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20 de septiembre de 2005
Fósil de dinosaurio

Saqueo al pasado: Nada detiene el tráfico ilegal de tesoros prehistóricos en Argentina

Por Pablo Calvo.
pcalvo@clarin.com
De: Clarín de Buenos Aires

Los armarios del mayor museo de ciencias naturales del país desbordan de piezas paleontológicas robadas y recientemente recuperadas. Son 2.675 ejemplares, confiscados en los últimos dos años a turistas, ladrones y traficantes de estos tesoros prehistóricos, únicos en el mundo y cotizados como el oro en el negocio de los objetos culturales. Están en armarios repletos del Museo Bernardino Rivadavia, al costado del Parque Centenario. Hay restos de mamíferos, equinodermos, cangrejos, trilobites, placas de gliptodontes y leños petrificados de entre 100 y cinco millones de años. Son tantos que con ellos se podría armar la mayor muestra paleontológica del país, una idea insólita, porque se exhibirían exclusi vamente piezas extraídas en forma ilegal, pero que tiene chances de concretarse antes de fin de año, revelaron a Clarín autoridades del museo.

La Argentina es uno de los principales yacimientos mundiales de fósiles de la más variada edad: los hay desde prácticamente la formación de la corteza terrestre. Pero la falta de políticas de protección paleontológica que hubo durante décadas la han convertido en abastecedor del multimillonario mercado negro que recorre naciones pobres y termina blanqueado en países centrales. Se transformó, de acuerdo a la definición policial recogida por Clarín, en "un país de tránsito" para este comercio.

Recién ahora, cuando piezas irrecuperables ya fueron sacadas del país, subastadas en Estados Unidos, ofrecidas en ferias de Europa o vendidas por Internet a precios que van desde los cinco dólares hasta los 80 mil por unidad, se están confeccionando los primeros escudos.

A comienzos de la gestión de Néstor Kirchner, el Congreso sancionó una ley de protección del patrimonio arqueológico y paleontológico que establece la propiedad del Estado sobre estos bienes, incluso los que estén en propiedad privada, prohíbe las exportaciones y obliga a los responsables de una excavación a denunciar cada descubrimiento.

La ley lleva dos años en vigor, pero el Estado aún no recaudó un centavo por las multas que deberían aplicarse a quienes acopian estas piezas, alentados por la falta de sanción. Tampoco hay condenados y sólo se consiguió extraditar al Perú a un ciudadano tucumano que traía vestigios del de la civilización inca y los comercializaba desde Córdoba.

El negocio de los objetos culturales -- en el que se incluyen los fósiles -- es el tercero en el mundo, detrás del tráfico de drogas y la venta de armas. En la Argentina, la incidencia es menor, pero presenta signos de cuidado, como la sucesión de robos a museos en los últimos años y la aparición de los "botines" en otros países. Hoy están vigentes reclamos de la Cancillería por huevos de dinosaurio con embriones y otras piezas sacadas ilegalmente de la Patagonia y transportadas al exterior, para ser vendidas finalmente en Estados Unidos. En uno de los casos actuó hasta el FBI (ver Insólita disputa...).

Las 2.675 piezas que desbordan los pasillos y armarios del museo Rivadavia, órgano de aplicación de la nueva ley, forman parte del primer inventario que se hace en el país de piezas recuperadas en 14 causas abiertas entre junio de 2003 y el mes pasado. Los expertos estiman, además, que se trata de "una cantidad muy baja" en proporción al volumen global de objetos que son llevados más allá de la frontera.

A fines del año 2000, fueron secuestradas unas 15 mil piezas arqueológicas y paleontológicas en pleno microcentro porteño. Están sospechados los comerciantes Eduardo Janeir y Carlos Languasco, según fuentes judiciales. Hay una causa abierta, pero sin sanciones firmes.

Los corresponsales de Clarín, sobre todo los que trabajan en la Patagonia o en las provincias de la Cordillera de los Andes (que en el pasado constituían el fondo del océano Pacífico), vienen incrementando la frecuencia de sus reportes sobre robo de fósiles. Son noticias de un saqueo. Aquí su actualización:

  • Aún no aparecen los dientes y las partes de la cola de un titanosaurio que fueron robadas en agosto pasado, a punta de pistola, del Museo Ameghino de Cipolletti. Ese día desapareció un huevo de dinosaurio herbívoro de 75 millones de años. En diciembre fue asaltado el Museo Regional de Valcheta, también de Río Negro. Los ladrones se llevaron agua fosilizada y trozos de cáscara de huevo de un dinosaurio. Hay investigaciones en marcha, hasta ahora sin resultados. Pese al esfuerzo de los paleontólogos por conservar las piezas, "hay museos que ni siquiera tienen teléfono para avisar a tiempo de un robo", señalaron en el Centro Nacional de Protección del Patrimonio Cultural del Departamento Interpol en Argentina.
  • El Gobierno de Neuquén inició el proceso de devolución, a las intendencias de Chos Malal, Zapala, Rincón de los Sauces, Las Lajas y Piedra del Aguila, de 208 piezas fósiles que fueron incautadas a turistas y acopiadores durante 20 procedimientos que se hicieron en el aeropuerto internacional de la provincia.
    Se recuperaron 70 restos de palecípodos, 62 amonites, 42 fragmentos de troncos, nueve de huesos, seis de corales, cuatro gastrópodos y un trozo de lava, entre otros elementos. "Se dispone el retorno de las piezas a su lugar de origen en forma rápida", explicó el juez federal de Neuquén, Antonio Labate.
  • Debido a la depredación hormiga que llevan a cabo los turistas extranjeros, el Gobierno nacional comenzó a capacitar a los miembros de las fuerzas de seguridad y la Aduana para que puedan reconocer fósiles disimulados en los equipajes. "Se prepara además una campaña visual para los aeropuertos que estará lista en noviembre, cuando nos visiten los presidentes que participarán de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, para que la gente entienda que se trata de un tráfico ilícito", adelantó a Clarín el director nacional de Patrimonio y Museos, Américo Castilla.
  • Lentamente, se elabora por primera vez una "Lista Roja de Argentina" sobre ejemplares en peligro, según lo establece el decreto de creación del Comité Argentino de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, un organismo deliberativo que funciona en el ámbito de la Secretaría de Cultura, que no resuelve ni toma medidas de fondo, pero puede sugerir políticas de protección y conservación.
    Estarán en esa lista "los principales fósiles que están siendo traficados y corren peligro".
    La lucha es desigual: mientras los traficantes ganan fortunas y actúan a gran escala, los estudiantes de la carrera de Paleontología de la Universidad de Buenos Aires tienen a mano un solo diente de tiburón para examinar durante el aprendizaje.
  • En el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el principal del país, se interceptan a diario encomiendas con objetos que no pueden salir de la Argentina y son declarados con una referencia falsa. En enero, Clarín reveló que en esos paquetes despachados por correos privados se encontraron desde fósiles -- 148 piezas de invertebrados de la era cenozoica, por ejemplo -- hasta partículas de meteoritos. Desde entonces, la AFIP reforzó los controles y redujo de US$ 3.000 a US$ 1.000 el valor máximo de las mercaderías que se pueden exportar por ese régimen simplificado.
    "Desde el robo selectivo en el Museo de Miramar registrado en 2002, en el que se llevaron el cráneo de un oso prehistórico. hasta hoy, se han registrado hechos cada vez más graves, con estudio y precisión. Sin dudas, se trata de traficantes por encargo y las piezas sustraídas pasan por lugares fronterizos sin control. Como en el caso de Bolivia, la Argentina ha promulgado durísimas leyes, pero el delito obviamente se ha acrecentado", detalló Mariano Magnussen Saffer, colaborador técnico de paleontología del Museo Punta Hermengo de Miramar y coordinador del sitio web Paleontología de Argentina.
  • Los puestitos de venta montados de improviso en las rutas patagónicas siguen siendo vistos por los pobladores. Se consiguen piezas fosilizadas por cinco pesos. Y se talla en la historia de la humanidad una nueva cicatriz.

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