Por Carlos Bongcam
De: Correo Semanal Nº 41/ Partido de los Trabajadores
La primera interrogante que surge es: ¿por qué se ha indultado a un individuo que «obedeciendo órdenes superiores» ha cometido un crimen con todos los agravantes que establece la ley? Porque no hay que olvidar que los asesinos de Tucapel Jiménez actuaron con comprobada premeditación, en despoblado y con alevosía, ensañándose con una víctima indefensa.
Además, Tucapel Jiménez era un militante radical típico, conocido dirigente de los empleados públicos de Chile y una persona a la que desde ningún punto de vista se podía catalogar de violentista o extremista.
Del mismo modo como no hubo ninguna razón comprensible para explicar su asesinato, tampoco ahora las autoridades de gobierno han entregado ninguna razón clara al entendimiento y al sentido común que explique el indulto del criminal.
El perdón y la clemencia, conceptos típicos del pensamiento cristiano occidental, obedecen a ciertos principios básicos que no han sido respetados. En efecto, en lo principal, para que exista el perdón debe haber arrepentimiento del criminal. En este caso no existe ninguna evidencia de que aquello se haya producido.
El perdón corresponde en primer término a la víctima del crimen o, en un caso como éste, a sus deudos o familiares. El perdón «de la sociedad» o indulto presidencial, que nos ocupa, se ha gestado a las espaldas de los afectados y de la sociedad toda, en secreto, oscuramente.
La confusión inicial de los voceros de gobierno respecto del alcance del indulto y las razones del mismo, no hicieron sino reflejar el secreto de su gestación y confirmar la oscuridad de sus fines.
No por nada ha dicho el presidente Lagos: "Me considero amigo de Tucapel Jiménez hijo. Comprendo las molestias que esto le ha causado y me gustaría más adelante, con más tranquilidad, poder conversar con él y, de una manera privada, explicarle las razones que he tenido".
En virtud de que el Presidente sólo puede explicar de manera privada las razones de su indulto, ¿acaso la ciudadanía toda no tiene el más amplio derecho de conocer los fundamentos de tan importante medida presidencial?
Además, a otro medio de comunicación, al ser consultado si tiene en pensado otorgar el beneficio a otros militares condenados, el Presidente sostuvo que "esas cosas se anuncian. No tengo nada en carpeta, cuando lo tenga en carpeta se los haré saber". Sin embargo, en el caso del indulto al asesino de Tucapel Jiménez, la carpeta del presidente se mantuvo en las sombras hasta después de que el indulto fue concedido.
Por su parte, el vocero Osvaldo Puccio manifestó que "el gobierno tiene siempre abiertas todas las posibilidades que le otorga la ley", eso es cierto, sólo que para el ejercicio de toda ley debe existir transparencia y claridad, de lo contrario, algo perfectamente legal puede caer fuera de los márgenes de la ética.
Sería bueno que estos gobernantes, tan legalistas, se preguntaran por qué han reaccionado negativamente ante este indulto los hijos de Tucapel Jiménez; la directiva de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF); José Antonio Gómez presidente del partido radical y ex ministro de Justicia; el diputado Víctor Barrueto, timonel del PPD; el senador Ricardo Núñez, presidente del Partido Socialista; el partido comunista; las organizaciones de derechos humanos, y un gran sector de los chilenos. Y, también, por qué se ha mostrado "desconcertada" Michelle Bachelet, la candidata presidencial de la concertación.
Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso