185
20 de septiembre de 2005
Alcalde de Quillota, Dr. Luis MellaAlcalde de Quillota, Dr. Luis Mella

Alcalde de Quillota enfoca su gestión buscando ‘la felicidad del ser humano’

Muchos aseguran que el jefe comunal de Quillota, doctor Luis Mella, es uno de los mejores alcaldes del país.

Ejerce la Alcaldía desde 1992 -es el único jefe edilicio de Quillota desde que se recuperó la democracia municipal- y desde entonces, en cada elección ha obtenido una mayor votación.

Se las ha jugado por grandes proyectos. El primero en materializarse fue la habilitación del Parque Aconcagua, una amplia extensión ribereña que cuenta con hermosa vegetación e instalaciones como recinto ferial y un gran anfiteatro para espectáculos populares.

Después se las jugó por sacar la línea férrea del entro de la ciudad -partida en dos por el ferrocarril- situándola en el límite urbano oriente. Finalmente convenció a las autoridades correspondientes y ya se hizo efectivo, con lo que se hizo posible transformar la calle Condell en una amplia y hermosa avenida que está en plena construcción y se entregará a fines de año.

La nueva ubicación de la línea férrea dejó, además, una extensión de terreno entre el trazado ferroviario y el Camino Internacional, donde se está habilitando el gran Parque Científico, Tecnológico e Industrial que -lo anticipa el jefe comunal- está alcanzando "dimensiones insospechadas".

Pero estas grandes realizaciones tienen como telón de fondo una gestión humanizadora, centrada en el ser humano, que busca la felicidad de cada uno de los habitantes de la comuna, en especial de los más necesitados.

Así han surgido iniciativas orientadas a la educación de niños y adolescentes premiando la permanencia en el sistema escolar logrando reducir la deserción; financiando becas para la Educación Superior y mejorando toda la infraestructura del sector, incluyendo la construcción de nuevos establecimientos.

También iniciativas como el BanAmor -un "banco" que recibe "depósitos" en vestuario, alimentos y medicamentos para los más pobres-; un servicio de transporte para los discapacitados, creación de una casa de acogida para enfermos terminales, mejoramiento de la Escuela Especial para niños limitados, cine gratuito para los adultos mayores y un largo etcétera orientado hacia el objetivo final: el ser humano.

Mensaje humanista

¿Cómo ha logrado situar el humanismo en el centro de una gestión generalmente orientada sólo a logros materiales?

- Creo que la clave está en no perder de vista la filosofía de la gestión. Uno muchas veces cae en la coyuntura, en los problemas del diario quehacer de la ciudad y del municipio y lo que con el equipo hemos tratado de hacer es ser consecuentes con el mensaje humanista con el que llegamos hace ya 13 años.

Usted es muy católico, por tanto su inspiración es el humanismo cristiano, ¿no?

- Creo en el humanismo cristiano y comparto con gente humanista laica porque lo que nos une es entender que el ser humano es lo más importante. En ese escenario nos enfrentamos todos los días -por la agilidad de la gestión y las responsabilidades que nos han asignado- a la toma de decisiones. Y la clave está en iluminar la toma de decisiones a través de la inspiración humanista.

Pocos lo entenderán, supongo...

- No es fácil porque estamos en una sociedad que, lamentablemente, en la práctica -quizá no en los discursos o en la teoría- ha ido perdiendo espacio. Una sociedad donde reina el mercado y por lo tanto la persona vale por lo que tiene, indudablemente implica que el humanismo real, de principios, pierde terreno. Por eso mismo no ha sido fácil.

¿En ese sentido es que Ud. habla de buscar la felicidad de las personas?

- Lo que hemos tratado de hacer en Quillota es pensar que el objetivo máximo del humanismo debe ser la felicidad de las personas. Y ese concepto ha iluminado nuestro quehacer, porque cuando uno toma decisiones, se pregunta: "Esto ayuda a la felicidad de las personas o no". Entonces entiende que cuando se las juega por mantener el Teatro Portales para la Municipalidad, por ejemplo, y tener entrada gratuita para los adultos mayores, a algunos les parecerá un gasto innecesario; otros dirán que hay otras prioridades... pero para nosotros es una visión esencialmente humanista de la sociedad. Ese adulto mayor, después de haber trabajado toda una vida, tiene derecho a la recreación, a la diversión, a compartir con otros.

¿En ese contexto se incluye el Hogar para enfermos terminales?

