su desprecio por los valores que representa una mujer porque postula con mayores posibilidades al mismo puesto que le gustaría ocupar.

Sebastián Piñera no ha perdido ocasión para denostar a la candidata concertacionista; ha dicho que a Bachelet “no le da el ancho” para gobernar el país, que le falta carácter o que es incapaz para cumplir la primera Magistratura.

No debiera admirarnos. Ante todo, porque aunque Piñera hoy desee disfrazarse de “humanista cristiano”, demócrata y hombre de centro, sigue siendo un derechista exacerbado y, como tal, considera que las mujeres son inferiores.

No podemos olvidar que en 1992 también intentó descalificar las capacidades de su compañera de partido, Evelyn Matthei, a quien también se le pasó por la cabeza que podía ser candidata presidencial.

Aquella vez, el país conoció la grabación de la comunicación telefónica en que Piñera le relataba a su amigo, el empresario pedro Pablo Díaz, que había convencido al periodista Jorge Andrés Richards (PPD) para que al entrevistar a Evelyn en televisión la ponga en aprietos y la haga aparecer como tonta e incapaz.

Hoy, Piñera y la derecha están recurriendo a las mujeres porque su voto es el más esquivo a la candidatura pinochetista.

La engañosa promesa de procurar una jubilación a todas las dueñas de casa, no prendió en el electorado femenino sencillamente porque se trata de un burdo ofertón que de llevarse a cabo, no sería sino otro estupendo negocio para las AFP.

Un gobierno aún mejor

Hoy, la derecha está desesperada porque no puede revertir la nítida imagen que nuestra sociedad tiene de ese sector: que ejerce un conservadurismo machista y que no confía en las mujeres, solamente por su género.

Nosotros, los librepensadores que conformamos la inmensa mayoría del pueblo chileno, tendremos una Mujer Presidenta, en quien volveremos a depositar todas nuestras esperanzas de que sumará sus capacidades y proyectos con su sensibilidad femenina y la fortaleza de su carácter, para darle al país un gobierno aún mejor que el que está terminando.

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