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05 de enero de 2006
Diputado electo Marco Enríquez-OmEl diputado electo sigue en campaña; ahora por la candidatura presidencial de Michelle Bachelet.

Diputada María Eugenia Mella obtuvo casi idéntica votación que en 2001

Está absolutamente comprobado que con el actual sistema electoral, los parlamentarios en ejercicio tienen la mayor posibilidad de ser reelegidos. Así se consideró también en el Distrito 10, donde al comienzo de la campaña, todos daban por segura la reelección de la diputada demócratacristiana María Eugenia Mella.

Durante su gestión de cuatro años, la parlamentaria estuvo presente en la prensa principalmente por su activa participación en la Comisión de Familia de la Cámara Baja. También participó en la mayor parte de las actividades públicas realizadas en Quillota, ciudad donde centralizó su labor y apoyó fuertemente la labor edilicia de su hermano, el alcalde Luis Mella.

Sin embargo, al comienzo de la campaña nada hacía sospechar que el hijo adoptivo del senador Carlos Ominami, el cineasta Marco Enríquez-Ominami, se decidiría por este Distrito para llegar a la Cámara de Diputados. Y que lo haría por la Concertación.

Previamente, Enríquez-Ominami –quien es militante socialista- había sostenido conversaciones con el pacto Juntos Podemos, pues estimaba que podría representar a la izquierda extraparlamentaria optando a la Cámara desde dentro o fuera de la coalición oficialista.

Finalmente, los acuerdos partidarios optaron por Enríquez-Ominami para representar al subpacto de los partidos Socialista, Por la Democracia y radical Socialdemócrata en la contienda electoral del Distrito 10, situándose –sin buscarlo, dice- como rival directo de la diputada en ejercicio. Enríquez-Ominami, en cambio, partió su campaña planteando que si las dos candidaturas concertacionistas trabajaban de manera armónica, podrían alcanzar el doblaje de votos eligiendo sus dos parlamentarios en esta jurisdicción, dejando fuera a la oposición de derecha.

Pero la “armonía” no se produjo y hubo una competencia desatada no entre pactos adversos sino entre los dos subpactos de la Concertación

Contundente primera mayoría

La contundente votación alcanzada por Marco Enríquez-Ominami (46.380), superó ampliamente el respaldo obtenido hace cuatro años por el postulante radical Ernesto Velasco, que llegó solamente a los 26.394 votos.

El apoyo de los electores situó al ahora diputado electo por el Subpacto PS- PPD- PRSD en el primer lugar regional en cuanto a cantidad de votos alcanzado por cada candidato, seguido por el PPD Rodrigo González, electo en Viña del Mar (41.184) y el RN Francisco Chahuán, también del distrito viñamarino, con 39.025. Es necesario tener presente, eso sí, que el distrito de Viña del Mar es mucho más grande que el 10, de Quillota y Petorca.

¿De dónde salieron los votos?

La diputada María Eugenia Mella no resintió directamente la fuerza alcanzada por la candidatura de su compañero de lista.

En 2001, la enfermera demócratacristiana, hermana del alcalde de Quillota Luis Mella, totalizó 28.800 votos y ahora, cuatro años después, alcanzó 28.786 preferencias. Es decir, perdió solamente 14 votos en relación a la elección pasada.

En la comuna de Quillota, la candidata a la reelección obtuvo una considerable ventaja sobre Enríquez-Ominami, lo que se explica por su mayor presencia en la ciudad y el amplio apoyo que genera su hermano Alcalde.

Pero en otras comunas como La Calera, la Ligua, Nogales, Petorca y Cabildo, la ventaja del cineasta socialista fue determinante para alcanzar la abultada primera mayoría.

A la hora de las cuentas y análisis, quedó claro –entonces- que la mayor votación de Enríquez-Ominami no la obtuvo “robándole” preferencias a su rival demócratacristiana.

¿De dónde salieron los votos?

¿De dónde salieron, entonces, los veinte mil votos obtenidos por Enríquez-Ominami por sobre la votación alcanzada hace cuatro años por el radical Ernesto Velasco? ¿Quiénes le aportaron los sufragios para sobrepasar tan ampliamente a la parlamentaria en ejercicio?

Al parecer, todos –menos la diputada Mella- contribuyeron a abultar el caudal obtenido por el cineasta socialista.

Lo anterior, por cuanto en comparación con los resultados del 2001, bajaron su votación el UDI Alfonso Ríos (5.734 sufragios menos) y el reelegido RN Alfonso Vargas (4.548 menos), quien perdió la primera mayoría que mantuvo en las dos contiendas anteriores. También bajaron los votos en blanco (2.913 menos) y los nulos (se redujeron en 7.361).

Bachelet, menos que la Concertación

En el Distrito 10, donde el diputado electo por la Concertación alcanzó los 46.380 votos, el conglomerado oficialista sumó 75.146 en la parlamentaria.

Sin embargo, la abanderada presidencial de la Concertación, Michelle Bachelet, contabilizó solamente 64.350 preferencias. Es decir, 10.796 electores optaron por un candidato a diputado de la Concertación, pero no respaldó a la postulante oficialista a la primera Magistratura.

Este fenómeno se repitió en prácticamente todo el país. Hay quienes lo justifican porque en la presidencial se contó con una alternativa para el importante caudal de preferencias de los sectores insatisfechos con la Concertación, pero que de ninguna forma votarían por la derecha. Ese sector, dio sus preferencias al presidenciable del Juntos Podemos, Tomás Hirsh, o sencillamente anuló o dejó su cédula en blanco.

A la conquista de esos votos y de otros que dieron su preferencia a la derecha en la presidencial del 11 de diciembre, se ha lanzado ahora el diputado electo Marco Enríquez-Ominami, quien una vez transcurrida la pasada elección, siguió en campaña ahora para apoyar la candidatura de Michelle Bachelet.

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