- Claro. Descubrimos que cuando le da cáncer a un integrante de las familias más pobres de Quillota, seguía sufriendo, llena de dolores, en una mediagua, compartiendo en la misma pieza con cuatro o cinco personas, sin lo mínimo indispensable para morir con dignidad. Entonces, la visión humanista nos indicó que teníamos que hacer una casa para los enfermos de cáncer que son muy pobres; lo hicimos y ha sido una de las obras más maravillosas en las que he participado con nuestro equipo.

¿Y se han logrado los objetivos?

- Efectivamente. Es hermoso ver cómo una persona que vive en la marginalidad, cambia la mediagua compartida con seis personas por una cama digna tipo clínica, donde se le atiende día y noche y -lo más importante- sus seres queridos pueden acompañarla día y noche, hasta el último minuto.

"Rentabilidad humana"

También ha habido programas para los discapacidados...

- Eso tiene que ver con la orientación de nuestra gestión, porque comprobamos que los discapacitados eran muy pocos para generar un proyecto... Es que lamentablemente la evaluación de proyectos tampoco es humanizadora. Los proyectos se evalúan según su rentabilidad económica y social. La económica es plata y la social, cantidad de personas. Pero qué pasa con el individuo, con la rentabilidad humana, con el valor que tiene cada ser humano. Y nos jugamos también... y hoy Quillota debe ser una de las comunas de Chile que brinda más apoyo a los discapacitados, con dos buses en los que diariamente transportamos una gran cantidad de personas con discapacidad; hemos potenciado nuestra Escuela Especial (para discapacitados) y estamos trabajando en varias áreas para dar respuesta a una necesidad muy humana, por ejemplo, de las familias que tienen hijos con parálisis cerebral.

Imagino que nada de eso ha sido fácil...

- No ha sido fácil, pero lo que nos ha ayudado mucho es estar pensando siempre en qué es mejor para el ser humano. No en qué es mejor políticamente, para la gestión, o desde el punto de vista público o económico de la ciudad. Y tengo que reconocer que esta visión humanista lejos de causarnos problemas nos ha permitido -en general- tener buenos resultados políticos, técnicos y también económicos.

Los recursos siempre son escasos...

- Efectivamente. Aunque algunos no lo crean, que Quillota está entre los municipios más pobres del país. Hablo de municipio, no de comuna.

¿Según qué parámetro?

- La forma de medir la riqueza o pobreza de los municipios la aplica la Subsecretaría de Desarrollo Regional a través de un indicador que se denomina "per cápita" que resulta al dividir los ingresos totales de la Municipalidad por el número de habitantes de la comuna. El promedio per cápita en Chile es de 140 mil pesos por persona. Quillota tiene 56 mil pesos por persona; La Calera, 52 mil. Algarrobo tiene 300 mil pesos por persona.

Inequidad municipal

En demasiado grande la diferencia entre un municipio y otro...

- Bueno, aquí quiero levantar la voz sobre un tema muy interesante en Chile: la equidad. Se habla mucho de que nuestro país es muy injusto, donde la distribución del ingreso es muy inadecuada, y partamos por los municipios. Aquellas municipalidades que tienen gente con más dinero son los más ricos, por lo tanto se da la situación que los municipios más pobres son los que tienen gente con menos recursos y por tanto más necesidades.

Eso incide en la inequidad de toda la sociedad...

- Yo sostengo que la inequidad municipal es un factor muy importante de inequidad en Chile. Y en este escenario es que hemos sido capaces, con pocos recursos, de ir sacando adelante proyectos de gran impacto social, que tienden a humanizar la ciudad. Y nos ha ido bien en estos 13 años de gestión.

Pero tengo la sensación de que cada vez que plantea algún proyecto de sentido humanista se estrella contra el sistema; o sea la evaluación social y económica...

- Tengo que ser muy justo y reconocer que he sido muy escuchado al presentar los grandes proyectos para la ciudad. Y hemos logrado muchos recursos. La clave ha sido -a mi entender- mantener siempre el discurso humanista. No he ido a ningún lugar o ante ninguna autoridad sin dar a entender que el, objetivo de fondo es el ser humano y el mensaje le llega a todo el mundo. El problema es cómo después lo llevamos a la práctica. Pero yo me siento muy escuchado.

Entonces, le ha ido bien...

- Donde no me siento muy escuchado es cuando he pedido recursos para la gestión misma. Porque hay que diferenciar recursos para proyectos específicos de los fondos para gestionar. Por ejemplo, me pueden entregar fondos para construir una casa, pero cuando planteo cómo saco un documento, me responden que ese es problema mío. Y me pueden dar plata para el proyecto, pero si no tengo cómo financiar la gestión, me voy a ver complicado.

De todas formas, Ud. la logrado traer harta plata a Quillota

- Estoy agradecido de muchos programas de Gobierno durante los períodos de la Concertación; se ha invertido mucho en Quillota. Pero tengo que reconocer que todo ha sido gracias al trabajo del equipo de la Municipalidad, que ha preparado buenos proyectos y a las presentaciones que hemos hecho cuando hemos gestionado estos proyectos, cuando hemos dialogado con quienes toman las decisiones.

¿Por ejemplo?

- Grandes ejemplos son la Avenida Condell -que implicó el traslado de la vía férrea, algo que nadie creía podíamos lograr- y el Parque Tecnológico Industrial, para el cual la Corfo tuvo que comprar y transferirnos los terrenos. Tuvimos que convencer a ministros, a directores de importantes servicios.

Muchos dijeron que Ud. estaba loco...

- Cuando planteé el traslado de la línea me dijeron que estaba loco, otros dijeron que era populismo o porque estábamos en período electoral. Incluso algunos adversarios hacían su propaganda radial diciendo "yo también quiero el progreso de Quillota, pero nunca con falsas ilusiones", refiriéndose a la avenida Condell y el Parque Industrial.

"Gestionar el sueño"

La incomprensión siempre está presente...

- Yo creo que la vida es así, que uno tiene que soñar. Nadie va a hacer grandes cosas si no es soñador. El tema es que después hay que despertar y gestionar el sueño. Ahí es donde nosotros hemos trabajado para convencer a mucha gente que toma decisiones, que nos colabore para que nuestro sueño se convierta en el sueño de la Región y del país.

Y Ud. ha soñado con un Parque Tecnológico...

- El Parque Científico Tecnológico Industrial -muy pronto lo sabrá la gente de Quillota y de la región- está alcanzando dimensiones incluso insospechadas para nosotros; hemos logrado apoyos extraordinarios del Gobierno Regional, de ministros, del sector privado. Y nuestra gente, así como hoy está viendo que la nueva Avenida Condell es una realidad, muy pronto va a ver que el Parque y el Edificio Tecnológico que soñamos algún día también va a ser una realidad.

Gestionar grandes proyectos también es muy caro...

- Eso es así. Nos ha costado mucho, porque con 56 mil pesos per cápita, no tenemos recursos para gestionar grandes proyectos. Por eso agradezco mucho a nuestro equipo municipal, porque hemos pasado momentos muy difíciles. Nosotros tenemos una deuda cercana al diez por ciento del presupuesto anual, que es manejable y está dentro de lo normal. Pero llegó a ser del 15 por ciento y la hemos ido reduciendo. Ya estamos entre el siete y el diez por ciento. Y espero al final de mi período dejarla en no más allá de un cinco por ciento.

Hubo un tiempo en que el endeudamiento era bien grande...

- Nosotros fuimos audaces, pero no irresponsables. Porque nos negamos a terminar programas sociales que apuntaban justamente a nuestro proyecto humanizador. Cuando se produjo la crisis en Chile y llegamos a deber cerca de un veinte por ciento, con más de 700 millones por el 2000 ó 2001, la solución era suspender programas sociales. Pero yo me dije: "Cuando hay crisis, siempre pagan los más pobres y cuando las cosas van bien, ganan los más poderosos". Entonces no terminamos los programas, nos apretamos el cinturón, bajamos muchos costos, nos endeudamos y hoy estamos aumentando nuestros pagos y algunos ingresos, con lo que esperamos nivelar.

¿Se le complicó mucho el manejo del municipio con esos niveles de endeudamiento?

- Lo que quiero dejar bien claro es que nos endeudamos responsablemente; nunca tuvimos deudas inmanejables. Nos atrasamos en algunos pagos, pero siempre estuvimos en contacto con los proveedores y por eso nunca tuvimos demandas judiciales. Nunca pusimos en peligro la estabilidad del municipio y tampoco pusimos en riesgo nuestro patrimonio. El patrimonio municipal que voy a dejar al término de mi gestión de 16b años va a ser muy superior al que recibí en 1992.

Pero el criterio humanista se estrella con los criterios economicistas...

- No es verdad lo que se dice que proyectos humanizadores pueden poner en riesgo la economía del país. Mi convicción es que la rentabilidad humana de un proyecto es lo que hará rentable económica y socialmente en el futuro al país. Por lo tanto, un país, una ciudad o un gobierno que invierte en el ser humano será sustentable y rentable a largo plazo.

Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso